Publicado: 22 Nov 2007 9:33 pmTítulo del mensaje: UNA VERDAD INCONVENIENTE
UNA VERDAD INCONVENIENTE
(An Inconvenient Truth)
Bueno tengo como tema en la uni recolectar opiniones sobre la pelicula-documental de Albert Gore, que se trata sobre el calentamiento global, les agradeceria mucho que me ayuden con esto. gracias _________________
Se trata sobre el calentamiento global;
por que se causa y como podemos solucionarlo y que pasaria si no actuaramos para solucionarlo _________________
La pequeña Suss se agitaba nerviosa en su cuna; los gritos, aunque amortiguados, se oían claramente en el lado de la puerta en el que se encontraba. Un haz de luz se proyectó en la estancia, la luz de la luna bañaba el rostro se Suss y el chico se quedó pasmado, mirando a la niña en el umbral de la puerta; estaba aterrado y tiritaba ligeramente, sus piececitos descalzos se desplazaron por la habitación y llegaron hasta el borde de la cuna. Alargó los brazos y cogió a la pequeña, que se tranquilizó al sentir el abrazo del niño; el chico le protegía la cabecita con la mano y la mecía suavemente, sentado en un rincón, sobre las frías baldosas de mármol.
Los gritos se sucedían, pero el chico no reaccionaba ante ellos, seguía meciendo a la pequeña, ya dormida, e ignoraba el dolor que se había apoderado de sus pies, entumecidos por el frío. El muchacho apenas contaba con cinco años; el pelo negro le caía sobre los ojos, unos ojos extrañamente brillantes en la oscura habitación; parecía que veía con total claridad y sólo la luna filtraba rayos de luz donde ellos se encontraban. Clavó en la niña aquellos ojos tan inquietantes y le acarició el lacio pelo rubio, tan distinto del suyo.
-Pobrecita-susurró el niño, para sí mismo.- No te dejaban dormir.
Sí, pobre Suss. Vivían en una casa, aparentemente normal, en las afueras de Barcelona; rodeados de vegetación y paz, una paz que era violentamente apartada, para dar paso al terror y la desolación de una familia sumergida en la tristeza y los gritos. Una paz falsa, que sólo reinaba en ocasiones muy peculiares.
La falsedad inundaba la vida de aquella familia, todo debía estar siempre bien; incluso el nombre de la pequeña era falso, no se llamaba Suss, se llamaba Susana, pero tampoco esto es cierto; el cruel hombre que se hacía llamar su padre, se había empeñado en llamar Susana a la niña, cuyo verdadero nombre era Riana; un nombre ridículo, según su padre, puesto por su estúpida madre. Su padre opinaba que aquella niña tenía que llamarse como su difunta abuela y obligaba a todos a llamarla Susana, el chico odiaba aquel nombre, por eso cuando su padre estaba presente la llamaba Suss.
-¡Zorra! No sirves ni para planchar camisas. ¡He tenido que ir al trabajo con esta mierda de camisa! ¿Crees que me merezco esto, con todo lo que hago por vosotros? Dime, ¿lo crees? ¡Contesta de una vez joder!
La mujer se encogió sobre sí misma, pero inevitablemente, la manaza de su marido surcó el aire y se estrelló en su mejilla; lloró sin consuelo, pero totalmente en silencio. Su marido había salido de la habitación hecho una furia y ella estaba desecha, sin fuerzas para impedírselo.
El pequeño se acurrucó temblando en el rincón, abrazó a Riana más fuerte y la niña abrió los ojos; sus iris relucieron en la habitación, igual que los del chico.
Un grito llenó el ambiente; el hombre volvía a tener la mano levantada, frente a un chico que se acurrucaba en un rincón, abrazado a una niña pequeña.
-¡Dámela insensato!
-No quiero, le harás daño.
Lo cogió del brazo y el niño gritó muy alto, un grito desgarrador e inhumano hasta cierto punto; su padre le retorció aún más el brazo con violencia; lágrimas de dolor recorrían el rostro del pequeño, que seguía aferrado a Riana con seguridad. El hombre se acercó al oído del chico y le susurró con una voz amenazadora y terrible:
-O me la das ahora mismo, o no sales de aquí.
