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Feliz Cumpleaños, roba Edwards Ishtar! ^____^



Una Chica Sin Pasado
Merodeadores y suspense!

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Karola



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MensajePublicado: 06 Jun 2007 5:33 pm    Título del mensaje: Una Chica Sin Pasado Responder citando

Holas!! Soy nueva en el foro. Aunque era miembro del oficial, pero cuando lo quitaron deje de escribir el fic...Ahora quiero retormarlo, espero que les guste!!


UNA CHICA SIN PASADO

Delante de ella, imitando su misma sonrisa y sus gestos de confusión, había una gran desconocida. El pelo castaño le caía sobre los hombros, ondulándose en las puntas, sus ojos verdes inspiraban confusión y cansancio y sus gruesos labios rosados estaban cerrados en una mueca. No podía creer aún que aquella chica reflejada en el espejo fuera realmente ella, no había memorias ni recuerdos que le dieran pista alguna sobre quien era.
Cerró los ojos con fuerza, aspirando el aire y el olor de la habitación, pero una vez más sólo el recuerdo de un calor agobiante y la dureza del suelo le vino a la mente, podía percibir aún el dolor de algunos rasguños y el sabor de la sangre en su boca. No había nada más, sólo era una desconocida que habían encontrado inconsciente en una calle cercana, una pobre niña de trece años que había perdido la memoria.
- ¿Has conseguido recordar algo, Naya?- Una chica joven de pelo corto y acentuados rizos rubios estaba sentada en la cama, justo detrás de ella.
Naya (nombre que ella misma había elegido) negó con la cabeza, mordiéndose el labio inferior con hastío.
- Luego lo intentas una vez más. Es la hora de desayunar, sabes como se pone la Directora Habbo ante la impuntualidad- dijo la chica levantándose.
- Stella- la llamó Naya- ¿Está enfadada la Señora Habbo?
- ¿Por lo del arbusto?- Preguntó Stella mirando con compasión a la chica- Naya, sabes que eso no fue culpa tuya...tú no puedes hacer que unos arbustos ardan de repente.
- ¿Estás segura?
Stella respiró con fuerza ante aquella pregunta, se acercó a Naya y le puso una mano en el hombro dispuesta a dar algún consejo de alivio. Pero Naya la interrumpió, con la voz entrecortada:
- Yo estaba enfadada, porque ella me había insultado, diciéndome inútil y...- Naya respiró con fuerza, no era un secreto que la Directora del Orfanato no era nada agradable- De repente ardió el arbusto.
Stella sonrió con cariño- Si fuiste tú la que incendio los arbustos...Entonces ¿Sabes qué? No eres la única en este orfanato que ha demostrado ser un ma....- Stella guardó silencio de repente para rectificar- Ser especial.
Naya arqueó las cejas extrañada por aquel comentario, pero decidió no darle vueltas a un halago tan común. Porque ¿A quién no le habían llamado alguna vez “especial"?. Sonrío con agradecimiento y cogió fuerza para bajar las escaleras hacía el comedor. En los últimos peldaños podía oírse los gritos de la Directora ordenando a los otros huérfanos sentarse en las mesas para cenar.
En cuanto vio llegar a Naya calló, cruzó los brazos y la miró con especial atención.
- Por fin se decide a bajar la señorita, ¿se te han pegado las sábanas, como de costumbre? - dijo rebosando sus palabras con ironía. Desenredó sus brazos haciendo que su piel flácida temblara como la gelatina, arrugó sus labios asemejándolos a una bolsa de arrugas y sonrío con desdén- Este año entrarás en una escuela.
-¿Una escuela?- dijo sorprendida Naya, sonriente.
A Habbo pareció molestarle tanta alegría- Una escuela para inadaptados- añadió sonriente a sabiendas de que aquel comentario haría vacilar la alegría de Naya.
- ¡Yo no soy una anadaptada!- gritó Naya con furia.
La directora miró a ambos lados asustada de que algo saliera ardiendo de nuevo, suspiró al ver que todo seguía en su apacible normalidad.
- No es para anadaptados, Naya- la consoló Stella que estaba de pie tras ella.
- ¿Cómo llamas a los que pueden hacer arder cosas como tú o hacer flotar vasos?
