FF: "Lost Paradise: La última Tentación"

[i:] Lee Fan Ficción [b:] NO[/b:] de amor. Fics que traten de humor o que en ocasiones no sean de HP, o quizá de miedo, o de aventuras inesperadas...[/i:]
Elara Dumbledore
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FF: "Lost Paradise: La última Tentación"

Mensajepor Elara Dumbledore » 06 Ago 2006 03:30

A ver, este fic es nuevito, a decir verdad es una adaptación libre de los comic V for Vendetta y Sincity de Alan Moore mas un poco de mi condimento, como no son en si de amor, los puse aca, si hay escenas muy fuertes... lo siento, no por nada se llama "Lost Paradise"

espero les guste, y esperare opiniones para poder seguir.
saludos!!

Elara.


"Hace muchos años atrás, el hombre, no... la humanidad entera fue arrojada del paraíso. No era de extrañarse el porqué, no es así?- preguntó mientras se paseaba lentamente, en sus manos aun mantenía lo que parecía ser un pequeño globo terráqueo. La niña lo miraba extrañada, nunca había visto tanta tranquilidad en la imagen del hombre- ¿Crees que es necesario que me marche antes de que descubran todo?- pero la respuesta no pudo esperar, la puerta de aquel lugar oscuro fue derribada antes de que cualquier de los dos pudiera decir algo al respecto.
El globo terráqueo cayó de sus manos y rodó con desden por el piso, por un momento la niña creyó realmente que sentiría que el piso se movía por un temblor... muchas veces pensó que el mundo era manejado por aquel hombre, sin embargo se equivocó.
Cuando la puerta cayó para acallar las ideas que se iban a formar con la historia del paraíso perdido, Anatela notó al fin la sinceridad de la tranquilidad de quien era su padre, sin embargo no pudo preguntar el por qué de aquella tranquilidad. Los hombres de negro entraron con las risas, con las armas, con la luz que iluminaba por completo aquella pacífica oscuridad, Anatela abrió los ojos, y al fin supo que el infierno ape3nas si comenzaba para ella"


Salmo 1: cuando la historia no es de los hombres.

Eran apenas las seis treinta de la mañana, dentro del hogar de readaptación, en las filas inmensas del dormitorio de niñas, Anatela despertó pòr el sonido de los helicópteros a lo lejos, había soñado nuevamente con aquella noche donde el miedo a la oscuridad se había formado. A su alrededor al menos cincienta camas, todas formadas en cuatro filas, las dos primeras con menos camas, mantenían a sus compañeras profundamente dormidas.
Se acomodó para el otro lado, no le gustaba despertar tan pronto de la hora de levantarse, era como si la noche se acortara derrepente. Intentó cerrar los ojos nuevamente, pero no lo logró.

Las mañanas en el Centro de Adaptación comenzaban igual siempre, las autoridades decían que era por el simple hecho de que era necesario que cada uno de los internos se acostumbraran a la mejor manera de vivir. Nunca decían nada sobre el exterior, para cada una de las muchachas ahí presentes, el mayor interés (por no decir el único) era el ser perfectas.
Estudiaban cuatro horas al día, tres horas de ejercicios divididas en una de deportes, una de alto rendimiento y otra para entrenar dentro de la piscina. Tenían además dos horas de lecturas de las escrituras sagradas y escuchar la palabra del "Destino" y sólo media hora libre para caminar (sólo eso) y descansar `para ir a dormir y comenzar nuevamente al día siguiente.
Todos los días se seguían igual.

El helicóptero seguía dando vueltas, al parecer, por toda la ciudad, lejos, bajos las luces de vigilancia, se podía ver aquel inmenso centro de readaptación, un lugar con al menos 3000 niños de la resistencia de hace unos 10 años.
La mayoría de la gente, fuera de aquel lugar, no sabía que dentro se encontraban las últimas semillas de la Revolución, aquella que casi derriba el régimen y termina con la guerra, cunado aquello ocurrió, muchos dijeron que era muy posible que los problemas de desobediencia eran por problemas genéticos. En aquellos tiempos, la mayoría de la comunidad científica asumió aquello como cierto, pero al mismo tiempo, el gen que incurría a que la gente no hiciera caso de lo establecido, era acompañado por genes realmente fuertes, genes que establecían capacidades sobrehumanas, de manera tal que era gente sobresaliente, tanto en la parte intelectual como física. Por aquello, cuando encontraban a parte de los soldados de "La Resistencia" con sus hijos, éstos últimos eran llevados a centros de Readaptación para poder sacar de ellos al ser humano perfecto.