El chico lo miró con miedo y se apartó de él, su padre lo soltó, esperando a que sus palabras hicieran efecto y le diera a la niña; pero para su sorpresa, el pequeño lo miró con odio y gritó:
-¡No le harás daño a Riana!
El hombre rugió furioso y cerró el puño; el pequeño cerró los ojos, esperando un impacto que nunca llegó. Allí estaba su madre, con lágrimas en los ojos, sujetando a su perplejo padre.
-¡Ya has dado bastantes problemas zorra!
Un puñetazo la lanzó al otro lado de la habitación, oyó el sonido de sus dientes al partirse y notó que un hilillo de sangre le brotaba del labio inferior; aquel golpe la había dejado aturdida, no consiguió moverse.
El niño no se lo pensó dos veces, corrió fuera de la habitación, sujetando a Riana, que ahora sollozaba a pleno pulmón; visualizó la puerta, la libertad, y descorrió el pestillo. Oyó pasos que corrían hacia él, sabía que lo alcanzaría, pero tenía que intentarlo.
-¡No escaparás enano!- gritó su padre, encolerizado.
El pequeño abrió la puerta y cruzó la entrada a toda velocidad. Su padre lo siguió también, pero algo lo hizo tropezar y caer al suelo; su mujer lo miraba, con la boca destrozada, aferrando uno de sus tobillos.
-No toques a mis hijos- consiguió decir, triunfante de pronto.
-¡Te mataré zorra!
Se echó sobre la mujer y comenzó a darle puñetazos, ella sabía que la mataría, pero consiguió no gritar de dolor; los sollozos de Riana se escuchaban cada vez más lejos, tenía que confiar y resistir un poco más. El hombre agarró una botella y la estrelló contra la cabeza de su mujer, que dejó de moverse; el último pensamiento de ella, antes de morir, fue para sus hijos, deseó con todas sus fuerzas que estuvieran bien.
El pequeño seguía corriendo, como si el mismo diablo le persiguiera, la luna guiaba sus pasos…
-Miquel, despierta Miquel.
El muchacho abrió los ojos, algo confuso, su pelo seguía siendo negro como el carbón y sus ojos eran aún muy inquietantes; pero el chico que estaba en la cama, no se parecía en nada al chiquillo asustado de cinco años que corría en plena noche, con su hermana en brazos. Ahora era un adolescente, con mucha fuerza y alegría, que tenía una vida de verdad.
Miquel miró a su hermana pequeña, ella pronto cumpliría once años y había crecido en aquel orfanato, lejos de las garras de su padre.
Ella nunca había oído las palabras envenenadas de odio que se gritaban papá y mamá; tampoco recordaba los moratones que llenaban el cuerpo de su hermano y su madre; no guardaba en sus recuerdos los ojos de mamá, llenos de tristeza; ni siquiera había pensado en el terror que se apoderaba de su familia cuando su padre volvía a casa.
-¿Estas bien hermanito?- insistió ella, preocupada.
-Que sí, pesada, sólo era una pesadilla.
-Debió ser una pesadilla terrible, parecías angustiado, no conseguí despertarte.
-Sí, era una pesadilla terrible, la verdad.
El chico se quedó callado y le acarició el rubio pelo lacio a su hermana, ella le sonrió con cariño.
-Venga enana, vamos a dormir. Vuelve a la cama.
-Buenas noches hermanito- se inclinó hacia él y le dio un beso.
-Buenas noches.
La luna se veía a través de la ventana y uno de sus rayos llegaba hasta la cama de Miquel; el chico tenía los ojos abiertos y unas lágrimas le cayeron por las mejillas.
<<Buenas noches mamá, siento no haberte podido salvar a ti también>> pensó, antes de dormirse.
Pero... por lo que he buscado, parece ser que es más parecida a una película de opinión.
En cualquier caso, partimos de una idea correcta: hay que cuidar nuestro hábitat (el planeta en general, que para eso es la casa común de todas las especies terrícolas).
