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Sarali Hunter felíz cumpleaños! Los que tengan borrado la imagen de premios de SV 07 (oro ó bronce) indiquenlo en este topic para recuperarla
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Mensaje |
Ishtar Dumbledore
Prefecta Gryffindor


Registrado: 04 Jun 2006 Mensajes: 7909 Promedio por Día: 8.34
Ubicación: El Campo de Almas de G®¥ƒƒînÐø®


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Publicado: 01 Dec 2008 5:57 am
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Una escena que llama mi atención xDD, no por la interpretación sino por lo curioso.
Jasper!!! El hombre manos de tijera estaba más relajado que tú xDDDDD, ayyyy no no, que me cambien todo el reparto si van a seguir con las pelis. _________________
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Salvegar
Gryffindor


Registrado: 11 Jun 2006 Mensajes: 6553 Promedio por Día: 6.96
Ubicación: Ciudadela Flotante


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Publicado: 01 Dec 2008 1:58 pm
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¡¡FELIZ,
FELIZ EN TU DÍA...
AMIGUITA QUE DIOS TE BENDIGA
Y QUE TENGAS PAZ EN TU DÍA
Y MUUUUUUUUUUCHOS REGALITOS!!
¡¡A PASAR UN GRAN Y EXCELENTÍSIMO DÍA, ISHTAR!!
| Ishtar Dumbledore escribió: | Maeva, cumplo 17 añitos, qué joven que soy. *___*
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DESPIERTA
DESPIERTA...
La pequeña Suss se agitaba nerviosa en su cuna; los gritos, aunque amortiguados, se oían claramente en el lado de la puerta en el que se encontraba. Un haz de luz se proyectó en la estancia, la luz de la luna bañaba el rostro se Suss y el chico se quedó pasmado, mirando a la niña en el umbral de la puerta; estaba aterrado y tiritaba ligeramente, sus piececitos descalzos se desplazaron por la habitación y llegaron hasta el borde de la cuna. Alargó los brazos y cogió a la pequeña, que se tranquilizó al sentir el abrazo del niño; el chico le protegía la cabecita con la mano y la mecía suavemente, sentado en un rincón, sobre las frías baldosas de mármol.
Los gritos se sucedían, pero el chico no reaccionaba ante ellos, seguía meciendo a la pequeña, ya dormida, e ignoraba el dolor que se había apoderado de sus pies, entumecidos por el frío. El muchacho apenas contaba con cinco años; el pelo negro le caía sobre los ojos, unos ojos extrañamente brillantes en la oscura habitación; parecía que veía con total claridad y sólo la luna filtraba rayos de luz donde ellos se encontraban. Clavó en la niña aquellos ojos tan inquietantes y le acarició el lacio pelo rubio, tan distinto del suyo.
-Pobrecita-susurró el niño, para sí mismo.- No te dejaban dormir.
Sí, pobre Suss. Vivían en una casa, aparentemente normal, en las afueras de Barcelona; rodeados de vegetación y paz, una paz que era violentamente apartada, para dar paso al terror y la desolación de una familia sumergida en la tristeza y los gritos. Una paz falsa, que sólo reinaba en ocasiones muy peculiares.
La falsedad inundaba la vida de aquella familia, todo debía estar siempre bien; incluso el nombre de la pequeña era falso, no se llamaba Suss, se llamaba Susana, pero tampoco esto es cierto; el cruel hombre que se hacía llamar su padre, se había empeñado en llamar Susana a la niña, cuyo verdadero nombre era Riana; un nombre ridículo, según su padre, puesto por su estúpida madre. Su padre opinaba que aquella niña tenía que llamarse como su difunta abuela y obligaba a todos a llamarla Susana, el chico odiaba aquel nombre, por eso cuando su padre estaba presente la llamaba Suss.
-¡Zorra! No sirves ni para planchar camisas. ¡He tenido que ir al trabajo con esta mierda de camisa! ¿Crees que me merezco esto, con todo lo que hago por vosotros? Dime, ¿lo crees? ¡Contesta de una vez joder!
La mujer se encogió sobre sí misma, pero inevitablemente, la manaza de su marido surcó el aire y se estrelló en su mejilla; lloró sin consuelo, pero totalmente en silencio. Su marido había salido de la habitación hecho una furia y ella estaba desecha, sin fuerzas para impedírselo.
