Publicado: 07 Dec 2007 7:14 pmTítulo del mensaje: [b]Final del Juego[b]
Hola, me llamo Lydia, más bien conocida como Bella por mis amigo y compañeros del Foro, llevo mucho tiempo desaparecida, sin pasarme por aqui. Por eso he decidido publicar uno de mi Oneshot, precisisamente en este Foro al que no he sido tan fiel.
Final del Juego, es mi recopilatorio de Oneshot´s. El primero que voy a publicar se titula : * Venganza*
Summarie: La caza de una Black. Su historia. Su final. Su venganza. Su muerte. Las metas de Andromeda se resumen en una sola : Vengar la muerte de su familia. Y para eso acabara con el reflejo de ella misma...
Mañana publicare la primera parte, espero que les guste y que me dejen algúnos comentarios _________________
El viento helado revolteaba mi largo cabello impidiendome ver entre la maleza del oscuro bosque. Podía sentir la suela de mis botas undirse en la hierba humeda, la palma de mis manos cortarse al aferarme a los troncos de los arboles en un fallido intento de no caerme. Mis rodilla volvierón a caer sobre la tierra mojada y durante una milesima de segundo e un arebato de lucídez transitoria pen en rendirme, era incapaz de seguir el ritmo de esa mujer nacida para matar, que conseguio hacerme pasar de cazadora a presa. Yo que ni si quiera podía dar tres pasos en una superficie plana sin caerme como hiba a acabar con Bellatrix. Pero debía acaba con ella, queria acabar con ella, por encima de Harry Potter al que había arrebatado su padrino, por encima de Hermione Weasley y del timido Neville Longbottom y de todos aquellos a los que había arrebatado un pariente, un amigo, un amante. Entre todas esas personas yo era la que más ansiaba su muerte. Queria matarla con mis propias manos, queria ver la luz de su mirada fria apagarse. Desde hacía un año mi unica obsesión, la razón por la que no dejaba de respirar y me resignaba a vivir aquel infierno, era para poder matarla. Yo su propia hermana.
Por fin atravese la última franja de helecho y entre en la pradera, era un circulo perfecto lleno de flores silvestres. Podía oir el burbujeo de un arroyo que fluía en algún lugar cercano. Las pequeñas gotas de lluvia que cian perezosamente sobre la hierba, le daban un aspecto paradisiaco, aún asi fui incapaz de apreciar aquel hermoso paisaje. Solo podía ver una figura alta y esbelta en medio del pequeño prado. El aturdimiento y la neblina volvierón a apoderarse de mis pensamientos como solia ocurir a diario para protegerme d mis recuerdos impidiendome asi caer al suelo torturada por mi dolor. Ahoa solo me guiaba por mi instinto. Deje una razonable distancia de dos metros entra la sombre y yo. Su pelo de un intenso negro bailaba suavemente empujado por la brisa. Sus ojos aún más negros que su pelo ondulado, me miraban intensamente mientras que sus labios finos y rosados me sonreian malevolamnte. Su piel ligeramente oscura resplandecia con las gotas de agua y a la luz de un sol apagado.
-Andromeda, querida ¡Al fin! Juntas de nuevo.-
Su voz aterciopelada y la arrogancia que desprendia de una manera tan natural me llego como una fuerte bofetada.
No respondi, pro tenía tantas cosas que decirle, no me moví y empeze a jadear en busca de aire al darme cuenta que había dejado de respirar.
Solo podía observar su inmensa belleza oscura. Ella siempre había sido la más bella de las tres, ni si quiera Narcissa podía competir ante un rostro tan perfecto. Pero más la miraba, más el odio que sentía hacía ella aumentaba envenenando cada gota de sangre que corría por mis venas.
-¿No me das un abrazo?- pregunto burlona
Saque mi varita del bolsillo de mi pantalón y la aprete en mi mano ensangrentada.
- No he venido a darte abrazos, Bella. He venido a matarte.- recalque la última palabra, mi voz sono fria y distante.
Bella hizo un puchero al ver mi poca disposición a seguirle el juego.
- Pues matame.- me respondio alargando cada palabra, saboreandola.
Su presencia habrio una brecha en el muro que yo había creado alrededor de mis recuerdos, y antes de que pudiera darme cuenta un recuerdo perdido me inundo, obligandome a revivirlo.
Estaba sentada en el suelo de mi habitación, recostada contra mi gran armario de roble leyendo por enesima vez Cumbres borrascosas, cuando Bella entro como un tornado en mi cuarto entre alaridos, seguida de muy cerca de Narcissa. No se como pero Bella acabo detras mio sollozando mientras que Narcissa se negaba a soltarla del pelo.
-¡NANA SUELTALA!- grite por encima de ellas amenazandolas con mi varita
Narcissa me miro rabiosa y despues de unos segundos se decidio a soltar el pelo sedoso de Bella, quien había dejado de llorar.