Pero tenemos dos partes incorrectas:
1. se cogen datos parciales para conseguir asustar mediante la exageración de problemas reales (según la IPCC [Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático] el nivel del mar en el peor de los casos subiría 0,6 metros mientras en la película parece ser que dicen 20 metros);
2. el que lo protagoniza (Al Gore) resulta que es de todo... menos amante del planeta=
* ejemplo 1: posee una mina de zinc en Estados Unidos que según la EPA produjo más de 1,8 millones de kilos de vertidos entre 1998 y 2003, y en 2003 el informe Tennesse Source Water Assessment Report indicaba que la mitad de las aguas subterráneas de la zona estaban en gran peligro de contaminación);
* ejemplo 2: el Tennessee Center for Policy Research indica que la mansión de Gore, localizada en el área Belle Meade de Nashville en el estado de Tennessee, no sólo no ha reducido sus usos energéticos sino que los ha incrementado (supera en 20 veces el gasto medio de una familia estadounidense). En 2005 la vivienda familiar de Al Gore consumía una media de 16.200 kilowatios hora al mes; en 2006 alcanzó la cifra de 18.400 kilowatios hora... claro que el staff del ex vicepresidente asegura que la familia de Al Gore intenta compensar su gasto energético con inversiones ecológicas como paneles solares, bombillas compactas y otras tecnologías de ahorro energético.
Nota abreviaturas
* EPA: agencia medioambiental de Estados Unidos _________________
La pequeña Suss se agitaba nerviosa en su cuna; los gritos, aunque amortiguados, se oían claramente en el lado de la puerta en el que se encontraba. Un haz de luz se proyectó en la estancia, la luz de la luna bañaba el rostro se Suss y el chico se quedó pasmado, mirando a la niña en el umbral de la puerta; estaba aterrado y tiritaba ligeramente, sus piececitos descalzos se desplazaron por la habitación y llegaron hasta el borde de la cuna. Alargó los brazos y cogió a la pequeña, que se tranquilizó al sentir el abrazo del niño; el chico le protegía la cabecita con la mano y la mecía suavemente, sentado en un rincón, sobre las frías baldosas de mármol.
Los gritos se sucedían, pero el chico no reaccionaba ante ellos, seguía meciendo a la pequeña, ya dormida, e ignoraba el dolor que se había apoderado de sus pies, entumecidos por el frío. El muchacho apenas contaba con cinco años; el pelo negro le caía sobre los ojos, unos ojos extrañamente brillantes en la oscura habitación; parecía que veía con total claridad y sólo la luna filtraba rayos de luz donde ellos se encontraban. Clavó en la niña aquellos ojos tan inquietantes y le acarició el lacio pelo rubio, tan distinto del suyo.
-Pobrecita-susurró el niño, para sí mismo.- No te dejaban dormir.
Sí, pobre Suss. Vivían en una casa, aparentemente normal, en las afueras de Barcelona; rodeados de vegetación y paz, una paz que era violentamente apartada, para dar paso al terror y la desolación de una familia sumergida en la tristeza y los gritos. Una paz falsa, que sólo reinaba en ocasiones muy peculiares.
La falsedad inundaba la vida de aquella familia, todo debía estar siempre bien; incluso el nombre de la pequeña era falso, no se llamaba Suss, se llamaba Susana, pero tampoco esto es cierto; el cruel hombre que se hacía llamar su padre, se había empeñado en llamar Susana a la niña, cuyo verdadero nombre era Riana; un nombre ridículo, según su padre, puesto por su estúpida madre. Su padre opinaba que aquella niña tenía que llamarse como su difunta abuela y obligaba a todos a llamarla Susana, el chico odiaba aquel nombre, por eso cuando su padre estaba presente la llamaba Suss.
-¡Zorra! No sirves ni para planchar camisas. ¡He tenido que ir al trabajo con esta mierda de camisa! ¿Crees que me merezco esto, con todo lo que hago por vosotros? Dime, ¿lo crees? ¡Contesta de una vez joder!