El pequeño se acurrucó temblando en el rincón, abrazó a Riana más fuerte y la niña abrió los ojos; sus iris relucieron en la habitación, igual que los del chico.
Un grito llenó el ambiente; el hombre volvía a tener la mano levantada, frente a un chico que se acurrucaba en un rincón, abrazado a una niña pequeña.
-¡Dámela insensato!
-No quiero, le harás daño.
Lo cogió del brazo y el niño gritó muy alto, un grito desgarrador e inhumano hasta cierto punto; su padre le retorció aún más el brazo con violencia; lágrimas de dolor recorrían el rostro del pequeño, que seguía aferrado a Riana con seguridad. El hombre se acercó al oído del chico y le susurró con una voz amenazadora y terrible:
-O me la das ahora mismo, o no sales de aquí.
El chico lo miró con miedo y se apartó de él, su padre lo soltó, esperando a que sus palabras hicieran efecto y le diera a la niña; pero para su sorpresa, el pequeño lo miró con odio y gritó:
-¡No le harás daño a Riana!
El hombre rugió furioso y cerró el puño; el pequeño cerró los ojos, esperando un impacto que nunca llegó. Allí estaba su madre, con lágrimas en los ojos, sujetando a su perplejo padre.
-¡Ya has dado bastantes problemas zorra!
Un puñetazo la lanzó al otro lado de la habitación, oyó el sonido de sus dientes al partirse y notó que un hilillo de sangre le brotaba del labio inferior; aquel golpe la había dejado aturdida, no consiguió moverse.
El niño no se lo pensó dos veces, corrió fuera de la habitación, sujetando a Riana, que ahora sollozaba a pleno pulmón; visualizó la puerta, la libertad, y descorrió el pestillo. Oyó pasos que corrían hacia él, sabía que lo alcanzaría, pero tenía que intentarlo.
-¡No escaparás enano!- gritó su padre, encolerizado.
El pequeño abrió la puerta y cruzó la entrada a toda velocidad. Su padre lo siguió también, pero algo lo hizo tropezar y caer al suelo; su mujer lo miraba, con la boca destrozada, aferrando uno de sus tobillos.
-No toques a mis hijos- consiguió decir, triunfante de pronto.
-¡Te mataré zorra!
Se echó sobre la mujer y comenzó a darle puñetazos, ella sabía que la mataría, pero consiguió no gritar de dolor; los sollozos de Riana se escuchaban cada vez más lejos, tenía que confiar y resistir un poco más. El hombre agarró una botella y la estrelló contra la cabeza de su mujer, que dejó de moverse; el último pensamiento de ella, antes de morir, fue para sus hijos, deseó con todas sus fuerzas que estuvieran bien.
El pequeño seguía corriendo, como si el mismo diablo le persiguiera, la luna guiaba sus pasos…
-Miquel, despierta Miquel.
El muchacho abrió los ojos, algo confuso, su pelo seguía siendo negro como el carbón y sus ojos eran aún muy inquietantes; pero el chico que estaba en la cama, no se parecía en nada al chiquillo asustado de cinco años que corría en plena noche, con su hermana en brazos. Ahora era un adolescente, con mucha fuerza y alegría, que tenía una vida de verdad.
Miquel miró a su hermana pequeña, ella pronto cumpliría once años y había crecido en aquel orfanato, lejos de las garras de su padre.
Ella nunca había oído las palabras envenenadas de odio que se gritaban papá y mamá; tampoco recordaba los moratones que llenaban el cuerpo de su hermano y su madre; no guardaba en sus recuerdos los ojos de mamá, llenos de tristeza; ni siquiera había pensado en el terror que se apoderaba de su familia cuando su padre volvía a casa.
-¿Estas bien hermanito?- insistió ella, preocupada.
-Que sí, pesada, sólo era una pesadilla.
-Debió ser una pesadilla terrible, parecías angustiado, no conseguí despertarte.
-Sí, era una pesadilla terrible, la verdad.
El chico se quedó callado y le acarició el rubio pelo lacio a su hermana, ella le sonrió con cariño.
-Venga enana, vamos a dormir. Vuelve a la cama.
-Buenas noches hermanito- se inclinó hacia él y le dio un beso.
-Buenas noches.
La luna se veía a través de la ventana y uno de sus rayos llegaba hasta la cama de Miquel; el chico tenía los ojos abiertos y unas lágrimas le cayeron por las mejillas.
<<Buenas noches mamá, siento no haberte podido salvar a ti también>> pensó, antes de dormirse.
Regalo Maeva

