Sospechoso!! digo FELICIDADES! la prefectil de , Anne (Francesca Rosi) havuelto a ganar la loteria! Anda! pa´ que luego especuleis con la inocente Decki!!
*Más tranquila con él cerca, me acerco al hombre que supongo responsable del lugar.*
*El anciano estaba sentado en un pequeño taburete de madera oscura, con una pierna cruzada sobre la otra. Vestía un chaleco verde sobre una camisa de aspecto antiguo con las mangas holgadas, el pantalón oscuro subido hasta la cintura, bajo cuyos bajos se adivinaban unos calcetines de rombos rojos, y unos zapatos negros con un poco de tacón. Leía un raído libro de cuentos infantiles, con un monóculo sujeto al ojo izquierdo.*
*Al oírnos entrar levanta la vista y al verme abre la boca sorprendido, como si hubiera visto un fantasma, y se le cae el monóculo, que queda pendido de una cadena dorada.*
- ... ¿Etneipres? ¿Etnei?
*Lo recordaba mucho más joven, cincuenta años más joven por lo menos.*
- Sí, Jack, soy yo.
*Cierra el libro de golpe y lo deja sobre el mostrador mientras se levanta con cierta lentitud, debida a la edad o quizás a la sorpresa.*
- ¿Qué haces..? Creí que... *observa mi aspecto joveny decide no hacer preguntas* Es decir... ¿cómo estás?
*Descubro conforme se acerca al hombre que conocí hace mucho tiempo*
- Bien. No esperaba encontrarme con este lugar de nuevo... ha sido casualidad que entrase aquí ahora. *me vuelvo a mirar a Dantalian, que aún esperaba tras de mí... Y veo entrar a un desconocido. Toso ligeramente* ¿Podría ayudarnos a encontrar algo, Jack? No sé si mi amigo anda buscando algo en concreto...
*Desvío la mirada y saludo al recién llegado con expresión fría.*
- Buenas tardes, caballero. _________________
~La sangre es la vida~
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.
-No creo que necesitara pagar en una subasta ni que me interesara precisamente el pelo.*le digo con un tono burlon mientras me fijo en un libro de la estanteria de mi izquierda* _________________
*Escucho a ambos hombres hablar y regreso mi mirada al librero.*
- ¿Podríamos ir a un lugar más tranquilo? *lo miro inquieta* Creo que hay cosas que deberíamos hablar...
*Jack me mira extrañado, y asiente rápidamente con la cabeza.*
- Vamos, sí. *Hace un gesto con la mano y abre una vieja cortina de gastado terciopelo verde invitándome a pasar.* Enseguida vendrá mi esposa. _________________
~La sangre es la vida~
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.
*Desaparecemos ambos tras la cortina.* _________________
~La sangre es la vida~
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.
(( Me parece súper fuerte que Mikhael me llame "señora" ¬¬ Y el librero y yo habíamos desaparecido así que no sé a quién hablaba ))
*En ese instante se oyen unos pasos desde el piso superior. Un apuerta se cierra y los pasos s eoyen acercarse. Aparecen unos zapatos negros en punta en lo alto de las escaleras de madera del fondo a la izquierda y seguidamente va apareciendo la figura de una anciana mujer vestida de marrón y las mejillas sonrosadas. Se trata de Irving. Ve al hombre allí presente y se sienta en el taburete que antes ocupaba Jack.* _________________
~La sangre es la vida~
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.
*al verme aparentemente sola, decido caminar, esta calle me es familiar, pero los recuerdos en mi mente son turbios, me siento en una banca que se encuentra a la mitad de la calle del lado derecho*
-talvez alguien pase
*digo para mi misma* _________________
(( Ok, ante la duda es más agradable que le digan a una 'señorita' u_ú xD ))
*Salgo turbada de la trastienda, echando a un lado la pesada cortina. Me detengo un instante, respiro hondo y avanzo hasta la puerta. Al abrirla suena la campanita de nuevo y salgo. Se oye la puerta cerrarse y mis pasos ya en la calle.*
*Jack sale tras de mí con paso cansado, y se coloca detrás de su esposa, le dice algo al oído y le apoya la mano en el hombro. Ella se la coge.* _________________
~La sangre es la vida~
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.
*Busco en vano a Dantalian en la calle, y reparo en la mujer que está sentada en una banca. La observo discretamente a una distancia prudencial, escrutándola.* _________________
~La sangre es la vida~
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.