* aparezco frente a la puerta de la tarantella, doy un par de pasos y abro la puerta de par en par con un pie. Camino hasta la barra, completamente tapada por una tunica negra, con la capucha puesta y una vez alli cojo asiento en la barra * ponme un ron... * le digo al camarero * _________________
*Aparezco en el bar y entro cuidadosamente* "Hacia mucho tiempo que no visitaba la cuidad y no queria despertar malas visitas"*Pensaba mientras se sentaba en un ricon del bar observando a un encapuchado en otra mesa*
-Vozka con lima-*Le digo al camarero cuando llega* _________________
* iba a coger el vaso de ron cuando escucho una voz conocida en un rincon de la barra, haciendo que me gire bruscamente * mirar quien a vuelto a la ciudad... * digo sonriendo mientras me quito la capucha dejando ver mi largo cabello negro * _________________
-Vaya!..., Vaya!...., Vaya!-*Digo al ver a la encapuchada*-Como no me podia imaginar encontrarte aqui, como en los viejos tiempos ¿no?-*Digo mientras le giño un ojo*-¿Me ha echado usted de menos señorita Von Ritcher?-*Digo levantandome y dirigiendome a su mesa seguido por el sonido de mis pausados pasos* _________________
*Marietta apareció en la Tarantella, aún mantenía alguna forma de los tatuajes que había recibio en SACLIM pero eran imperceptibles para quien no estuviera cerca de ella y se fijara intensamente*
Buenas Noches Anna *saludó al entrar por la puerta quitandose la capa de abrigo negra que llevaba sobre su vestido, acercándose a ella viendo a Demian Dumbledore en el bar*
-Vaya el pequeño Dumbledore ha venido a festejar con nosotras *dice riéndose pidiendo una copa de vino* _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…
* doi un largo trago a mi vaso de ron mientras Dumbledore se acerca * echarte de menos? jajaja para nada Dumbledore...quien es el que a vuelto despues de tanto tiempo a Ciudad Perdida?
* desvio mi mirada hacia la puerta, justo en el momento en el que Marietta entra en la estancia * Buenas Capitana, quiere tomar algo? _________________
*La escucho sin muchas ganas mientras me siento*-Bahh, no niegues que me has echado de menos, cuando vivia por aquí te pasabas el dia persiguiendome. Pero veo que ahora os dejan campar a vuestras anchas y os aburris mas-*Digo mientras mis palabras eran corroboradas con la que acababa de aparecer*
-Buenas noches Marietta-*Le digo a la mujer que acababa de entrar volviendome para verla. Por un instante recuerdos de charlas pasadas llegan a mi mente mientras aquella mujer se acerca*
"Todavia no ha cambiado de peinado desde la ultima vez que la vi"*Pienso riendome mientras bebo mi Vozka*
-¿No me digas que tu tambien has venido a verme Marietta?, me voy a ruborizar...-*Digo intentando controlar la risa* _________________
*Asiente a Anna cuando ya ha pedido el vino y deja una fina sonrisa en su rostro a la vez que cruza sus piernas comodamente*
-Con el vino para empezar está bien podría ser una noche muy larga jajajaja *una suave risa inunda el local* _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…
-Claro Dumbledore, he venido solamente porque sabía que estabas aquí, ¿no ves que no puedo dormir por las noches sino te veo? *le dice Marietta jugando con él, en un tono teatral indescriptible* Deberias ruborizarte más... _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…
* le paso la copa de vino a Marietta cuando el camarero la sirve y rio ante los comentarios de mi capitana *
Dumbledore...acaso te crees el centro del universo para que la gente venga a la tarantella exclusivamente para verte a ti? * digo entre risas * tan egocentrico como siempre... _________________
-Esque desde que vive en el campo, ha olvidado que la Ciudad siempre es mucho más interesante.. *Marietta da un sorbo largo a su copa de vino agradeciendole a Anna que le pasase la copa*
-Por cierto Dumbledore, los aurores del Edén no paran de enviaros lechuzas para que les ayudeis y por lo visto no prestais ayuda a otro aurores *chasquea la lengua negando divertida por la mentira que acaba de soltar tan tranquilamente* _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…
-Al final lo vas a conseguir-*Le dice sonriendo*-Bueno, ¿que tal te va la vida?-*Le pregunta fingiendo interes*"Supongo que despues de tantos años algo cansada"*Pienso viendola*
-Jamas pretenderia que vieneses exclusivamente a verme a mi-*Le digo a Anna tras su comentario*-Se que tu pasatiempo favorito era incordiarme y supongo que no podrias evitar esta ocasion...- _________________
*Marietta se acaba la copa de vino de un largo trago* Anna voy a marcharme, diviertete *miro de refilon al auror de SACLIM* si puedes, porque con tal compañía no me extraña que acabase muerto *se rie mientras se abrocha la capa de viaje* _________________
Aquél sonido estaba a punto de volverla loca. Se sentía impotente gracias a las heridas que le habían obligado a quedarse, mientras afuera todo era un caos. Pero más devastador que todo aquello era la ausencia de noticias, el desconocimiento de saber si todo iba a su favor o si por el contrario estaban perdiendo la batalla. Se llevó las manos ocultando en ellas su rostro mientras intentaba no desesperar. Después de todo las malas noticias nunca se hacían esperar así que aquello era bueno.