La mujer se encogió sobre sí misma, pero inevitablemente, la manaza de su marido surcó el aire y se estrelló en su mejilla; lloró sin consuelo, pero totalmente en silencio. Su marido había salido de la habitación hecho una furia y ella estaba desecha, sin fuerzas para impedírselo.
El pequeño se acurrucó temblando en el rincón, abrazó a Riana más fuerte y la niña abrió los ojos; sus iris relucieron en la habitación, igual que los del chico.
Un grito llenó el ambiente; el hombre volvía a tener la mano levantada, frente a un chico que se acurrucaba en un rincón, abrazado a una niña pequeña.
-¡Dámela insensato!
-No quiero, le harás daño.
Lo cogió del brazo y el niño gritó muy alto, un grito desgarrador e inhumano hasta cierto punto; su padre le retorció aún más el brazo con violencia; lágrimas de dolor recorrían el rostro del pequeño, que seguía aferrado a Riana con seguridad. El hombre se acercó al oído del chico y le susurró con una voz amenazadora y terrible:
-O me la das ahora mismo, o no sales de aquí.
El chico lo miró con miedo y se apartó de él, su padre lo soltó, esperando a que sus palabras hicieran efecto y le diera a la niña; pero para su sorpresa, el pequeño lo miró con odio y gritó:
-¡No le harás daño a Riana!
El hombre rugió furioso y cerró el puño; el pequeño cerró los ojos, esperando un impacto que nunca llegó. Allí estaba su madre, con lágrimas en los ojos, sujetando a su perplejo padre.
-¡Ya has dado bastantes problemas zorra!
Un puñetazo la lanzó al otro lado de la habitación, oyó el sonido de sus dientes al partirse y notó que un hilillo de sangre le brotaba del labio inferior; aquel golpe la había dejado aturdida, no consiguió moverse.
El niño no se lo pensó dos veces, corrió fuera de la habitación, sujetando a Riana, que ahora sollozaba a pleno pulmón; visualizó la puerta, la libertad, y descorrió el pestillo. Oyó pasos que corrían hacia él, sabía que lo alcanzaría, pero tenía que intentarlo.
-¡No escaparás enano!- gritó su padre, encolerizado.
El pequeño abrió la puerta y cruzó la entrada a toda velocidad. Su padre lo siguió también, pero algo lo hizo tropezar y caer al suelo; su mujer lo miraba, con la boca destrozada, aferrando uno de sus tobillos.
-No toques a mis hijos- consiguió decir, triunfante de pronto.
-¡Te mataré zorra!
Se echó sobre la mujer y comenzó a darle puñetazos, ella sabía que la mataría, pero consiguió no gritar de dolor; los sollozos de Riana se escuchaban cada vez más lejos, tenía que confiar y resistir un poco más. El hombre agarró una botella y la estrelló contra la cabeza de su mujer, que dejó de moverse; el último pensamiento de ella, antes de morir, fue para sus hijos, deseó con todas sus fuerzas que estuvieran bien.
El pequeño seguía corriendo, como si el mismo diablo le persiguiera, la luna guiaba sus pasos…
-Miquel, despierta Miquel.
El muchacho abrió los ojos, algo confuso, su pelo seguía siendo negro como el carbón y sus ojos eran aún muy inquietantes; pero el chico que estaba en la cama, no se parecía en nada al chiquillo asustado de cinco años que corría en plena noche, con su hermana en brazos. Ahora era un adolescente, con mucha fuerza y alegría, que tenía una vida de verdad.
Miquel miró a su hermana pequeña, ella pronto cumpliría once años y había crecido en aquel orfanato, lejos de las garras de su padre.
Ella nunca había oído las palabras envenenadas de odio que se gritaban papá y mamá; tampoco recordaba los moratones que llenaban el cuerpo de su hermano y su madre; no guardaba en sus recuerdos los ojos de mamá, llenos de tristeza; ni siquiera había pensado en el terror que se apoderaba de su familia cuando su padre volvía a casa.
-¿Estas bien hermanito?- insistió ella, preocupada.
-Que sí, pesada, sólo era una pesadilla.