Anatela finalmente se levantó, era mejor ahora puesto que luego todas en la sala comenzarían a despertar y encaminarse a los baños, como todos los días, para poder llegar temprano al desayuno, luego a las clases, luego a los ejercicios, luego al almuerzo, luego a las oraciones, de manera tal que finalmente tuvieran al menos cinco minutos más para poder caminar por el patio, de manera circular (para poder controlar a todos de mejor manera, según el sentido del reloj, los días pares, y contrarios al movimiento del reloj, los días impares).
Para bajar al desayuno todoas comenzaron a tomar posición según el tamaño de cada una (de menor a mayor) y finalmente caminaron escaleras abajo, hasta el segundo piso.
En la cuarta mesa, de derecha a izquierda, del primer comedor, frente a la tercera entrada, cada una de las muchachas tenía su propio puesto, marcado según las iniciales de su nombre. En caso de que las iniciales se repitieran, se podía encontrar la segunda letra del nombre... pero aquello era improbable, puesto que dentro de cada sección (todas de cincuenta niñas o niños dependiendo el pabellón) no se repetía ni un solo nombre. Había, dentro de las doce seccónes femeninas, una Anatela, sólo se diferenciaban en ellas el número de sección, tomando aquel código casi como apellido, después de todo, no era importante el apellido en aquel lugar.
-¿has terminado la tarea, Anatela?- se escuchó la voz siempre neutra de Raciel, la chica que se sentaba en diagonal a Anatela. como lo hacía siempre, le preguntaba sobre los deberes,
-Asi es- contestó de manera neutra, sin demostrar que realmente le molestaba aquella interrupción, siempre cuando daba su segunda cucharada al tazón de cereales, casi cuando tocaba la cuchara su boca- espero avancemos este día
-lo mismo espero- contestó Raciel asintiendo, como siempre asentía a la segunda oración que Anatela le entregaba al día.

Finalmente el día terminaba con la misma tranquilidad, pero esa tranquilidad encerrada, embotellada, apricionante, totalmente fuera de sentido, que muchas veces todos habían encontrado.
En el patio de al lado, los chicos caminaban todos uniformados con sus buzos azul eléctricos, todos con el mismo corte de cabello, todos con el mismo tono de voz.
Anatela volvió a suspirar y retomar el ritmo del paso, por un momento pareció que iba unos cuantos segundos adelantada a la muchacha delante suyo.
Muchas veces había odiado aquella ocasión del día, no era porque no le gustara mirar un poco el cielo (aun cuando más de seis segundos con la mirada hacia arriba era tomado como sospechoso) sino porque no era más que la idealizacion de que el día había sido bueno... aun cuando sabía perfectamente que no era así. Sin embargo aquel día parecía ser que era inevitable poder pensar en las palabras del Destino mientras tomaban sus oraciones con estricto rigor... Una sílaba por cada medio segundo, dos sílabas por segundo, no mas de tres por cada uno de ellos... Las palabras del Paraíso Perdido, de donde fue expulsado el hombre por la falta de quien era su pareja. Y no sabía por qué... pero aquellas palabras "Paraíso perdido" le traían a la memoria un pasado tal vez no muy lejano, un pasado que hablaba de un sentimiento tan extraño, que tal vez ni siquiera existía... no sabría explicarlo...
Y tal vez nunca lo sabría.

"Entonces- dijo "El Destino" por las paredes, porque nunca se veía de donde salían aquellas palabras que tenían un tono de certeza imposible de dejar pasar- dios entregó al hombre una manera de volver a la vida eterna, la manera de cómo vivir su vida, donde cada úno de los aspectos de su existencia nacía de la mano creadora, divina y Todopoderosa del Creador... no somos más que lo que él dicta de nosotros. No somos más que lo que cada uno de nosotros tenemos escrito para nuestra vida- El Destino parecía respirar para finalizar su parecer, que era el parecer de todos- No somos más de lo que podemos ser a través de él, por Él, de manera que podamos llegar a la vida eterna"
Anatela miró a las torres de vigilancia, a la misma hora que siempre lo hacía, luego de que Raciel le rozara la mano derecha mientras sólo se adelantaba dos pasos hasta quedar al lado de Manné, quien tocía con el mismo desinterés que todos los días.
no podía dejar de pensar, que cada uno de los actos que realizaba día tras día, año tras año... en cada una de las horas del día, era porque el Todopoderoso así lo había dispuesto.
Las cosas no cambiarían
Y quizaás nunca lo harían.



Espero opiniones chic@s!!
saludos
Elara
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Mensajepor Elara Dumbledore » 10 Ago 2006 04:51

Bueno aun cuando no han dejado nada de opiniones seguire con el ceuntico... espero os guste y dejen sus comentarios
T_T
por favor


:P
saludos!!!



Elara


Versículo primero: "la voz del Destino"