-¿Se puede saber que mosca os a picado?- pregunte enojada
-¡NO ME DEJA JUGAR CON EL CASTILLO! respondio Bella dejando que un intenso color rojo invadiera su rostro
-¡EL CASTILLO ES MÍO! grito Narcissa cruzando los brazos sobre su pecho
- Bella, cariño , Narcissa tiene razón.- dije con voz suave intentando calmarlas.- Y tú Narcissa, no seas egoista.
Narcissa me miro furiosa y salio del cuarto dando un portazo.
-¡LA ODIO, LA ODIO, LA ODIO, LA ODIO, LA ODIO, LA ODIO!- grito Bella ahogando su llanto en mi pecho
- No puedes odiarla, Bella, Es tú hermana.
Bella suspiro resignada
- ¿Tú siempre me queras, verdad Andra? me pregunto lanzandome una de sus tipicas miradas que atraviesan el alma
[color=#ff0000]Ahora me acordaba de cuando eramos pequeñas y jurabamos que nunca podriamos vivir lejos la una de la otra, que siempre nos hibamos a querer pasara lo que pasara. No sé si ella era sincera. Yo si lo era. La segui queriendo cuando se convirtio en mortifaga, mi amor por ella no flanqueo ni si quiera cuando acabo con Sirius. Bella siempre había sido el reflejo, oscuro, de mi misma. Estabamos tan conectadas que cuando la miraba era como verme en un reflejo. Bella leia en mi como en un libro abierto, era capaz de anticipar cada uno de mis movimientos y pensamientos. Un lazo nos unia, un lazo tan fuerte que la segui protegiendo de todos cuando sabía que se merecia de sobra todo el mal que querian devolverle. Nunca antes me di cuenta que una sombre se había apoderado de ella corompiendola, carcomiendo cada poro de su piel llenando su alma de una maldad y de un odio que flameaban en sus ojos, ahora al estar otra vez tan cerca la una de la otra, pude sentir con nitidez las ansias de matar, destruir y derechar sangre emanando de todo su cuepo. Pero no me asuste, ya nada podia asustarme. Yo también había cambiado. Pense y temi que quiza al volver a verla el amor puro que una parte de mi corazón había reservado solo para ella renaciera de la tumba de donde yo lo había enterado, olvidado y borrsdo para siempre de mi ser, impidiendome realizar mi única mete, la que me mantenía viva como una vil marioneta. Pero cerre los ojos de puro alivio al sentir la oleada de odio puro y frio que me hizo temblar con solo verla. Nunca imagine que se pudiera sentir algo tan aplastante, tan sofocante y al mismo tiempo poder disfrutar de la adrelalina recoriendo mis venas a una velocidad vertijinosa que me hacía jadear con el deseo de saborear mi dulce venganza. Ella me había quitado lo que yo más queria en esta vida, mi familia. Yo le quitaria lo que ella más queria: Ella misma. El odio que había estado alimentando con su recuerdo para mantenerme con vida tan solo era un pequeño atisbo del que sentia ahora. Quiza para poder odiar a alguien con todas las fuerzas de tu alma, con cada mienbro de tu cuerpo, con cada latido de tu corazón hasta que ese sentimiento prevalezca sobre los demás, ahy que haberlo amado con la misma fuerza. Como yo la odiaba ahora y la había amado antes hasta no llegar a differenciar entre ella y yo.
Podia sentir con perfecta ntidez el viento helado golpear mi cara, rajandola con la dulce fuerza de su suspiro. Empeze a caminar lentamente en circulos a su alrededor sin apartar en ningun momento mi mirada de sus intensos ojos negros y eso me perturbo ya no veia su rostro, sus rasgos se desdibujaban poco a poco, sus pestañas desaparecierón, solo lograba divisar dos circuos negros que pronto se convirtierón en dos enormes abismos, ya no era yo la que miraba esos dos abismos que crecian cada vez más, ahora ellos me miraban, ablastandome contra mi realidad, devolviendome recuerdos de un miedo olvidado, sentimientos de mi niñez que habia perdido con el paso del tiempo.
Su rostro se dibujo ante mi, lentamente. Al principio solo era una mancha borrosa, que fue tomando la forma de su boca, de sus pomulos altos, de su frente lisa, de su mentón altivo , de su piel albina y al fin sus ojos caramelo me traspasarón de par en par, rompiendome, impidiendome respirar, mi corazón accelero alocado ,rompiendo la prisión de cristal que lo protegia, cuando sus labios anis me sonrierón dulcemente y se entreavierón para hablarme una última vez:
-Matala
Parpadee con fuerza. Cuando habri los ojos, me encontre con mi rostro a pocos centimetros del suelo, mis uñas undidas en la tierra con algunos mechones de mi pelo negro enroscados en mis dedos e hilos de sangre decorando mis brazos heridos. Todo habia sido una ilusión... Mi garganta me quemaba, habia gritado y mucho y lo que habia gritado era su nombre, aún sentia su sabor amargo en mi paladar : Emmett.