-Debió ser una pesadilla terrible, parecías angustiado, no conseguí despertarte.
-Sí, era una pesadilla terrible, la verdad.
El chico se quedó callado y le acarició el rubio pelo lacio a su hermana, ella le sonrió con cariño.
-Venga enana, vamos a dormir. Vuelve a la cama.
-Buenas noches hermanito- se inclinó hacia él y le dio un beso.
-Buenas noches.
La luna se veía a través de la ventana y uno de sus rayos llegaba hasta la cama de Miquel; el chico tenía los ojos abiertos y unas lágrimas le cayeron por las mejillas.
<<Buenas noches mamá, siento no haberte podido salvar a ti también>> pensó, antes de dormirse.
En resumen, que tenemos que cuidar el planeta pero sin tomarnos como dogma de fé las opiniones de Al Gore sobre lo que deben hacer los demás pero no él (siguiendo el clásico de "haz lo que digo, pero no lo que yo hago").
Además, creo que también hay otros problemas importantes a los que se debería prestar al menos la misma atención en la prensa: la falta de agua potable en numerosas zonas del mundo, que sigue habiendo gente que muere de hambre y que a muchos países no llegan ni los medicamentos más simples.
¡No tiréis los medicamentos que no estén caducados (salvo que sean jarabes o colirios), hay organizaciones que pueden usarlos en los países necesitados! (MedicosMundi, la sección de la ONU para ayuda a los refugiados, ...). _________________
La pequeña Suss se agitaba nerviosa en su cuna; los gritos, aunque amortiguados, se oían claramente en el lado de la puerta en el que se encontraba. Un haz de luz se proyectó en la estancia, la luz de la luna bañaba el rostro se Suss y el chico se quedó pasmado, mirando a la niña en el umbral de la puerta; estaba aterrado y tiritaba ligeramente, sus piececitos descalzos se desplazaron por la habitación y llegaron hasta el borde de la cuna. Alargó los brazos y cogió a la pequeña, que se tranquilizó al sentir el abrazo del niño; el chico le protegía la cabecita con la mano y la mecía suavemente, sentado en un rincón, sobre las frías baldosas de mármol.
Los gritos se sucedían, pero el chico no reaccionaba ante ellos, seguía meciendo a la pequeña, ya dormida, e ignoraba el dolor que se había apoderado de sus pies, entumecidos por el frío. El muchacho apenas contaba con cinco años; el pelo negro le caía sobre los ojos, unos ojos extrañamente brillantes en la oscura habitación; parecía que veía con total claridad y sólo la luna filtraba rayos de luz donde ellos se encontraban. Clavó en la niña aquellos ojos tan inquietantes y le acarició el lacio pelo rubio, tan distinto del suyo.
-Pobrecita-susurró el niño, para sí mismo.- No te dejaban dormir.
Sí, pobre Suss. Vivían en una casa, aparentemente normal, en las afueras de Barcelona; rodeados de vegetación y paz, una paz que era violentamente apartada, para dar paso al terror y la desolación de una familia sumergida en la tristeza y los gritos. Una paz falsa, que sólo reinaba en ocasiones muy peculiares.
La falsedad inundaba la vida de aquella familia, todo debía estar siempre bien; incluso el nombre de la pequeña era falso, no se llamaba Suss, se llamaba Susana, pero tampoco esto es cierto; el cruel hombre que se hacía llamar su padre, se había empeñado en llamar Susana a la niña, cuyo verdadero nombre era Riana; un nombre ridículo, según su padre, puesto por su estúpida madre. Su padre opinaba que aquella niña tenía que llamarse como su difunta abuela y obligaba a todos a llamarla Susana, el chico odiaba aquel nombre, por eso cuando su padre estaba presente la llamaba Suss.
-¡Zorra! No sirves ni para planchar camisas. ¡He tenido que ir al trabajo con esta mierda de camisa! ¿Crees que me merezco esto, con todo lo que hago por vosotros? Dime, ¿lo crees? ¡Contesta de una vez joder!