Naya cogió aire, sin saber que responder, se contentó con mostrar su desagrado con una acentuada mueca.
- Sea como sea, será un honor perderte de vista...Bastantes problemas me dio ya Ryble.
- Es Ryddle, señora Habbo- Le corrigió Stella.
- Eso he dicho- Se quejó la directora. Luego miró a Naya- Te quiero después de desayunar en mi despacho, vamos a recibir la visita del Director de tu futuro colegio...- Al decir esto un escalofrío recorrío su cuerpo, pero levantó el mentón con firmeza para mostrar una firmeza que ahora mismo no poseía.
La señora Habbo no se molestó en despedirse de su empleada o de la huérfana, meneó sus esqueléticas caderas haciendo bailar con ellas su horrible falda y se alejó hacia su mesa donde reposaban deliciosos platos que no tenían nada que ver con lo que desayunaban los alumnos.
- Ya la has oído, ahora ve a desayunar- le dijo Stella dándole un amistoso golpe en la espalda- Por si quieres saberlo, ese chico de allí va a la escuela a la que tú vas a ir- dijo señalando a un joven que comía sus cereales en una mesa alejada.
Naya asintió unos segundos, se despidió de Stella y se acercó a la mesa donde aquel chico, al que anteriormente se habían referido como Ryddle, comía en soledad.
- Hola- musitó con timidad cogiendo asiento junto a él. El chico tardó bastante en posar la mirada sobre a ella, arrugó la nariz.
- ¿Por qué te sientas aquí?
Naya dudó si estaba echándola o si lo preguntaba por curiosidad. Se encogió de hombros y se presentó:
- Me llamo Naya.
El chico sonrío con algo de malicia, como si le hiciera gracia su nombre o que ella se hubiera atrevido a presentarse.
- Tom Ryddle- contestó por fin, mirando hacia su tazón de cereales. Para el chico la conversación había termiado, pero Naya no estaba tan dispuesta en perder esa oportunidad por saber sobre el lugar en el que iba a estudiar, sobretodo por descubrir qué diferencias que había echo que Habbo lo considerada un colegio para inadptados y desechos de la sociedad.
Una de las camareras vino y le colocó un vaso de leche delante, le preguntó que quería desayunar y Naya respondió que con el vaso de leche estaba bien. La chica volvió a mirar a su extraño compañero que seguía más interesado de los cereales que flotaban en su tazón que de los motivos que habían llevado a Naya a sentarse junto a él.
- Creo que vamos a ir al mismo colegio- soltó Naya, esperando que aquella información provocara interés por parte de Tom.
Y resultó porque el chico la miró curioso, no sonrío pero olvidó por unos segundos su tazón para examinar a la chica que tenía junta a él.
- Entonces, he de suponer que eres una bruja...
Naya miró hacia arriba, huyendo de su mirada, sonrío incrédula y acostumbrada a aquel insulto- No soy bruja, que pueda hacer ciertas cosas... No soy una anormal ni nada de eso.
Tom giró el cuello con brusquedad para escrutarla con la mirada, sus labios se afilaron y su nariz se arrugó levemente. Había dicho algo inadecuado se dijo Naya ante la tez desencajada del joven.
- ¡ELLOS SON LOS ANORMALES! No nosotros....
El grito llamó la atención del resto de los huérfanos que miraron sorprendidos hacia su mesa, algunos asustados y otros divertidos. Naya aguantó la respiración, incomodada por la compañía de Tom y más por sus palabras.
- Yo no quería decir...
- Tienes que entenderlo- la interrumpió Tom volviendo la atención a su desayuno- No debes ponerte a sus pies sino hacer que ellos se postren a los tuyos- dijo con la voz repleta de seguridad. Naya asintió a medias, preguntándose cuándo se había hablado de postrarse a los pies de nadie.
- Estás loco- dijo al fin Naya mirándole con curiosidad pero a la vez miedo y respeto.
Tom se rió, una risa seca, cortada... careciente de humor.
- Aprenderás a elegir el bando adecuado...el más seguro.
Naya pestañeó preguntándose una vez más a qué bandos se refería. Decidió no gastar ni un segundo más de su tiempo junto a aquel chico y bebiéndose de un trago la leche, se levantó para ir hacia el despacho de la directora.

