Felíz Cumpleaños Nymeria!
[center]Sospechoso!! digo FELICIDADES! la prefectil de , Anne (Francesca Rosi) havuelto a ganar la loteria! Anda! pa´ que luego especuleis con la inocente Decki!! Eso es envidia envidiosa que me teneis todos =) Mirala a ella!! pos mira que te digo ò.ó nos veremos en las pujas del 3r Aniversario!!
Sois las dos sospechosaaaaas! (Lpi)
Fluffy: ¿Y qué vamos a hacer al Alto Palermo?
Tom: Lo mismo que hacemos todas las veces que vamos al Abasto...
Wiz: ¡¡Tratar de conquistar el mundo!!
Tom: Son Pinky, son Pinky y Cerebro-bro-bro-bro-bro.
xDDDDDDD. Eso fue descojonante, de verdad. _________________
Ya te dije, debe de ser quizás por la placa de video, tal vez la tengas que cambiar por una más potente que la que tenés para poder jugar. Sino podés bajarte el Guitar Zero (si es que te funciona en WV, porque yo en ésta PC me lo bajé y no me fuincionó nunca, por lo cual lo eliminé). Están varias versiones del GZ, pero la mayor parte son BETA, así que es normal que vengan con errores... y te tendrías que instalar el PPJoy para poder jugar con teclado, porque en realidad se juega conectando la guitarra al puerto USB de la CPU, y esa guitarra te sale como $300.
Eso es lo único que puedo llegar a saber del FoF. Así que no puedo ayudarte más, sólo con ésto. *nose* _________________
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year.
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Esa nueva generación de modelos, con sus cuerpos esqueléticos, duros, sin curvas, impedían pensar en la fecundidad, en un embarazo, en la transmisión de la vida.
Las reacciones entre los chicos que me rodeaban fueron muy diversas: algunos, sobre todo los mayores, las rechazaban y se atenían al viejo tópico de que valía más tener algo de dónde tomarse. Los más jóvenes se rindieron sin apenas lucha. Ellos mismos se enfrentaban a las nuevas exigencias de su masculinidad, ese ser masculino sin parecer zafio, ni un bruto, ni un machista, y aquellas mujeres-niñas, adolescentes eternas que se ofrecían sin en apariencia demandar nada, les resultaban sexualmente muy atractivas. Al fin y al cabo, también este cambio de la mujer se juzgó desde la perspectiva de las apetencias del hombre, como había ocurrido con cada variación anterior. Y ellos quedaban más o menos a salvo. Para comenzar, nadie había cues-tionado su apariencia. Desde hacía un par de siglos las exigencias físicas que se les había hecho a los hombres no habían variado.
Se le echó la culpa al sector de la moda, y más específicamente a los modistos gays, por intentar inculcar una estética andrógina y debilitada de la mujer; sin embargo, las publicaciones heterosexuales por excelencia, las revistas pornográficas, no mostraban tampoco a mujeres normales: sus pechos y labios estaban exagerados, y en gran parte de las imágenes se entregaban al hombre en actitud de sumisión o de panteras dominantes.
Esa inferioridad de la mujer, tan rechazada y denostada en la teoría, se reproducía una y otra vez en anuncios, revistas, mensajes y comportamientos. Parecía imposible encontrar una imagen verosímil de una mujer, una relación entre sexos equilibrada. ¿Tanto miedo sentían a enfrentarse a una mujer real? ¿Tan profunda era la crisis de la masculinidad?
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year.
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Esa nueva generación de modelos, con sus cuerpos esqueléticos, duros, sin curvas, impedían pensar en la fecundidad, en un embarazo, en la transmisión de la vida.
Las reacciones entre los chicos que me rodeaban fueron muy diversas: algunos, sobre todo los mayores, las rechazaban y se atenían al viejo tópico de que valía más tener algo de dónde tomarse. Los más jóvenes se rindieron sin apenas lucha. Ellos mismos se enfrentaban a las nuevas exigencias de su masculinidad, ese ser masculino sin parecer zafio, ni un bruto, ni un machista, y aquellas mujeres-niñas, adolescentes eternas que se ofrecían sin en apariencia demandar nada, les resultaban sexualmente muy atractivas. Al fin y al cabo, también este cambio de la mujer se juzgó desde la perspectiva de las apetencias del hombre, como había ocurrido con cada variación anterior. Y ellos quedaban más o menos a salvo. Para comenzar, nadie había cues-tionado su apariencia. Desde hacía un par de siglos las exigencias físicas que se les había hecho a los hombres no habían variado.
