*Cada uno de los mortifagos recibió la informacion que la capitana Marietta Malfoy les confió a traves de su marca tenebrosa, los miembros de Morsmordre que aún no poseeian la marca, recibieron pergaminos que se autodestruyeron tras su lectura*
"Se sospecha que el ejercito Oscuro de tomotres tiene relaciones o alianzas con SACLIM. Se ha informado de forma anonima a los aurores del Eden y de SACLIM de la situación exacta del ejercito, debemos esperar a ver como reaccionan los bandos. Mantenganse atentos, merodeen por la zona del campo pero no descuiden la Ciudad, Ciudad Perdida es nuestra prioridad." _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…
*Una lechuza blanca aparece volando junto a la ventana de la sede de Morsmordre, y permanece quieta en el alféizar hasta que encuentra un lugar adecuado para dejar el sobre que lleva atado a la pata. El pergamino lleva la insignia de Edén, y cae delicadamente sobre una mesa cercana. La lechuza sale volando elegantemente, dejando tras de sí la carta donde se puede leer lo siguiente.*
Nos han informado de forma anónima de la creación de un nuevo grupo de partidarios de aquél al que llamáis Señor Tenebroso.
Antes de poder tomar cualquier determinación, a Edén le gustaría saber qué relación se establece entre ellos y Morsmordre, si es que existe alguna.
Gusa Potter, miembro del Consejo de la Orden de Edén. _________________
*Marietta paseaba por su despacho cuando vió como una lechuza dejaba sobre su mesa del despacho una carta cerrada con el emblema de la orden del Eden. Sonrió al ver la inteligencia del ave al dejar la misiva en su mesa sin pasar por ningun lado antes*
*Abrió el pergamino rasgando el sello y leyo despacio la información. De su puño y letra escribió la contestación*
*Cuando la termino, se asomo a la ventana de la torre y silbo. No espero demasiado un buho negro apareció en el horizonte hasta su ventana*
Hola bonito *le dijo Marietta mientras ataba cuidadosamente el pergamino en su pata izquierda* Llevalo a Eden a la atención de Gusa Potter. _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…
((Buenos días Morsmordre! Mi proyecto ha sido elegido No sé si podré sobrevivir entre mis dos trabajos y este que tengo que pillar vacaciones de uno para poder hacerlo...de coña...xD. Cuanto movimiento tenemos ¿eh?)) _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…
((Etrius!!! Que alegron verte por aqui =* Buenos dias a todos )) _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…