Hacía un mes exacto que había pisado aquel despacho. Era un lugar pequeño pero muy iluminado por dos amplias ventanas. En la decoración predominaba el dorado y una mezcla de colores que no combinaba mucho, el buen gusto no era el fuerte de la Señora Habbo.
Los sofás eran tan blandos que sentía como podía hundirse en ellos, sintiendo a veces una agobiante sensación de hundimiento.
La Señora Habbo jugeteó con sus dedos, con apariencia nerviosa, la miraba a ella y a la gran chimenea que había a un lado.
Un extraño chirrido comenzó a sonar, cada vez más cerca, Habbo dejó de juguetear con sus dedos pero su labio comenzó a temblar. Dos hermosas lechuzas se apoyaron en el quicio de las ventanas cerradas y comenzaron a picotear el cristal.
- ¿Pretenden entrar?- dijo Naya admirando a las dos aves.
La Señora Habbo asintió, se levantó con nerviosismo y abrió las ventanas, protegiéndose con los brazos la cabeza como si temiera que las lechuzas fuera a picotearle. Pero ambas ignoraron la figura de Habbo y volaron hasta apoyarse en el respaldo del sofá de Naya., levantando una pata donde tenían atada una noticia.
- Son mensajeras- dijo Naya a la vez que una bajaba hasta su regazo. Naya con sutileza desató la cuerda de sus patas y desdobló el pequeño papiro que había traído consigo. Antes de poder leer lo que ponía la carta, un fuerte ruido llamó su atención y la de Habbo, ambas miraron hacía la chimenea de la que se desprendía una nube de humo negro.
Un hombre con una larga barba marrón y unas gafas de media luna sonrío con dulzura a modo de saludo.
- Llego puntual- dijo mirando su reloj de bolsillo, miró a Habbo- sé lo que le molesta la impuntualidad, Señora Habbo.
La Directora sonrío intentando mostrar una fortaleza que estos momentos no poseía.
- Y veo que mis lechuzas también han llegado- dijo el hombre. Una de las lechuzas voló hacia su hombro, mientras que la que estaba en el regazo de Naya permaneció allí- Ante todo quiero presentarme, Soy Albus Dumbledore, Director del Colegio Hogwart de Magia y Hechicería- dijo mirando a Naya sonriente.
- Soy Naya...
- Bonito nombre- dijo Dumbledore cogiendo sitio junto a ella.
- Gracias.
Habbo tosió para hacer notar su presencia, odiaba pasar desapercibida.
- Esta chica es de su gente- musitó- Quema cosas.
- ¿Quemas cosas?- dijo divertido mirando hacia Naya.
- Sólo fue una vez y sin querer.
Dumbledore amplió su sonrisa y miró hacia Habbo- Tranquila, hablamos ya a base de cartas- al decir esto Habbo miró con desconfianzas las lechuzas- Y te aseguré que Naya ingresaría en mi escuela.
- ¿Dónde está el colegio?- preguntó Naya curiosa.
- Es secreto....Tanto que creo haberlo olvidado ya- dijo Dumbledore- Pero te gustará, te lo aseguro.
- ¿Cómo iré entonces?
- En el Expreso de Hogwarts. En la carta se explica todo, también los libros que tienes que comprar
- ¿Dónde se compran?
- En el callejón Diagon...Irás con la madre de adopción que hemos selccionado para ti.
- ¿Madre de adopción?- dijo Habbo- No habíamos hablado...
- Es cierto no mencioné nada de ello en mis cartas, pensé que era mejor hablarlo cara a cara...Si tiene algún problema...
- ¿Eso supondría que el orfanato se desentendería por completo de ella?...No habrá ningún problema- dijo Habbo prefiriendo no preguntar a qué se debía aquel trato de favor, al fin y al cabo Rydle era un brujo y seguía pasando los veranos en el orfanato.
- ¿Quiere decir que tendré una madre y viviré...?
- En el mundo mágico, así es- respondió Dumbledore- La Señora Miller, que es a quién hemos seleccionado, es una mujer muy simpática, es dueña de una tienda de animales...
- Me gustan los animales.
- Entonces te gustará vivir con ella.