Suspiró mientras encendía uno de sus cigarrillos con la mano que no estaba vendada. Dio una calada y dejó que el humo le embriagara los sentidos y le ayudara a mantener la mente blanco. Fue entonces cuando el sonido de alguien que tocaba a su puerta la sobresaltó.
- Señorita Malfoy, los sobrevivientes vienen en camino. - anunció uno de los cuidadores.
¿Sobrevivientes?, ¿había escuchado bien?. Siempre le habían enseñado que el término sobrevivientes se aplicaba a quienes habían perdido la guerra y con ellos a un sin número de hermanos. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Quizás por eso el hombre la dejó sola antes de que ella pudiera decir nada. Sí, se encargaría de castigar al culpable tan pronto como lo descubriera.
Corrió hacia las grandes ventanas que adornaban el salón. Aun las llamas cubrían el horizonte haciendo de aquella noche la más tenebrosa que nadie hubiera visto jamás. Tenebrosa incluso para ella porque quién la conocía sabía perfectamente cuanto temía por los suyos. Cada mortífago que caía era un dolor irrecuperable para su corazón. Había aprendido a amarlos como si ella misma les hubiera concebido y la sola idea de saber que habían caído en desgracia le aterraba demasiado. El cigarrillo se deslizó de sus dedos mientras sus ojos se llenaban de preocupación. ¿Por qué les había dejado solos?, hubiera preferido morir con ellos.
No tenía varita por lo que no podía darse prisa y aparecerse en donde había despedido a sus soldados. Así que con una pierna rota, un brazo inutilizado y las heridas de una vieja batalla se dirigió lo más rápido que pudo haciéndose paso entre el oscuro paisaje que reinaba como espectro en la noche. No contaba las veces que había caído al suelo ni cuanto le había costado levantarse para seguir caminando. Tampoco contó las lagrimas que derramó en el camino ni le importó que su vestido se manchará con la sangre de las heridas que aún no habían sanado. Ningún dolor era comparable con la angustia de haber perdido a los suyos
Cuándo finalmente llegó no podía respirar bien. Se suponía que ya tendrían que haber llegado pero aquél lugar estaba desolado y cada vez más frío. Cayó de rodillas al suelo acompañada mientras su mirada se perdía en la locura y su propio grito rompía el silencio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y rogó porque el dolor le hiciera perder el sentido. Cada segundo dolía desmesuradamente.
Y justo cuando creyó haber perdido la esperanza. Justo cuando pensó que el mundo se le venía bajo y deseo la muerte más que nada en el mundo. Escuchó unos pasos en la lejanía. Levantó la vista calmando su llanto mientras veía a una muchedumbre acercarse a través de la niebla. Debido a la oscuridad, no pudo reconocerlos hasta que estuvieron lo suficientemente cerca de ella..
- Capitana - dijo el que ella misma había dejado al mando en su ausencia- hemos vencido. Nuestros enemigos han huído de nuestras espadas. Hemos tenido algunas bajas pero ellos han sufrido el triple que nosotros. Tardarán mucho tiempo en recuperarse.
El mortífago la sostuvo entre sus brazos para levantarla del suelo con delicadeza. Y entonces los vio con sus sonrisas deslumbrantes y el orgullo hinchándoles el pecho. Se inclinaron ante ella haciéndole saber el honor que sentían al haber sido partícipes y autores de la victoria. Ella también se inclinó viéndolos como héroes antes de ordenarles seguir el camino hacia el hogar. Tenían mucho por hacer. Debían contarle con detalle la batalla que habían librado y preparar una ceremonia digna por aquellos que habían caído.
No necesitó más. Una fuerza sobrenatural le confirió valor, calmó su dolor y le hizo sonreír sin esfuerzo. ¿Qué era?, ¿Qué fuerza era esa capaz de transformar su ánimo en un segundo?. ¿Qué sentimiento era tan poderoso como para hacerle sentir desfallecer en un segundo, y al otro levantarle cómo si nada pudiera derrotarle?…