A lo lejos se escuchaban las hélices del helicóptero rítmicamente, flotando sobre la ciudad, controlando que todo estuviera bien. Sin embargo, lejos de toda esa vida "cotidiana" (aun cuando no lo era desde que el gobierno dejó de ser representativo) en el centro de Readaptación, el murmullo de la voz tranquila y segura del Destino se expandía no sólo por cada una de las salas, sino que además, en las mentes de cada uno de los jóvenes y niños que se mantenían ahi. La salvación por medio del perdón y de la disposición segura y agradable de lo que Dios dijera "porque no somos nada sin él... porque no podemos hacer nada sin él"
Anatela no pudo dormir cuando las palabras llegaron seguras a sus oídos. No eran nada compàrados con el poder de Dios... no podían hacer nada que el mismo Dios no quiesiera, sin embargo estaban ahí encarcelados por personas. Nunca había visto a ese Dios, y lo más parecido que había conocido, era la figura de un hombre sosteniéndolo en sus manos como si fuera una joya maravillosa.
Nunca entendió realmente ese afán de mirar una pelota de color azulado con miles de montones colos verdes, como si realmente representara algo importante. Y tal vez era así, pero dentro de esas rejas del centro de Readaptación, de donde lo mas seguro era que nunca saldrían, y si lo hacían no era más que para ir a otro lugar, no era capaz de pensar en algo mas que toda su vida realmente estaba controlada, no por Dios, sino por los hombres de aquel crudo gobierno que representaba todo lo que la voz del Destino decía constantemente en los momentos en los cuales podrían llegar a pensar.
anatela cerró los ojos y no pudo sacar de su mente la sensación de hastío y cansancio que siempre le carcomía la cabeza a esas horas, cuando todas dormían y nadie esperaba más del día siguiente que lo mismo del presente día.
-Estás despierta?- se escuchó la voz de Raciel por sobre esa oscuridad. Anatela abrió los ojos y se movió
-Asi es- contestó sin estar segura de que no estuviera prohibido
-¿También piensas en lo del Destino?- preguntó con acento muy particular, la morena
-bueno... algo así... y tu?- preguntó con miedo a que las escucharan
-bueno... algo asi también- contestó Raciel y se desperezó, se salió de la cama y se fue al baño
Raciel era una muchacha de piel morena casi negra, con ojos profundamente azules, labios rojos, cintura de avispa y pecho exhuberante. Dentro del recinto era considerada una de las más perfectas, una guía para las chicas que no podían llegar a los estandares de bellezas ni inteligencia y menos capacidad física que Raciel podía demostrar.
Anatela de volteó algo incómoda con la imagen de la morena, es que daba envidia toda la perfección que se encontraba en ella.

Versículo segundo: La ciudad del pecado

Desde la Ciudad la voz del Destino muchas veces se escuchaba al día, pero no era sólo una voz, claro que no, era, además, una imagen, un hombre, perfecto, por lo demás; bien peinado, con la imagen de un hombre exitoso luego de las masacres y pérdidas nacionales generadas por la guerra.
El Destino, fuera, era un hombre, un hombre, que por lo demás, era un invencible, un ser que había sobrevivido a las malas palabras de la oposición antes de la casi Revolución y las falsas acusaciones de miembros del propio partido.
Si bien era cierto que había dejado su bando unos días antes de que fuera totalmente destruido, también era cierto que había obrado por la conciencia de país que le hizo un último llamado antes de dar un paso irreversible. Había sido un héroe, no un traidor, como la propia resistencia intentó llamarle.
Claro que no. Ronald Riddle, aquel hombre de negocios, era mucho más que eso. Ahora, no sólo era el héroe del partdo, sino que era el hombre conocido y reconocido por su importancia al entregar los dichos de Dios y las buenas costumbres.
-¿Todo preparado?- preguntó mientras apagaba su televisor, estaba terminando su último discurso, algo bastante contundente con respecto al aniversario de la caída de los últimos hombres de la Resistencia
-Asi es- contestó su asistente, un joven de unos 17 años que mantenía cara seria ante todo lo que La Voz le pedía. Había sido llevado a la Ciudad desde el Centro de Readaptación para poder servir a aquel hombre de fe que daba tan buenos consejos
-Bien- contestó tomando su maletín y cerrando el note bookc- volveré pronto
y se marchó dejandolo, como siempre encerrado en la casa, totalmente apartada de la verdadera ciuda, por supuesto.
Ishel, aquel que hacía de mayordomo a sus cortos 17 años, era más bien un joven de compañía del señor Riddle. No era nada más que aquel que saciaba todo lo que el hombre podría querere, desde ordenar los libros del amagnífica biblioteca (que nunca leia) o pasar una noche con él en la playa del partido para poder descansar de tanto estress.
Sin embargo, habían entregado a Ishel momentos que antes, en el centro de Readaptación no tenía, tiempo de completa soledad sin resguardo. Aquella biblioteca comenzó a ser su mejor compañera, y si bien nunca fue subersivo con las órdenes que Ronald Riddle le daba, dentro de su mente, había formado las ideas que alguna vez quisieron sacar por completo llevandose a sus padres al olvido y a él a aquel lugar de reacondicionamiento.
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Mensajepor Elara Dumbledore » 16 Ago 2006 03:05