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Aglaia Weasley
Prefecta Gryffindor


Registrado: 11 Jun 2006 Mensajes: 15079 Promedio por Día: 16.02
Ubicación: In Finland!


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Publicado: 01 Dec 2008 3:15 pm
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Mi cabeza cada día va a peor, casi me meto en la salita Sly creyendo que era la nuestra e iba ha decir invasión xD
Buenas tardes salita! ^-^
Feliz Cumpleaños de nuevo, Ishtar! ^____^ _________________
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Maeva Black Okus
Gryffindor


Registrado: 13 Jun 2006 Mensajes: 12015 Promedio por Día: 12.8
Ubicación: Perdida en una isla disfrutando de mi marido ....


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Ishtar Dumbledore
Prefecta Gryffindor


Registrado: 04 Jun 2006 Mensajes: 7909 Promedio por Día: 8.34
Ubicación: El Campo de Almas de G®¥ƒƒînÐø®


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Publicado: 01 Dec 2008 7:05 pm
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Gracias Salvegar!!! _________________
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Brigitte
Prefecta Ravenclaw


Registrado: 11 Jun 2006 Mensajes: 2150 Promedio por Día: 2.28
Ubicación: Wonderland *

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Publicado: 01 Dec 2008 8:21 pm
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por donde anda la cumpleañeraaaa? ^______________^  _________________
Brigitte Ginevra Black...

Carry on!
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Maeva Black Okus
Gryffindor


Registrado: 13 Jun 2006 Mensajes: 12015 Promedio por Día: 12.8
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Publicado: 02 Dec 2008 12:06 am
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Se ha escondido Bri ^^
Wait... tu eres intrusilla ^^
Hola Bri _________________
¤-†/ Măêvâ_~_ØĶµş \†-¤
Gracias Elektra ^^
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Salvegar
Gryffindor