La mujer se encogió sobre sí misma, pero inevitablemente, la manaza de su marido surcó el aire y se estrelló en su mejilla; lloró sin consuelo, pero totalmente en silencio. Su marido había salido de la habitación hecho una furia y ella estaba desecha, sin fuerzas para impedírselo.
El pequeño se acurrucó temblando en el rincón, abrazó a Riana más fuerte y la niña abrió los ojos; sus iris relucieron en la habitación, igual que los del chico.
Un grito llenó el ambiente; el hombre volvía a tener la mano levantada, frente a un chico que se acurrucaba en un rincón, abrazado a una niña pequeña.
-¡Dámela insensato!
-No quiero, le harás daño.
Lo cogió del brazo y el niño gritó muy alto, un grito desgarrador e inhumano hasta cierto punto; su padre le retorció aún más el brazo con violencia; lágrimas de dolor recorrían el rostro del pequeño, que seguía aferrado a Riana con seguridad. El hombre se acercó al oído del chico y le susurró con una voz amenazadora y terrible:
-O me la das ahora mismo, o no sales de aquí.
El chico lo miró con miedo y se apartó de él, su padre lo soltó, esperando a que sus palabras hicieran efecto y le diera a la niña; pero para su sorpresa, el pequeño lo miró con odio y gritó:
-¡No le harás daño a Riana!
El hombre rugió furioso y cerró el puño; el pequeño cerró los ojos, esperando un impacto que nunca llegó. Allí estaba su madre, con lágrimas en los ojos, sujetando a su perplejo padre.
-¡Ya has dado bastantes problemas zorra!
Un puñetazo la lanzó al otro lado de la habitación, oyó el sonido de sus dientes al partirse y notó que un hilillo de sangre le brotaba del labio inferior; aquel golpe la había dejado aturdida, no consiguió moverse.
El niño no se lo pensó dos veces, corrió fuera de la habitación, sujetando a Riana, que ahora sollozaba a pleno pulmón; visualizó la puerta, la libertad, y descorrió el pestillo. Oyó pasos que corrían hacia él, sabía que lo alcanzaría, pero tenía que intentarlo.
-¡No escaparás enano!- gritó su padre, encolerizado.
El pequeño abrió la puerta y cruzó la entrada a toda velocidad. Su padre lo siguió también, pero algo lo hizo tropezar y caer al suelo; su mujer lo miraba, con la boca destrozada, aferrando uno de sus tobillos.
-No toques a mis hijos- consiguió decir, triunfante de pronto.
-¡Te mataré zorra!
Se echó sobre la mujer y comenzó a darle puñetazos, ella sabía que la mataría, pero consiguió no gritar de dolor; los sollozos de Riana se escuchaban cada vez más lejos, tenía que confiar y resistir un poco más. El hombre agarró una botella y la estrelló contra la cabeza de su mujer, que dejó de moverse; el último pensamiento de ella, antes de morir, fue para sus hijos, deseó con todas sus fuerzas que estuvieran bien.
El pequeño seguía corriendo, como si el mismo diablo le persiguiera, la luna guiaba sus pasos…
-Miquel, despierta Miquel.
El muchacho abrió los ojos, algo confuso, su pelo seguía siendo negro como el carbón y sus ojos eran aún muy inquietantes; pero el chico que estaba en la cama, no se parecía en nada al chiquillo asustado de cinco años que corría en plena noche, con su hermana en brazos. Ahora era un adolescente, con mucha fuerza y alegría, que tenía una vida de verdad.
Miquel miró a su hermana pequeña, ella pronto cumpliría once años y había crecido en aquel orfanato, lejos de las garras de su padre.
Ella nunca había oído las palabras envenenadas de odio que se gritaban papá y mamá; tampoco recordaba los moratones que llenaban el cuerpo de su hermano y su madre; no guardaba en sus recuerdos los ojos de mamá, llenos de tristeza; ni siquiera había pensado en el terror que se apoderaba de su familia cuando su padre volvía a casa.
-¿Estas bien hermanito?- insistió ella, preocupada.
-Que sí, pesada, sólo era una pesadilla.