Versículo tercero: La Trinidad

Raciel parecía enferma aquella mañana, era extraño encontrar a gente enferma, es cierto, y más raro aun era encontrar a Raciel, la muchacha que rayaba la perfección, la que parecía resfriada.
-Las cosas no son buenas- Dijo Miss One, quien era la que dirigía el centro de readaptación- sin duda alguna las cosas no son buenas- Por alguna razón, One, no era capaz de decir más de lo que realmente pensaba, era como si los pensamientos no le permitieran dacir más de lo qeu realmente podía pensar.
-Creo que deberíamos ver a la muchacha, no lo cree usted?- pregunto Mr. Two
-no lo creo- contestó One mirándolo fríamente. Las malas lenguas decían que odiaba a todo hombre- salvo el alto canciller- desde que fue llevada al centro de readaptación luego de la primera Resistencia. Nunca había salido de aquel lugar, eso era seguro, tan seguro como aquella fobia a todo lo que parecía ser hombre.- espero las órdenes de Three
-¿has h ablado con el Destino?- preguntó ahora en voz más baja- Sabes que no es conveniente que las chicas se den cuetna de lo que podría llegar a suceder, supuestamente este centro es lo mejor que les podría pasar... y una plaga...
-¡¡Sé perfectamente lo que podría causar una plaga!!- contestó One ahora sí enfurecida- pero debes saber que no existen los activistas... tal vez te estés volviendo un poco paranoico...
-Pero es que.... sabes...- pero Two se detuvo, al parecer One no quería seguir escuchándolo
-Hablaremos primero con Three, luego veremos qué es lo que dirá el Destino para que los chicos se calmen... al menos sabemos que la sección masculina no tiene idea de lo que sucede con las chicas, ¿no?
two asintió, aun cuando era importante dejar en claro que ellos no eran los responsables de lo que a Raciel le sucediera, no podía dejar de ser preocupante lo que una enfermedad podría provocar a la Nación.

Anatela seguía con los ejercicios matemáticos, no había visto a la muchacha desde que se levantó. La habían llamado desde enfermería (problemas con el equipo de control de salud y electrocardiograma, según lo que dijeron)
pero si realmente había sido sólo eso, ¿Cómo era posible que Raciel faltara a clases?
La campanilla sonó y las muchachas salieron, ordenadamente, de mayor a menor, por el pasillo del quinto piso del pabellón de estudios a la segunda escalera que daba al patio. Los pasos rebotaban calmadamente, como si realmente hubiera sido un día muy productivo.
Anatela sabía qeu algo no andaba bien, o al menos, lo sospechaba, y más aun cuando hicieron a que todo el pabellon (las cincuenta niñas) salieran del patio para pasar a enfermería sin siquiera haber terminado el paseo por el patio (en sentido contrario al reloj puesto que el día era impar)
Todas, en fila, llegaron al pabellón de enfermería, una gran construcción de cinco pisos totalmente pintada de blanco, las recibió Miss One y Mr. Two, al parecer las cosas no estaban para nada bien
-¿Ellas son las niñas?- escuchó que alguien, una voz segura y que sin duda alguna había escuchado alguna otra vez en alguna parte, habló con falso interés
-Así es- contestó Two mirando a un hombre perfectamente vestido
-Sería una lástima que todas ellas enfermaran, no es asi?- habló nuevamente, sin duda alguna había visto algo que le había gustado mucho.
Anatela pasó por frente de las dos personas, que al parecer, eran muy importante, no teníua idea dlo que realmente estaba sucediendo.
-¿y a quien esperamos?- preguntó el hombre en voz muy baja, como queriendo que no lo escucharan
-A Mister Three- contestó Miss One, aun cuando aquel hombre parecía caerle bien (que de por sí era demasiado decir) no soportaba ciertas cosas, como aquel susurro y las miles de preguntas que hacía- necesito saber qué es lo que debemos hacer.

Los helicópteros seguían dando vuelta vigilando incesantemente la ciudad. Ishel, en algún lugar lejano de aquel caos, parecía encantado de estar tan solo, aun cuando nunca le gustó estarlo, la ausencia de Mister Riddle significaba siempre que tenía el tiempo para poder leer los libros que la biblioteca parecía tener sólo como adorno. LA historia, era una de las cosas que más le gustaba repasar, las anecdotas de la Resistencia guardadas con el temor de que la venganza llegara a encontrarlas, además de miles de pergaminos sobre ideas revolucionarias y fantasías de un mundo mejor. Si, la historia estaba en sus manos como si de un juego de cartas se tratara, información y teorías extraordinarias sobre la repartición de la riqueza, o la manera de como poder cambiar las cosas sin tener que caer al infierno por ello... era como si dentro de las palabras que se entrecruzaban como tejido de lana, se tuviera el derecho de soñar algo mejor, teniendo a Dios como el hombre perfecto, pero un hombre.