Registrado: 11 Jun 2006 Mensajes: 6553 Promedio por Día: 6.96
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Publicado: 02 Dec 2008 12:49 am
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Hoy tenemos entrada libre para felicitar a Ishtar... incluso puse una trampa en la Red Flú y quien meta su cabeza aquí recibirá un gorrito y unas serpentinas cumpleañeras para felicitar a Ishtar...  _________________
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La pequeña Suss se agitaba nerviosa en su cuna; los gritos, aunque amortiguados, se oían claramente en el lado de la puerta en el que se encontraba. Un haz de luz se proyectó en la estancia, la luz de la luna bañaba el rostro se Suss y el chico se quedó pasmado, mirando a la niña en el umbral de la puerta; estaba aterrado y tiritaba ligeramente, sus piececitos descalzos se desplazaron por la habitación y llegaron hasta el borde de la cuna. Alargó los brazos y cogió a la pequeña, que se tranquilizó al sentir el abrazo del niño; el chico le protegía la cabecita con la mano y la mecía suavemente, sentado en un rincón, sobre las frías baldosas de mármol.
Los gritos se sucedían, pero el chico no reaccionaba ante ellos, seguía meciendo a la pequeña, ya dormida, e ignoraba el dolor que se había apoderado de sus pies, entumecidos por el frío. El muchacho apenas contaba con cinco años; el pelo negro le caía sobre los ojos, unos ojos extrañamente brillantes en la oscura habitación; parecía que veía con total claridad y sólo la luna filtraba rayos de luz donde ellos se encontraban. Clavó en la niña aquellos ojos tan inquietantes y le acarició el lacio pelo rubio, tan distinto del suyo.
-Pobrecita-susurró el niño, para sí mismo.- No te dejaban dormir.
Sí, pobre Suss. Vivían en una casa, aparentemente normal, en las afueras de Barcelona; rodeados de vegetación y paz, una paz que era violentamente apartada, para dar paso al terror y la desolación de una familia sumergida en la tristeza y los gritos. Una paz falsa, que sólo reinaba en ocasiones muy peculiares.
La falsedad inundaba la vida de aquella familia, todo debía estar siempre bien; incluso el nombre de la pequeña era falso, no se llamaba Suss, se llamaba Susana, pero tampoco esto es cierto; el cruel hombre que se hacía llamar su padre, se había empeñado en llamar Susana a la niña, cuyo verdadero nombre era Riana; un nombre ridículo, según su padre, puesto por su estúpida madre. Su padre opinaba que aquella niña tenía que llamarse como su difunta abuela y obligaba a todos a llamarla Susana, el chico odiaba aquel nombre, por eso cuando su padre estaba presente la llamaba Suss.
-¡Zorra! No sirves ni para planchar camisas. ¡He tenido que ir al trabajo con esta mierda de camisa! ¿Crees que me merezco esto, con todo lo que hago por vosotros? Dime, ¿lo crees? ¡Contesta de una vez joder!
La mujer se encogió sobre sí misma, pero inevitablemente, la manaza de su marido surcó el aire y se estrelló en su mejilla; lloró sin consuelo, pero totalmente en silencio. Su marido había salido de la habitación hecho una furia y ella estaba desecha, sin fuerzas para impedírselo.
El pequeño se acurrucó temblando en el rincón, abrazó a Riana más fuerte y la niña abrió los ojos; sus iris relucieron en la habitación, igual que los del chico.
Un grito llenó el ambiente; el hombre volvía a tener la mano levantada, frente a un chico que se acurrucaba en un rincón, abrazado a una niña pequeña.
-¡Dámela insensato!
-No quiero, le harás daño.
Lo cogió del brazo y el niño gritó muy alto, un grito desgarrador e inhumano hasta cierto punto; su padre le retorció aún más el brazo con violencia; lágrimas de dolor recorrían el rostro del pequeño, que seguía aferrado a Riana con seguridad. El hombre se acercó al oído del chico y le susurró con una voz amenazadora y terrible:
-O me la das ahora mismo, o no sales de aquí.
El chico lo miró con miedo y se apartó de él, su padre lo soltó, esperando a que sus palabras hicieran efecto y le diera a la niña; pero para su sorpresa, el pequeño lo miró con odio y gritó:
-¡No le harás daño a Riana!
El hombre rugió furioso y cerró el puño; el pequeño cerró los ojos, esperando un impacto que nunca llegó. Allí estaba su madre, con lágrimas en los ojos, sujetando a su perplejo padre.
-¡Ya has dado bastantes problemas zorra!
Un puñetazo la lanzó al otro lado de la habitación, oyó el sonido de sus dientes al partirse y notó que un hilillo de sangre le brotaba del labio inferior; aquel golpe la había dejado aturdida, no consiguió moverse.
El niño no se lo pensó dos veces, corrió fuera de la habitación, sujetando a Riana, que ahora sollozaba a pleno pulmón; visualizó la puerta, la libertad, y descorrió el pestillo. Oyó pasos que corrían hacia él, sabía que lo alcanzaría, pero tenía que intentarlo.
-¡No escaparás enano!- gritó su padre, encolerizado.
El pequeño abrió la puerta y cruzó la entrada a toda velocidad. Su padre lo siguió también, pero algo lo hizo tropezar y caer al suelo; su mujer lo miraba, con la boca destrozada, aferrando uno de sus tobillos.
-No toques a mis hijos- consiguió decir, triunfante de pronto.
-¡Te mataré zorra!
Se echó sobre la mujer y comenzó a darle puñetazos, ella sabía que la mataría, pero consiguió no gritar de dolor; los sollozos de Riana se escuchaban cada vez más lejos, tenía que confiar y resistir un poco más. El hombre agarró una botella y la estrelló contra la cabeza de su mujer, que dejó de moverse; el último pensamiento de ella, antes de morir, fue para sus hijos, deseó con todas sus fuerzas que estuvieran bien.
El pequeño seguía corriendo, como si el mismo diablo le persiguiera, la luna guiaba sus pasos…
-Miquel, despierta Miquel.
El muchacho abrió los ojos, algo confuso, su pelo seguía siendo negro como el carbón y sus ojos eran aún muy inquietantes; pero el chico que estaba en la cama, no se parecía en nada al chiquillo asustado de cinco años que corría en plena noche, con su hermana en brazos. Ahora era un adolescente, con mucha fuerza y alegría, que tenía una vida de verdad.
Miquel miró a su hermana pequeña, ella pronto cumpliría once años y había crecido en aquel orfanato, lejos de las garras de su padre.
Ella nunca había oído las palabras envenenadas de odio que se gritaban papá y mamá; tampoco recordaba los moratones que llenaban el cuerpo de su hermano y su madre; no guardaba en sus recuerdos los ojos de mamá, llenos de tristeza; ni siquiera había pensado en el terror que se apoderaba de su familia cuando su padre volvía a casa.
-¿Estas bien hermanito?- insistió ella, preocupada.
-Que sí, pesada, sólo era una pesadilla.
-Debió ser una pesadilla terrible, parecías angustiado, no conseguí despertarte.
-Sí, era una pesadilla terrible, la verdad.
El chico se quedó callado y le acarició el rubio pelo lacio a su hermana, ella le sonrió con cariño.
-Venga enana, vamos a dormir. Vuelve a la cama.
-Buenas noches hermanito- se inclinó hacia él y le dio un beso.
-Buenas noches.
La luna se veía a través de la ventana y uno de sus rayos llegaba hasta la cama de Miquel; el chico tenía los ojos abiertos y unas lágrimas le cayeron por las mejillas.
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Regalo Maeva

