[Alexei, Etrius, felíz cumpleaños! Recuerden pasar por su banner \"certificado de asistencia\" si participaron en •¤• N Ø8 •¤• Recuerden decir a Decker si tienen algo de •¤• SVØ7 •¤• borrado que os reponga el item.
Hermione ha perdido a la persona que más amaba, Harry la ha apartado del mundo mágico para protegerla. Sus demonios se apoderan de ella, cae en el mundo de la droga y el alcohol, sin darse cuenta que su mayor enemigo se esta convirtiendo en su peor adición.Terminada[Hr/Dr]
"El amor y la crueldad no son cosas opuestas: siempre se encuentran juntos en los caracteres más firmes y mejores.”Hermione/Draco
Me puedes, te juro que me puedes. Has reducido un siglo de autocontrol a cenizas. Viñeta. Twilight.Edward/Bella
La caza de una Black. Su historia. Su final. Su venganza. Su muerte. Las metas de Andromeda se resumen en una sola : Vengar la muerte de su familia. Y para eso acabara con el reflejo de ella misma. OneShot en tres capitulos. TerminadaAndromeda Vs Bellatrix.
Todo el mundo tiene sus pequeñas obsesiones, esa pequeña cosa sutil que les fascina en el sexo opuesto, Une especie de fetichismo. Algo casi perverso que despierta una deliciosa sensación de deseo muy particular. Para Narcisa eran los hombros, para Samanta era el pecho, para Sara el trasero y para Lara era el cabello, por no se que razón oscura.Sin embargo para mí, eran las manos.OneShot.Sirius/Bella
Un mordisco en el mentón xDD (me sentia inspirada xDDD) _________________
Hermione ha perdido a la persona que más amaba, Harry la ha apartado del mundo mágico para protegerla. Sus demonios se apoderan de ella, cae en el mundo de la droga y el alcohol, sin darse cuenta que su mayor enemigo se esta convirtiendo en su peor adición.Terminada[Hr/Dr]
"El amor y la crueldad no son cosas opuestas: siempre se encuentran juntos en los caracteres más firmes y mejores.”Hermione/Draco
Me puedes, te juro que me puedes. Has reducido un siglo de autocontrol a cenizas. Viñeta. Twilight.Edward/Bella
La caza de una Black. Su historia. Su final. Su venganza. Su muerte. Las metas de Andromeda se resumen en una sola : Vengar la muerte de su familia. Y para eso acabara con el reflejo de ella misma. OneShot en tres capitulos. TerminadaAndromeda Vs Bellatrix.
Todo el mundo tiene sus pequeñas obsesiones, esa pequeña cosa sutil que les fascina en el sexo opuesto, Une especie de fetichismo. Algo casi perverso que despierta una deliciosa sensación de deseo muy particular. Para Narcisa eran los hombros, para Samanta era el pecho, para Sara el trasero y para Lara era el cabello, por no se que razón oscura.Sin embargo para mí, eran las manos.OneShot.Sirius/Bella
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year.
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Esa nueva generación de modelos, con sus cuerpos esqueléticos, duros, sin curvas, impedían pensar en la fecundidad, en un embarazo, en la transmisión de la vida.
Las reacciones entre los chicos que me rodeaban fueron muy diversas: algunos, sobre todo los mayores, las rechazaban y se atenían al viejo tópico de que valía más tener algo de dónde tomarse. Los más jóvenes se rindieron sin apenas lucha. Ellos mismos se enfrentaban a las nuevas exigencias de su masculinidad, ese ser masculino sin parecer zafio, ni un bruto, ni un machista, y aquellas mujeres-niñas, adolescentes eternas que se ofrecían sin en apariencia demandar nada, les resultaban sexualmente muy atractivas. Al fin y al cabo, también este cambio de la mujer se juzgó desde la perspectiva de las apetencias del hombre, como había ocurrido con cada variación anterior. Y ellos quedaban más o menos a salvo. Para comenzar, nadie había cuestionado su apariencia. Desde hacía un par de siglos las exigencias físicas que se les había hecho a los hombres no habían variado.
Se le echó la culpa al sector de la moda, y más específicamente a los modistos gays, por intentar inculcar una estética andrógina y debilitada de la mujer; sin embargo, las publicaciones heterosexuales por excelencia, las revistas pornográficas, no mostraban tampoco a mujeres normales: sus pechos y labios estaban exagerados, y en gran parte de las imágenes se entregaban al hombre en actitud de sumisión o de panteras dominantes.
Esa inferioridad de la mujer, tan rechazada y denostada en la teoría, se reproducía una y otra vez en anuncios, revistas, mensajes y comportamientos. Parecía imposible encontrar una imagen verosímil de una mujer, una relación entre sexos equilibrada. ¿Tanto miedo sentían a enfrentarse a una mujer real? ¿Tan profunda era la crisis de la masculinidad?
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year.
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Esa nueva generación de modelos, con sus cuerpos esqueléticos, duros, sin curvas, impedían pensar en la fecundidad, en un embarazo, en la transmisión de la vida.