Finalmente Mister Three llegó, como siempre, lo primero que identificaron fue su barriga que no dejaba de llamar la atención. Era extraño que con tanta falta de miles de cosas (entre mantequilla, leche, harina) él pudiera mantener esa figura de hombre de los años 20, donde la opulencia de los negocios permitía una imagen bonachona.
Mister Three era un hombre bastante corpulento, al parecer uno de los generales que ganaron a la resistencia, luego de la segunda levantada. Tenía un bigote exagerado con mucho cuidado, y ademñas un rostro demasiado marcado por la seriedad. Aun así, la panza que mantenía, le quitaba un poco de esos gestos de malestar, para darle en cambio, la imagen de abuelo preocupado.
-así que ha sido esta sección la afectada- dijo cuando llegó rodeado de tres hombre, como siempre lo hacía. miss Two lo saludó muy cordialmente, parecía ser que lo idolatraba con una pasiñon que bordeaba el fanatismo- una lástima... una verdadera lástima...
Finalmente lso tres entraron a la construcción, y una a una, las muchachas entraron para ser examinadas por los cinco médicos que esperaban. Mister three y el caballero bien vestido miraban, el primero preocupado por la selud de todas las muchachas, y el segundo admirado por la perfección que se estaba logrando en el Centro de Readaptación. Anatela parecía nerviosa, no le gustaba ver cómo, cada una de las muchachas parecía pasar el examen sin ningún problema, no sabía lo que sucedía, se repetía constantemente, pero no dejaba de sentir que no le quedaría otra que irse a la otra sala, en donde, al parecer, esperaban a aquellas muchachas que parecían estar realmente enfermas. Nacoma, una morenita delicada y baja, con unos ojos gigantes solor aceituna que entró casi de las primeras, entró en esa sala, al parecer presentaba algunos de los síntimas... de quien, pues nunca alcanzó a escuchar.
Finalmente fue el turno de Anatela, la muchacha entró a la sala donde cinco camillas esperaban con un doctor cada una. a su lado, las muchachas se acomodaban y se sacaban la ropa. Los doctores se les acercaron, con máquina en mano y le tomaron el pulso. revisaron la presión, la temperatura, el funcionamiento neuronal y finalmente marcas en la piel.
-Tienes que irte a la otra sala- escuchó cuando vio que en el estómago aparecían ciertas marcas color púrpura, casi como si las hubieran dibujado con plumón
-¡¡Pero no estaban en la mañana!!- exclamó sin querer
Miss two, el hombre vestido de formal y mister three la miraron espantados. Al parecer habían encontrado lo que estaban buscando.
-Anda a la otra sala- le dijo el médico pero ahora en forma de orden. La muchacha asintió, por alguna razón se había negado anteriormente, no sabía el porqué.
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Marie Potter
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Mensajepor Marie Potter » 23 Ago 2006 20:57

Arriba Elara!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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_AS_
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Gracias AS :*


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sole_black
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Mensajepor sole_black » 23 Ago 2006 23:37

hola elara!! cuanto tiempo sin verteeeeee, bueno mas bien sin leerte! XD
soy sole! te acordas de miii???? me mude para este tomo!^^

segui q esta interesannnnnnnteeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!

besos!!!!

ARRIBA!!!!!
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[shadow=blue]No tengo fe
La ilusión nunca se transformó
En algo real
Estoy completamente despierta
Y puedo ver
El cielo está rasgado
Has llegado un poco tarde
Ya estoy lastimada
[/shadow]


http://pendiendodeunhilo-bysole.blogspot.com/
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Mensajepor Elara Dumbledore » 24 Ago 2006 04:47

jojojo
gracias chicas, es solo que viaje y recien me pongo al dia con todo
saludos!!
y mañana sin falta subo mas
^_^
besos y gracias por pasarse!!!
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Mensajepor Elara Dumbledore » 26 Ago 2006 04:59

aca está la continuación, espero que os guste!!
^_^
saludos
Elara

Anatela tomó aire muy nerviosamente, sinceramente nunca imaginó ser ella la que cruzara esa puerta. Recordando, sin embargo, pudo notar que en la mañana deseaba verdaderamente poder estar en el luagr de Raciel, donde algo diferente y fuera de la rutina preparada por el Centro de Readaptación. Ahora se encontraba ahí, frente a Raciel que la miraba con los ojos vidriosos, pero con un extraño brillo en su pupila, y a Nacoma, que parecía a punto de colapsar por tal alboroto a su vida habitual.
-bueno, al parecer hemos encontrado a los tres individuos, ¿no?- preguntó Miss One con el aspecto de quien viera un gusano en su esplendida manzan-¿Que piensa hacer con ellas, Mister Three?
Mister Three y su barriga se movieron un poco indecisos, al parecer intentaba sopesar lo que realmente sucedia, y la reacción poco objetiva de Miss One.
-One, no quiero que esto cause un alboroto, eso debemos tener en claro todos los aqui presente, no?- habló finalmente, notando que los tres hombres que siempre lo protegían se acercaran a donde él se movía. Miró a las tres muchachas, y si, realmente parecía un abuelo extremadamente preocupado- ¿ha pensado en algo, Mister Riddle?
El hombre bien vestido sonrió con elegancia y se acercó a Three, al parecer tenía una excelente idea.
-bueno, para el centro de Readaptación, podríamos decir que las muchachas han ganado un concurso, según me ha dicho Mister Two, son tres expecímenes perfectos, si decimos que ellas han ganado un paseo fuera del Centro, será un incentivo a los demás... y tarde o temprano las olvidarán- dijo dándole una mirada fogosa a las muchachas
-mmmm- dijo en un suspiro Mister Three, notando aquel gesto
-... y bueno- habló nuevamente, notando la falta que había cometido- no creo necesario que el Destino deba hablarle a la ciudad entera de lo que ha sucedido en estas paredes, no es asi?
-Muy cierto- asintió Miss One, al parecer ahora le caía mejor aquel hombre
-Es verdad... pero aun queda un problema- Habló Two sin mayor importancia- las muchachas.
Los cuatro se quedaron mirando, al parecer aquello era una decision que ya estaba dada, pero nadie quería tomarla como propia.
-Me las llevaré a mi casa- dijo repentinamente Three
-¿Cómo?- preguntó mister Two, al parecer nadie esperaba aquella accion de sentimentalismo.
-Eso... se van conmigo a mi hogar- declaró finalmente- algo mas?
-nada- dijo el Destino en estado de Shock, si bien no podia reclamar (él tenía en su casa a Ishel) aquella situación era totalmente diferente.
Entonces vamos, ahora tenemos que ver que hacer con ellas tres.