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Maeva Black Okus
Gryffindor


Registrado: 13 Jun 2006 Mensajes: 12015 Promedio por Día: 12.8
Ubicación: Perdida en una isla disfrutando de mi marido ....


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Publicado: 02 Dec 2008 1:00 am
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Salvegar siempre pensando en todo ^^ _________________
¤-†/ Măêvâ_~_ØĶµş \†-¤
Gracias Elektra ^^
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Salvegar
Gryffindor


Registrado: 11 Jun 2006 Mensajes: 6553 Promedio por Día: 6.96
Ubicación: Ciudadela Flotante


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Publicado: 02 Dec 2008 1:13 am
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Recuerden que siempre hay que estar...
¡¡ALERTA PERMANENTE!!
Y eso incluye, tener preparadas eventualidades cumpleañeras...
| Maeva Black Okus escribió: | | Salvegar siempre pensando en todo ^^ |
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La pequeña Suss se agitaba nerviosa en su cuna; los gritos, aunque amortiguados, se oían claramente en el lado de la puerta en el que se encontraba. Un haz de luz se proyectó en la estancia, la luz de la luna bañaba el rostro se Suss y el chico se quedó pasmado, mirando a la niña en el umbral de la puerta; estaba aterrado y tiritaba ligeramente, sus piececitos descalzos se desplazaron por la habitación y llegaron hasta el borde de la cuna. Alargó los brazos y cogió a la pequeña, que se tranquilizó al sentir el abrazo del niño; el chico le protegía la cabecita con la mano y la mecía suavemente, sentado en un rincón, sobre las frías baldosas de mármol.
Los gritos se sucedían, pero el chico no reaccionaba ante ellos, seguía meciendo a la pequeña, ya dormida, e ignoraba el dolor que se había apoderado de sus pies, entumecidos por el frío. El muchacho apenas contaba con cinco años; el pelo negro le caía sobre los ojos, unos ojos extrañamente brillantes en la oscura habitación; parecía que veía con total claridad y sólo la luna filtraba rayos de luz donde ellos se encontraban. Clavó en la niña aquellos ojos tan inquietantes y le acarició el lacio pelo rubio, tan distinto del suyo.
-Pobrecita-susurró el niño, para sí mismo.- No te dejaban dormir.
Sí, pobre Suss. Vivían en una casa, aparentemente normal, en las afueras de Barcelona; rodeados de vegetación y paz, una paz que era violentamente apartada, para dar paso al terror y la desolación de una familia sumergida en la tristeza y los gritos. Una paz falsa, que sólo reinaba en ocasiones muy peculiares.
La falsedad inundaba la vida de aquella familia, todo debía estar siempre bien; incluso el nombre de la pequeña era falso, no se llamaba Suss, se llamaba Susana, pero tampoco esto es cierto; el cruel hombre que se hacía llamar su padre, se había empeñado en llamar Susana a la niña, cuyo verdadero nombre era Riana; un nombre ridículo, según su padre, puesto por su estúpida madre. Su padre opinaba que aquella niña tenía que llamarse como su difunta abuela y obligaba a todos a llamarla Susana, el chico odiaba aquel nombre, por eso cuando su padre estaba presente la llamaba Suss.
-¡Zorra! No sirves ni para planchar camisas. ¡He tenido que ir al trabajo con esta mierda de camisa! ¿Crees que me merezco esto, con todo lo que hago por vosotros? Dime, ¿lo crees? ¡Contesta de una vez joder!
La mujer se encogió sobre sí misma, pero inevitablemente, la manaza de su marido surcó el aire y se estrelló en su mejilla; lloró sin consuelo, pero totalmente en silencio. Su marido había salido de la habitación hecho una furia y ella estaba desecha, sin fuerzas para impedírselo.
El pequeño se acurrucó temblando en el rincón, abrazó a Riana más fuerte y la niña abrió los ojos; sus iris relucieron en la habitación, igual que los del chico.