Volvi a incorporarme.
Mi enemiga chasqueo la lengua, sin dejar de sonreirme.
-No, no, eso no esta bien. Sigues siendo debil Andra, eso no esta bien.- su voz aterciopelada era tan dulce, tan materna, que hubieramos podido parecer dos buenas amigas.- Mira y aprende.
Me apuno con su varita y una luz roja salio disparada en mi direcció.
Protego
Sin despegar los labios, un muro invisible impidio que la luz roja se estampara contra mi pecho.
-¡Eso esta mejor!- me felicito con un entusiasmo macabro, que sin duda era sincero.
CRUCIO
Gritarón mis pensamientos volcando todo el odio de mi ser en cada letra de esa palabra. El hechizo le impacto en el estomago y la hizo volar unos tres metros hacia atras, estampandola contra un arbol. Disfrute, si, disfrute oyendola aullar de dolor y retorcerse en el suelo, el efecto de mi odio no ceso hasta que estuve de rodillas a su lado. Se quedo varios minutos quieta jadeando en busca de aire, con los ojos muy habiertos.
- ¿Es todo lo que te inspiro?- susuro clavandome su mirada
-Es lo unica que me inspiras.- me agache sobre su cuerpo y enrolle mis dedos pegajosos alrededor de su muñeca, le clave las uñas con toda la fuerza de la que fui capaz, hasta que senti su sangre acariciar mi palma. Mi presión le obligo a soltar su varita, que aplaste con mi rodilla hasta partirla en dos.- Tan solo eso.
Sus labios sensuales aún me sonreian, sus ojos brillaban y lei en ellos que me creia incapaz. Su arogancia me saco de quicio, le solte la muñeca para abofetearla dejandole el hijo de su propia sangre resbalar por su mejilla. En respuesta ella solto una fuerte carcajada.
Me levante de un salto, estaba tranquila, serena. Me sentia segura, el final estaba cerca.
ACCIO ARBOL
Con un movimiento gracial de mi varita el arbol mas cercano cayo bruscamente sobre el estomago de mi hermana. El arbol no era ni muy grande ni muy grueso. No debia de haberle roto nada grave, pero la mantenia inmovil presa de un dolor que ella facilmente podia controlar. _________________
-No me mataras.- En su voz no habia ni una pizca de miedo solo burla.
Me deje car suavemente a su lado y tire mi varita.
-No puedes matarme asi, tú no. Tú, tú eres honrado, leal, no harias núnca algo asi...- Su burla habia desaparecido remplazada por una seguridad inquebrantable.
-No, Bella. Yo ya no soy asi. No sé que te habras imaginado. Tú no eres nadie, no te debo lealtad, no te debo nada. Habre los ojos Bella ni tú ni yo somos las princesas de un cuento macabro, nadie buscara tu cadaver, por que no le importas a nadie. Tú fantasia de niña caprichosa acabó. Este es el final del juego.
Su mirada siguio siendo segura, hasta que deslize mis manos frias y heridas sobre su cuello fino y delicado. No respondio a la presión de mis dedos, no inteto defenderse, solo me miraba incredula, risueña. Se alarmo cuando el aire dejo de alimentar sus pulmones, alargo los brazos en mi direción, pero le faltaban fuerzas apenas podía acariciar mi rostro. Sus ojos frios se apagarón y en un último suspiro murmuro:
-Andra..
Habia muerto. Ni en su lecho de muerte fue capaz de creer que eran mis manos las que le quitaban la vida.
Me deje caer sin fuerzas a su lado, mi vista se nublo y lagrimás empezarón a limpiar mi rostro. Esta vez la realidad fue generosa conmigo, simplemente desaparecio.
Bella ya no estaba a mi lado, el bosque habia desaparecido, ya no sentia la tierra humeda bajo mi espalda. La oscuridad desaparecio. Los latidos de mi corazón se desvanecian, ya no sentia mi sangre golpear mis timpanos. Todo se habia perdido, solo quedabamos yo y mi pena. Una pena que me desgaraba, que me impedia respirar, una pena que me mataba, obligandome antes recordar cada momento vivido con Emmett y Duna, nuestra hija. Mis recuerdos me llevarón al cementerio donde descansaban y delante de sus tumbas senti la vida escaparse por mis labios entreabiertos.
No habia sitio para mi en este mundo. Habia cumplido mi última jugada: mi venganza, se habia llevado a cabo. La pena desaparecio y volvi a ser feliz por última vez mientras me dejaba morir junto a mi hermana, mi peor enemiga. El juego habia terminado para las dos. Era nuestro final, juntas, por última vez.