Las reacciones entre los chicos que me rodeaban fueron muy diversas: algunos, sobre todo los mayores, las rechazaban y se atenían al viejo tópico de que valía más tener algo de dónde tomarse. Los más jóvenes se rindieron sin apenas lucha. Ellos mismos se enfrentaban a las nuevas exigencias de su masculinidad, ese ser masculino sin parecer zafio, ni un bruto, ni un machista, y aquellas mujeres-niñas, adolescentes eternas que se ofrecían sin en apariencia demandar nada, les resultaban sexualmente muy atractivas. Al fin y al cabo, también este cambio de la mujer se juzgó desde la perspectiva de las apetencias del hombre, como había ocurrido con cada variación anterior. Y ellos quedaban más o menos a salvo. Para comenzar, nadie había cuestionado su apariencia. Desde hacía un par de siglos las exigencias físicas que se les había hecho a los hombres no habían variado.
Se le echó la culpa al sector de la moda, y más específicamente a los modistos gays, por intentar inculcar una estética andrógina y debilitada de la mujer; sin embargo, las publicaciones heterosexuales por excelencia, las revistas pornográficas, no mostraban tampoco a mujeres normales: sus pechos y labios estaban exagerados, y en gran parte de las imágenes se entregaban al hombre en actitud de sumisión o de panteras dominantes.
Esa inferioridad de la mujer, tan rechazada y denostada en la teoría, se reproducía una y otra vez en anuncios, revistas, mensajes y comportamientos. Parecía imposible encontrar una imagen verosímil de una mujer, una relación entre sexos equilibrada. ¿Tanto miedo sentían a enfrentarse a una mujer real? ¿Tan profunda era la crisis de la masculinidad?
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year.
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Esa nueva generación de modelos, con sus cuerpos esqueléticos, duros, sin curvas, impedían pensar en la fecundidad, en un embarazo, en la transmisión de la vida.
Las reacciones entre los chicos que me rodeaban fueron muy diversas: algunos, sobre todo los mayores, las rechazaban y se atenían al viejo tópico de que valía más tener algo de dónde tomarse. Los más jóvenes se rindieron sin apenas lucha. Ellos mismos se enfrentaban a las nuevas exigencias de su masculinidad, ese ser masculino sin parecer zafio, ni un bruto, ni un machista, y aquellas mujeres-niñas, adolescentes eternas que se ofrecían sin en apariencia demandar nada, les resultaban sexualmente muy atractivas. Al fin y al cabo, también este cambio de la mujer se juzgó desde la perspectiva de las apetencias del hombre, como había ocurrido con cada variación anterior. Y ellos quedaban más o menos a salvo. Para comenzar, nadie había cuestionado su apariencia. Desde hacía un par de siglos las exigencias físicas que se les había hecho a los hombres no habían variado.
Se le echó la culpa al sector de la moda, y más específicamente a los modistos gays, por intentar inculcar una estética andrógina y debilitada de la mujer; sin embargo, las publicaciones heterosexuales por excelencia, las revistas pornográficas, no mostraban tampoco a mujeres normales: sus pechos y labios estaban exagerados, y en gran parte de las imágenes se entregaban al hombre en actitud de sumisión o de panteras dominantes.
Esa inferioridad de la mujer, tan rechazada y denostada en la teoría, se reproducía una y otra vez en anuncios, revistas, mensajes y comportamientos. Parecía imposible encontrar una imagen verosímil de una mujer, una relación entre sexos equilibrada. ¿Tanto miedo sentían a enfrentarse a una mujer real? ¿Tan profunda era la crisis de la masculinidad?
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year.
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Esa nueva generación de modelos, con sus cuerpos esqueléticos, duros, sin curvas, impedían pensar en la fecundidad, en un embarazo, en la transmisión de la vida.
Las reacciones entre los chicos que me rodeaban fueron muy diversas: algunos, sobre todo los mayores, las rechazaban y se atenían al viejo tópico de que valía más tener algo de dónde tomarse. Los más jóvenes se rindieron sin apenas lucha. Ellos mismos se enfrentaban a las nuevas exigencias de su masculinidad, ese ser masculino sin parecer zafio, ni un bruto, ni un machista, y aquellas mujeres-niñas, adolescentes eternas que se ofrecían sin en apariencia demandar nada, les resultaban sexualmente muy atractivas. Al fin y al cabo, también este cambio de la mujer se juzgó desde la perspectiva de las apetencias del hombre, como había ocurrido con cada variación anterior. Y ellos quedaban más o menos a salvo. Para comenzar, nadie había cuestionado su apariencia. Desde hacía un par de siglos las exigencias físicas que se les había hecho a los hombres no habían variado.
Se le echó la culpa al sector de la moda, y más específicamente a los modistos gays, por intentar inculcar una estética andrógina y debilitada de la mujer; sin embargo, las publicaciones heterosexuales por excelencia, las revistas pornográficas, no mostraban tampoco a mujeres normales: sus pechos y labios estaban exagerados, y en gran parte de las imágenes se entregaban al hombre en actitud de sumisión o de panteras dominantes.
Esa inferioridad de la mujer, tan rechazada y denostada en la teoría, se reproducía una y otra vez en anuncios, revistas, mensajes y comportamientos. Parecía imposible encontrar una imagen verosímil de una mujer, una relación entre sexos equilibrada. ¿Tanto miedo sentían a enfrentarse a una mujer real? ¿Tan profunda era la crisis de la masculinidad?