Un grito llenó el ambiente; el hombre volvía a tener la mano levantada, frente a un chico que se acurrucaba en un rincón, abrazado a una niña pequeña.
-¡Dámela insensato!
-No quiero, le harás daño.
Lo cogió del brazo y el niño gritó muy alto, un grito desgarrador e inhumano hasta cierto punto; su padre le retorció aún más el brazo con violencia; lágrimas de dolor recorrían el rostro del pequeño, que seguía aferrado a Riana con seguridad. El hombre se acercó al oído del chico y le susurró con una voz amenazadora y terrible:
-O me la das ahora mismo, o no sales de aquí.
El chico lo miró con miedo y se apartó de él, su padre lo soltó, esperando a que sus palabras hicieran efecto y le diera a la niña; pero para su sorpresa, el pequeño lo miró con odio y gritó:
-¡No le harás daño a Riana!
El hombre rugió furioso y cerró el puño; el pequeño cerró los ojos, esperando un impacto que nunca llegó. Allí estaba su madre, con lágrimas en los ojos, sujetando a su perplejo padre.
-¡Ya has dado bastantes problemas zorra!
Un puñetazo la lanzó al otro lado de la habitación, oyó el sonido de sus dientes al partirse y notó que un hilillo de sangre le brotaba del labio inferior; aquel golpe la había dejado aturdida, no consiguió moverse.
El niño no se lo pensó dos veces, corrió fuera de la habitación, sujetando a Riana, que ahora sollozaba a pleno pulmón; visualizó la puerta, la libertad, y descorrió el pestillo. Oyó pasos que corrían hacia él, sabía que lo alcanzaría, pero tenía que intentarlo.
-¡No escaparás enano!- gritó su padre, encolerizado.
El pequeño abrió la puerta y cruzó la entrada a toda velocidad. Su padre lo siguió también, pero algo lo hizo tropezar y caer al suelo; su mujer lo miraba, con la boca destrozada, aferrando uno de sus tobillos.
-No toques a mis hijos- consiguió decir, triunfante de pronto.
-¡Te mataré zorra!
Se echó sobre la mujer y comenzó a darle puñetazos, ella sabía que la mataría, pero consiguió no gritar de dolor; los sollozos de Riana se escuchaban cada vez más lejos, tenía que confiar y resistir un poco más. El hombre agarró una botella y la estrelló contra la cabeza de su mujer, que dejó de moverse; el último pensamiento de ella, antes de morir, fue para sus hijos, deseó con todas sus fuerzas que estuvieran bien.
El pequeño seguía corriendo, como si el mismo diablo le persiguiera, la luna guiaba sus pasos…
-Miquel, despierta Miquel.
El muchacho abrió los ojos, algo confuso, su pelo seguía siendo negro como el carbón y sus ojos eran aún muy inquietantes; pero el chico que estaba en la cama, no se parecía en nada al chiquillo asustado de cinco años que corría en plena noche, con su hermana en brazos. Ahora era un adolescente, con mucha fuerza y alegría, que tenía una vida de verdad.
Miquel miró a su hermana pequeña, ella pronto cumpliría once años y había crecido en aquel orfanato, lejos de las garras de su padre.
Ella nunca había oído las palabras envenenadas de odio que se gritaban papá y mamá; tampoco recordaba los moratones que llenaban el cuerpo de su hermano y su madre; no guardaba en sus recuerdos los ojos de mamá, llenos de tristeza; ni siquiera había pensado en el terror que se apoderaba de su familia cuando su padre volvía a casa.
-¿Estas bien hermanito?- insistió ella, preocupada.
-Que sí, pesada, sólo era una pesadilla.
-Debió ser una pesadilla terrible, parecías angustiado, no conseguí despertarte.
-Sí, era una pesadilla terrible, la verdad.
El chico se quedó callado y le acarició el rubio pelo lacio a su hermana, ella le sonrió con cariño.
-Venga enana, vamos a dormir. Vuelve a la cama.
-Buenas noches hermanito- se inclinó hacia él y le dio un beso.
-Buenas noches.
La luna se veía a través de la ventana y uno de sus rayos llegaba hasta la cama de Miquel; el chico tenía los ojos abiertos y unas lágrimas le cayeron por las mejillas.
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Regalo Maeva