Se le echó la culpa al sector de la moda, y más específicamente a los modistos gays, por intentar inculcar una estética andrógina y debilitada de la mujer; sin embargo, las publicaciones heterosexuales por excelencia, las revistas pornográficas, no mostraban tampoco a mujeres normales: sus pechos y labios estaban exagerados, y en gran parte de las imágenes se entregaban al hombre en actitud de sumisión o de panteras dominantes.
Esa inferioridad de la mujer, tan rechazada y denostada en la teoría, se reproducía una y otra vez en anuncios, revistas, mensajes y comportamientos. Parecía imposible encontrar una imagen verosímil de una mujer, una relación entre sexos equilibrada. ¿Tanto miedo sentían a enfrentarse a una mujer real? ¿Tan profunda era la crisis de la masculinidad?
Veinticuatro horas para sonreir. Veinticuatro horas para ser feliz. Veinticuatro horas para sentir con vos, con vos, con vos. Veinticuatro horas para jugar, y ser travieso. Veinticuatro horas para soñar, y darte un beso. Veinticuatro horas para pensar. Veintucuatro horas para amar. _________________
Hay que decidirse y animarse a buscar, un amor, un viento nuevo, una esperanza para el corazón. ¡Que el sol, saldrá! Sólo acercate a tu ventana, y verás que el sol saldrá. No te pierdas la alegría, de un nuevo día, que está por llegar... _________________
Hay que convencerse y no mirar hacia atrás, la ilusión esta delante de su foco tibia en el forgon. Por más! Yo voy! y decimos esperanzas nuevas, es mejor si somos dos, No te pierdas la alegria que te trae el nuevo dia, lo que tano ayer querias esta por llegar... _________________
¡Y así me siento! ¡Es el momento! ¡Tiempo de despegar! Voy por mi libertad... Voy por más y más, amor y amigos nuevos y sueños por realizar... voy por más y más, la vida nos espera y la podemos alcanzar...
Ya sé lo que se siente spammear, procuraré no hacerlo más, es detestable. _________________
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year.
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Esa nueva generación de modelos, con sus cuerpos esqueléticos, duros, sin curvas, impedían pensar en la fecundidad, en un embarazo, en la transmisión de la vida.
Las reacciones entre los chicos que me rodeaban fueron muy diversas: algunos, sobre todo los mayores, las rechazaban y se atenían al viejo tópico de que valía más tener algo de dónde tomarse. Los más jóvenes se rindieron sin apenas lucha. Ellos mismos se enfrentaban a las nuevas exigencias de su masculinidad, ese ser masculino sin parecer zafio, ni un bruto, ni un machista, y aquellas mujeres-niñas, adolescentes eternas que se ofrecían sin en apariencia demandar nada, les resultaban sexualmente muy atractivas. Al fin y al cabo, también este cambio de la mujer se juzgó desde la perspectiva de las apetencias del hombre, como había ocurrido con cada variación anterior. Y ellos quedaban más o menos a salvo. Para comenzar, nadie había cues-tionado su apariencia. Desde hacía un par de siglos las exigencias físicas que se les había hecho a los hombres no habían variado.
Se le echó la culpa al sector de la moda, y más específicamente a los modistos gays, por intentar inculcar una estética andrógina y debilitada de la mujer; sin embargo, las publicaciones heterosexuales por excelencia, las revistas pornográficas, no mostraban tampoco a mujeres normales: sus pechos y labios estaban exagerados, y en gran parte de las imágenes se entregaban al hombre en actitud de sumisión o de panteras dominantes.
Esa inferioridad de la mujer, tan rechazada y denostada en la teoría, se reproducía una y otra vez en anuncios, revistas, mensajes y comportamientos. Parecía imposible encontrar una imagen verosímil de una mujer, una relación entre sexos equilibrada. ¿Tanto miedo sentían a enfrentarse a una mujer real? ¿Tan profunda era la crisis de la masculinidad?