-Lo único que ha buscado mi hermana durante toda su existencia desde que salio de la torre…es matar a todos los humanos para crear un mundo donde solo existan los Chiropteros…entre esos humanos…también estáis vosotros…y sois de los pocos que tienen un mínimo de poder para dañarla… - dijo Saralí sin percatarse de la expresión de Hermione.
-A que te refieres con que tenemos poder…para dañarla? – pregunto Giulia con el ceño levemente fruncido después de escuchar las palabras de la bruja.
-Cuando digo “sois” me refiero a los magos…
-Pero entonces el ministerio debería de saber todo esto! Los Aurores…todos… - dijo Rose levantándose de su asiento interrumpiendo las palabras de Saralí.
-Rose…siéntate… - dijo Hermione de repente seriamente, cruzada e brazos – chicos…que es lo que necesita esa mujer para acabar con todo el planeta sin necesidad de andar matando a la gente una a una… - pregunto la castaña sin moverse ni un milímetro.
Harry y Ron cruzaron una fugaz mirada antes de que en sus rostros se formaran sendas sonrisas, al descubrir en lo que su amiga estaba pensando. Mientras los demás se encogían de hombros sin entender nada.
-El ministerio declaro públicamente que la habían destruido, pero con la ayuda de Harry y Ron descubrí que no era así, y que la tenían guardada en una de las cámaras de alta seguridad de Gringotts… - dijo Hermione mirando a los presentes, imaginándose que ya sabrían de lo que estaba hablando, por sus caras.
-Crees que esta buscando eso? – Saralí esbozo una sonrisa ante la ingenua, o no tanto, idea de Hermione – Lo siento señorita Granger, pero es imposible que mi hermana tenga conocimiento de eso…
-Pero es completamente posible…ya que como ha dicho Hermione antes…dudo que vaya matando a cada persona de una en una…además…también era imposible que nos conociera a todos y cada uno de nosotros…y aun así… – dijo Alicia hablando después de haber escuchado todo sin decir una palabra.
-Tenéis razón… - dijo Saralí pensativa, posando una de sus delicadas blancas manos sobre su barbilla – Bueno, suponiendo que estáis de mi parte e intentareis ayudarme… - el grupo asintió, a excepción de Draco que hizo una extraña mueca con su cara asintiendo a regañadientes – deberíamos dispersarnos y buscar información sobre eso…además de vigilar Gringotts constantemente…
-Nosotros podemos cerrar la tienda un temporada para vigilar Gringotts mientras vosotros recaudáis información – dijo Fred mientras su hermano gemelo sonreía.
-Y los demás…ya sabéis que hacer… - dijo Harry levantándose de la silla sonriente.
-Muy bien…entonces podemos irnos…os avisare cuando tengamos que reunirnos nuevamente… - dijo Saralí concluyendo así con ese encuentro.
Todos se levantaron de sus asientos, mas esperaron a que Saralí abriera la puerta y saliera de allí la primera. La señora Vangamy, que esperaba tras su mostrador, se giro rápidamente al escuchar el sonido de la puerta y miro de arriba abajo a cada uno de los que salían de allí. El grupo fue dejando la tienda poco a poco, intentando no levantar sospechas, y dirigiéndose cada uno a su lugar de trabajo o a casa, prácticamente sin despedirse. Saralí se había quedado en la tienda junto a la mujer.
-Muchas gracias por su hospitalidad – dijo amablemente pero sin perder la compostura.
-Un placer haberlos tenido aquí, ya sabéis que estoy para cuando me necesitéis – dijo la vieja bruja haciendo una inclinación de cabeza.
-Hasta otra, entonces, señora Vangamy… - dijo la morena saliendo de la tienda con tranquilidad.
Solomon la esperaba fuera, preparado para llevar a su dama a casa, después de este duro encuentro con el gran grupo.
El callejón Diagon estaba prácticamente desierto cuando todos hubieron salido de la pequeña tienda. Anochecía, habían estado toda la tarde allí a metidos, aunque bien era cierto, que en Londres la noche caiga rápidamente. _________________