Versídulo Cuatro: Séptimo Día.

Las tres muchachas fueron lelvadas a otra sala, cada vez que las examinaban, cada vez que las llevaban a otra sala, estaban más cerca al exterior, a la ciudad, a otra forma de vida.
Anatela notó que Nacoma definitivamente no quería marcharse, pero Raciel, aun cuando mantenía silencio, parecía que renacía, como si saliera la mariposa de aquel capullo construñido eternamente durante toda su vida. Si, Anatela hasta creía que aquella fiebre y dolor de cabeeza, ella lo había planeado para poder hacer lo que estaba haciendo en ese instante.
Salieron del Centro de Readaptación a las 8.32 de la noche, con pocas cosas (las que tenían) en un automóvil seguido por dos motoristas, detrás del vehículo también negro, donde iba Mister Three. Nacoma parecía desesperada, casi con ganas de salir del automóvil a punto de suicidarse. Anatela aun no entendía qué era lo que sucedía. Se marchaban del centro de Readaptación, pero no sabía a donde llegarían, no sabía por qué la reacción de Raciel, y no sabía qué era lo que tanto temían de sí misma.

Ishel, como siempre a las 9.04 de la noche, dejaba el palto de comida de Mister Riddle. El timbre sonó exactamente 1.5 minutos luego de haber ehcho eso. El muchacho se acercó a la puerta, se miró al espejo donde sus ojos grises vivaces y altaneros se reflejaron y notó la perfección de su imagen, finalmente abrió la puerta y Riddle apareció envuelto en su chaquetón oscuro.
-¿Ha sido un buen día?- preguntó como era la costumbre, como a la propia voz del destino le gustaba que lo recibieran
-Asi es- contestó, al parecer estaba más cansado que lo habitual- ¿Estña lista la comida?
- en dos minutos más la sopa hierve, señor- contestó colgando la bufanda y el chaquetón en el armario de entrada
-Bien. ya tengo hambre- contestó y se marchó al comedor- mañana tendremos visitas
-Como todos los días sabados en la tarde?- preguntó con todo neutro, sin mucho volúmen, un tono, como le había enseñado Riddle, que mantuviera el interés del oyente, pero que no lo provocara a pensar mucho, un murmullo consiliador y poco amenazante, como el arrullo de una madre.
-No- contestó- vendrán a la hora de almuerzo, tenemos que conversar mucho- contestó el hombre
-¿Que desea entonces para el almuerzo?-
-¿Qué es lo que le gusta a Mister Three?- preguntó Riddle sin mucho interés
-Ensaladas y carne de ternera de preferencia- contestó Ishel acercándose con la comida
-bien, prepararás para seis personas
-¿Vienen más?
Riddle suspiró notoriamente preocupado
-Así es
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Mensajepor Marie Potter » 26 Ago 2006 21:12

muy bien... pero porque tan poquito XD
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_AS_
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Gracias AS :*




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Mensajepor Elara Dumbledore » 27 Ago 2006 07:07

Las tres muchachas bajaron del automóvil a un descampado que llevaba, a corta distancia, a una enorme propiedad. Al parecer, luego de mucho andar desde el Centro de Radaptación, habían llegado a lo que parecía ser la casa de Mister Riddle. Las muchachas caminaron en fila, como siempre lo habían hecho (o al menos eso era lo que creían) hasta llegar a la puerta de la gran mansión de mister Three.
Dos mucamas las recibieron abriendo las puertas de par en par, puego enviendolas a cada una a un ala diferente de la residencia, y dándole como ropa, vestidos de colores, no monocromáticos, una gran habitación para cada una con cama de dos plazas y baños, no compartidos, sino individuales.
-En media hora más mister Three las espera en la mesa del comedor- anunció cada una de las mucamas cuando cerraba las puertas para dejarlas tranquilas.
Anatela miró sorprendida las paredes brillantes magníficamente pintadas, las cortinas bordadas y la ropa suave y fina, apropiada para una muchacha... algo había sucedido para que las lelvaran a un lugar como ese (que de por cierto dudaban fuera solo una casa)
La muchacha, impresionada y todo tomó una ducha, notando que las manchas en el estómago comenzaban a acentuarse, se desenredó el cabello negro y lo tomó en una cola, luego tomó un vestido negro (que se parecía mucho a los oberoles del Centro) y esperó a que llegara la hora de bajar al comedor.