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Aglaia Weasley
Prefecta Gryffindor


Registrado: 11 Jun 2006 Mensajes: 15079 Promedio por Día: 16.02
Ubicación: In Finland!


5778 Galeones
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Publicado: 02 Dec 2008 1:22 am
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Wiwishu a merry crismas, wiwishu a merry crismas, wiwishu a merry crismas, an a japi nu yeeer
(Jo, cuesta escribir mal lo que sabes cómo se escribe)
Ya estamos en Navidaaaaad *-*
Buenas noches salita! ^^ _________________
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Aglaia Weasley
Prefecta Gryffindor


Registrado: 11 Jun 2006 Mensajes: 15079 Promedio por Día: 16.02
Ubicación: In Finland!


5778 Galeones
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Estado: Desconectado
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Publicado: 02 Dec 2008 1:46 am
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Hora de irse a trancear
Hasta mañana salita, Cuidaros mis Gryffindor´scirijillos ^^ _________________
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Maeva Black Okus
Gryffindor


Registrado: 13 Jun 2006 Mensajes: 12015 Promedio por Día: 12.8
Ubicación: Perdida en una isla disfrutando de mi marido ....


100090 Galeones
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Estado: Desconectado
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Publicado: 02 Dec 2008 2:07 am
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Que descanses ^^ _________________
¤-†/ Măêvâ_~_ØĶµş \†-¤
Gracias Elektra ^^
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Decker
Prefecta de Slytherin


Registrado: 04 Jun 2006 Mensajes: 11782 Promedio por Día: 12.43
Ubicación: Sly Sly Slytherin!
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Estado: Desconectado
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Publicado: 02 Dec 2008 9:42 pm
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Bu! _________________
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