Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.