Las tres muchachas llegaron, bajando lpor la escalera de mármol, a la sala de bienvenida donde las recibieron las mucamas, luego cruzaron el salón y un pasadiso hasta llegar al comedor. Una habitación inmensa, con una mesa para al menos cincuenta personas decorada para la ocación donde las esperaban Mister Three y un hombre de aspecto silencioso de unos 28 años, cabello claro con tonos azules y ojos fríos color azul profundo. No miró a ninguna muchacha cuando entraron, menos a las sirvientas, casi parecía no importarle lo que sucedía a su alrededor
_por favor, siéntense- habló mister Three con tono cansado- espero que este, mi hogar, haya sido de su agrado- Las muchachas se miraron con los ojos muy abiertos, casi sin creerlo- este es mi hijo, Alfred, es un poco solitario, pero sin duda alguna esta contento por tenerlas aca- habló con tono seco, sin convicción.
El silencio reinó en la mesa mientras las mucamas se paseaban por el comedor con las bandejas de comida repletas de sabrosos manjares. En ese lugar, las muchachas se dieron cuenta que realmente la recesión no era más que una invención, al parecer en aquel hogar, las cosas eran en abundancia, la guerra no había dejado estrago, y sin duda alguna no existían los que morían de hambre en otros países.
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Elara Dumbledore
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Mensajepor Elara Dumbledore » 17 Sep 2006 23:33

Alfred Three era el hijo mayor de Mister Three, hace muy poco había cumplido los 29 años, de los cuales 10 los llevaba dentro de la Brigada contra la Resistencia. Hace tan sólo un par de años atrás había dejado al Partido para ser recluído, casi como enfermo siquiátrico, en la casa de Mr. Three. Muchos decían que se había salvado sólo por ser hijo de él, puesto que si bien, la petición de retiro del Partido había sido voluntaria, las cosas que habian sucedido aquella vez, daban para pensar que algo más oscuro era lo que estaba sucediendo.
Mr. Three sabía que su hijo no creía en los preceptos que intentaban instaurar por el mejoramiento de la raza humana. Lo había notado por una frase que se le había escapado en ese mismo comedor, cuando su esposa (una mujer que aborrecía al partido, al Régimen, pero que amaba a su marido tanto que nublaba su sentido común) habló sobre la falta de compromiso humano con su propia especie, dejando el tema como sobremesa. Sus dos hijas menores, como buenas guardianas del Régimen, saltaron casi de la silla para contestar que lo que se intentaba implementar con el Gobierno, y con lo que decía el Partido y sus integrantes, era para poder destruír todo aquello que Ms. Three había sacado a relucir. Alfred, por el contrario, sólo había tomado un poco de su helado de postre y miró como siempre lo hacía.
-Vamos, Alfred, dános tu opinión- habló una de las gemelas sonriendo ante tanto enigma por parte de su hermano mayor.
-Cuando la Raza humana desaparezca de este mundo, sin duda será cuando sea el mejor mundo para vivir.
Aquello fue antes de la muerte de la Señora Three, (muerte que había sido tomada por la Voz del Destino como natural por sus altos niveles de colesterol, pero que no dejó de ser extraña puesto que permitío ascender muy rápidamente en la escala partudaria a Mr. Three.) Y ahora, cuando llegaban estas tres muchachas, que de seguro, Alfred sabía de donde venían aun cuando no se lo hubieran dicho, el mismo brillo de deseperanza que viera en esa ocasión aparecía alumbrando los ojos claros del muchacho.
-Bueno, espero que coman bien, mañana tendremos que salir temprano- habló finalmente mister Three mientras se servía su plato.
Anatela asintió como si fuera una orden directa del instructor en el patio, esperó a que le pasaran las ensaladas y la comida traída por las camareras. En silencio, se sirvieron, cortaron la carne en tres finos cortes, masticaron treinta y dos veces cada porción de comida, bebieron cada dos cucharadas y media. Descansaron a la quinta cucharada. Se miraron extrañadas, puesto que hacían lo mismo aun cuando nunca lo habían preparado. Volvieron a cortar la carne, comer arroz, beber jugo en la misma proporción que le habían enseñado hasta que finalmente, en cuatro pasos simples, dejaron los servicios a un lado, sobre el plato, juntos, dando a entender que no comerían más.
-Pueden retirarse si así lo desean- habló nuevamente Mister Three y las tres muchachas se pararon coordinadamente y salieron en fila hasta sus habitaciones.

Raciel descansó antes de subir las escaleras, si bien la fiebre de la mañana se le había pasado, por alguna razón sentía que los músculos se le atrofiaban con tantas cosas que habían pasado. Nacoma parecía dispuesta a hacer cualquier cosa por volver al Internado, aun cuando sabía que era imposible, el Centro de Readaptación era para los muchachos que no conocieran el exterior, aun cuando lo que ellas misma vieron en su viaje, no fuera más que casas de colores y nada del otro mundo.
-Estamos afuera- le dijo Nacoma mientras subía la escalera y en tono de reclamo
-Esa era la idea- dijo Raciel mirando con notable alegría a Anatela puesto que sabía que la última no sabía bien lo que había pasado- Estamos afuera
Anatela la miró sin entender hasta que la sonrisa de Raciel mientras subía las escaleras le hizo entender que todo lo había planeado.
-Así es- contestó Raciel sin siquiera dejarla hablar- lo planee... y te traje `porque sabía que no querías seguir ahí, tal como yo.
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Marie Potter
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Mensajepor Marie Potter » 19 Sep 2006 05:12