-Debió ser una pesadilla terrible, parecías angustiado, no conseguí despertarte.
-Sí, era una pesadilla terrible, la verdad.
El chico se quedó callado y le acarició el rubio pelo lacio a su hermana, ella le sonrió con cariño.
-Venga enana, vamos a dormir. Vuelve a la cama.
-Buenas noches hermanito- se inclinó hacia él y le dio un beso.
-Buenas noches.
La luna se veía a través de la ventana y uno de sus rayos llegaba hasta la cama de Miquel; el chico tenía los ojos abiertos y unas lágrimas le cayeron por las mejillas.
<<Buenas noches mamá, siento no haberte podido salvar a ti también>> pensó, antes de dormirse.
Registrado: 28 Oct 2006 Mensajes: 4169 Promedio por Día: 5.19 Ubicación: Juaneslandia!!! (Veracruz, México) Con un libro en las manos y Juanes a mi lado.
¿Estados Unidos tiene una agencia ambiental?
Eso sí que sorprende
Oh, Ford. Qué decepción si es verdad todo eso que pusiste de Al Gore, Salvegar!!
No se tratará únicamente de una campaña desprestigiadora urdida por sus opositores políticos?
En todo caso, qué decepción si todo eso es verdad. Digo, no lo veía cómo el Mesías y lo de que le dieran el Premio Nobel me pareció un poco exagerado, a pesar de que está difundiendo una verdad que ya no podíamos seguir ignorando, pero me parecía un buen tipo, consciente y preocupado.
Bueeno...Pasando a la película para ayudar a la compañera forera:
Me pareció un buen documental. Quizá ahondó demasiado en datos, cifras y algunas estadísticas que creo que algunos no comprendieron bien. Además, a mí me dejó con una sensación de impotencia!! Sí, después de todo lo que habló sobre las empresas y las grandes potencias me quedé pensando "Ok, y aunque yo haga todo lo que él recomienda de todos modos no servirá si EU no quiere firmar el tratado?" Obviamente no fui como muchas personas que dicen "Dah, esperemos a que EU y las otras potencias se ocupen del planeta"; pero a veces siento que no hago demasiado al reciclar ni al cuidar los recursos, aunque no por eso dejo de hacerlo.
Además, eso de que mezclara su vida como que ni al caso pero bueh , le metió drama -aunque no hacía falta- al documental.
Y bueno, esa es mi humilde opinión ^^, espero te sirva. _________________ Muchas gracias, Lupita!
El planeta tarde o temprano se cobrará todas las que le estamos haciendo.
Yo he leído y he visto especiales sobre el calentamiento y oscurecimiento global. Lo último que he visto ha sido este documental de Al Gore.
Me habría encantado si el señor no se pasará buena parte posando ante las cámaras contando sus dramas personales. Eso a mi punto de ver le quita mucho a este documental, da la impresión de que Al Gore usa el tema para vender su imagen.
Eso es lo malo, pero si quitamos esos "detallitos", el tema principal es claro y asusta, y así se diga que se exageran las cifras, no se puede negar lo que ya se está viviendo, el clima está cambiando para mal y muchos no quieren aceptarlo.
Yo se lo recomiendo a todo el que puedo, como digo, Al Gore lo plantea de una manera que asusta y creo que así es la única manera de hacer entender a la gente de lo que está pasando, todos los días discuto con mi tías muggles, con la gente en los calabozos (trab...) porque no quieren comprender que no debemos malgastar nuestros recursos, las respuestas en muchos casos es la misma: "Si algo pasa con el planeta, no será hoy, será mañana y yo mañana no estaré, así que no me preocupo" – “Ahorrar recursos? Para qué, yo no soy quien paga, paga la empresa y yo no tengo por qué ahorrarles nada” _________________
Yo la he visto en el colegio y la verdad que en algunas partes me quedaba muy impresionada. Algunos datos eran muy contundentes y demostraban a la perfección la estupidez humana y como se destruye poco a poco _________________
Orgullosamente
Knowledge is Power
Power Corrupts,
Study Hard, be Evil