My bien... que mas?

que mas pasa??????????
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_AS_
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Gracias AS :*




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Elara Dumbledore
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Mensajepor Elara Dumbledore » 19 Sep 2006 06:49

con mi ausencia he quedado muy atrasada, aca les dejo otro poco del fico!!!
saludos
y gracias por entrar Marie!!!
^_^

-Has traído a esas chicas desde el Centro de Readaptación- habló Alfred mientras terminada de beber su copa de vino añejo
-Sabes que eso no existe...
-Mr Three- habló una de las sirvientas abriendo la puerta- lo llama mister Riddle
-está bien- habló mister Three parándose- y tú deja de pensar en esas cosas, no quiero que vengan a llevarte a un psiquiátrico por esos pensamientos tan poco patrióticos y desconsiderados con el gobierno y el bienestar del país. Que tengas buenas noches
-Buenas...- dijo, más como pregunta que como respuesta a aquella cortecía nocturna. Esperó a que el silencio llenara el Salón de comidas y se levantó con el caminar somnoliento que le habían dejado las cantidades excesivas de pastillas contra las alusinaciones.
Subió la escalera, sabiendo que realmente el papel de loco era lo mejor que le quedaba, cuando trabajaba para la Resistencia se había hecho pasar por muchas cosas, desde diplomático hasta mendigo, nunca de loco, como tenía que hacerlo en su propio hogar... añoraba aquellos tiempos, no sólo por la gente con la cual trabajaba, sino que por las ideas e ilusiones que se mantenían entre tanto ajetreo... si bien ahora estaba en un lugar mucho mas confortable, no dejaba de sentirse vacío ante tanta desesperanza
-"todo se había perdido"- se dijo a sí mismo mientras terminaba la escalera y se perdía en el pasillo hasta su habitación.

-Fuiste realmente tú?- preguntí Anatela sin creerlo. Las tres muchachas se encontraban en la nueva habitación de Raciel
-Así es- contestó la esbelta morena mientras se desnudaba, ahora con mucho más desplante que el mostrado en el Centro- lo llevaba planeando desde hacía mucho...
-¿Y por qué me has traido?- ´preguntó Nacoma con los ojos vidriosos de llanto
-No te he traído a ti, sino a Anatela... no sé porqué razón tú estás acá.- raciel se colocó uno de los pijamas de seda que le habían dejado las mucamas y se acercó a las otras dos muchachas- no nos matarán, somos los tres puntajes más altos dentro de las calificaciones de perfección humana del último período. Nos necesitan, así que no se angustien por ello, ahora el punto es poder ver qué es lo que podemos hacer acá afuera
-¿Hacer?- Nacoma se adelantó insultada- no haremos nada, yo quiero entrar al Centro nevamente, no soporto la idea de tener que quedarme acá afuera...- terminó de hablar con desprecio
-tendrás que hacerlo- la encaró Raciel- de otra forma terminarás muerta
-¿Acaso tú serás la responsable?
Anatela abrió los ojos, aquello le había parecido un insulto horrible, pero luego entendió que Si Raciel habia sido capaz de sacarlas del Centro, también sería capaz de matar por mantenerse afuera... la vida de Nacoma no sólo peligraba por lo que el Centro podría hacerles, sino por lo que Raciel estaba dispuesta a tranzar por no seguir aislada de toda la ciudad.
PAsos se escucharon en el pasillo, eran lentos, desganados, desequilibrados... y aun así, Raciel supo que verdaderamente era un juego, realmente, lo que estaba haciendo, quien estuviera en el pasillo, era estudiar el terreno.
-Es mejor que se vayan, mañana hablaremos con más calma, sal tú primero, Anatela, luego saldrá Nacoma.
Anatela hizo caso omiso, abrió la puerta y notó que el pasillo, antes iluminado, ahora estaba ocmpletamente a oscuras, salvo por las luces que entraban por las ventanas laterales, a muhca distancia de donde ella estaba. Los pasos volvieron a resonar obsorbidos por la alfombra, ahora acompañados por una respiración mas bien tranquila.
-Buenas noches, nueva hermana- habló una voz ya conocida, pero que no parecía la que les habían presentado
-Buenas noches...
-ALfred- completó el hijo de mister Three acercándose- ¿Has sido bien recibida?
-Sí, señor. Muchas gracias
-¿Cuál es tu nombre?
-Anatela- contestó la muchacha haciendo el amague de caminar hacia su habitación
-¿Y de dónde vienen?
-Tengo sueño, señor- contestó sin haber contestado- que tenga buenas noches
-¿Buenas?- dijo como lo hiciera en el comedor, sabiendo que aquella noche, al menos para alguien, sería "buena"
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Marie Potter
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Mensajepor Marie Potter » 20 Sep 2006 17:14

De nada....


subiendo... muientras regresas a por mas !!!!!!!!!!
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Gracias AS :*




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Mensajepor Marie Potter » 22 Sep 2006 01:08

un dia mas.... sin historia :cry:
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Gracias AS :*




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Mensajepor Marie Potter » 25 Sep 2006 03:42

dos dias mas...

sin nada!
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Gracias AS :*




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