Muchas buenas noticias se habían sucedido en aquella reunión. ¿La mala noticia? Que para ello tendrían que pasar todo el verano. Viviría con Martha Miller las dos semanas anteriores al ingreso en Hogwart. El tiempo se le hizo eterno, para entonces los otros huérfanos la rechazaban por completo por ser “rara”, sus habilidades para mover cosas o cambiar las cosas de color (como una vez el pelo de la señora Habbo) más que causarle curiosidad, los asustaba. Con la única persona que podía hablar era con Tom Ryddle, poco a poco se fue acostumbrando a su extraño comportamiento.
Ryddle estaba sentado en una silla apartada del sofá donde los demás huérfanos veían la televisión. Era como si la televisión le repeliera al igual que los otros objetos electrónicos, Naya se sentó junto a él sin mediar palabra, nerviosa por la cercanía del día en que su vida cambiaría.
- ¿Cómo murieron tus padres?- preguntó Naya arrepintiéndome de inmediato por una pregunta tan personal- lo siento, no debería haber preguntado eso.
Tom le mostró una vez más una de sus maliciosas sonrisas- Nunca te disculpes, ello sólo muestra debilidad ante los demás. Y menos por preguntar, me gusta tu curiosidad...la curiosidad es el inicio del poder.
- ¿Vas a responder?
- Murieron...Mis padres murieron de una enfermedad....mágica, incurable- su respuesta fue tan rápida y falta de sentimentalismos que Naya dudó de su veracidad. Tampoco importaba, Ryddle no había mostrado ningún ápice de sentimiento nunca.
- Lo siento- dijo aún así. Apartó la mirada de él para fijarse en como agarraba con fuerza un diario.
- ¿Qué llevas ahí?
- Es privado y personal- dijo con arrogancia.
- Perdón...
- Es algo que escribí hace dos años, cuando teníamos un director más competente que Dumbledore...
- ¿No te gusta Dumbledore? Parecía un hombre agradable.
- Hay muchas cosas que no sabes Naya, pero tiempo al tiempo...lo sabrás todo, yo me encargaré de abrirte los ojos.
Dicho esto, el joven se levantó, llevándose la mano a la cabeza como si el ruido de la tele le hiciera daño, le envió desde arriba una sonrisa de suficiencia y se marchó con paso tranquilo. Sin haberse dado cuenta Naya se había adentrado en un mundo desconocido, donde las mentiras, las guerras y la superioridad parecían ser los pilares de la vida de Tom Ryddle. Y siendo él lo único que conocía sobre aquel mundo mágico, tenía miedo.

El tiempo no se hizo esperar. Naya sonrío ante la casa que desde entonces sería su hogar, era un pequeño edificio en el callejón Diagon, enclavado entre las demás tiendas que formaban un edificio bajo y algo doblado. Su casa estaba justo arriba de la tienda de animales, que también pertenecía a Martha Miller. A Naya le encantaba entrar desde la tienda, para escuchar mientras subía las escaleras hacia la casa los aleteos de las lechuzas y los maullidos de los gatos. Por suerte, en el interior del hogar había un hechizo silenciador que las protegía del escándalo que los animales formaban en la tienda.
Martha Miller tenía muchas lechuzas y gatos sueltos por la casa, incluso Naya la había visto alguna vez alimentando a una rata, no era algo de lo que pudiera quejarse. Le encantaba la forma en que vivían, en un hábitat natural donde los animales se paseaban cómodamente. Esa vida algo salvaje era algo a lo que se había acostumbrado sin problema, era más complicado el hablar de hechizos, aguantar a los cotillas de los cuadros, y leer los periódicos mientras en la foto de portada dos ministros se peleaban. Echaba de menos la televisión, la radio, el microondas y otros artilugios que Martha sustituía utilizando su magia. Pero Naya era una bruja sin varita, literalmente, aunque por poco tiempo.


Ultima edición por Karola el 13 Sep 2007 5:14 pm; editado 5 veces
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pedropotter89
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MensajePublicado: 07 Jun 2007 7:25 am     Responder citando

vas muy bien :supergrin: spero q sigas pronto... y bienvenida d regreso :tongue2:
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kris
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MensajePublicado: 07 Jun 2007 8:59 pm     Responder citando

me gustaa este fikk siguelooooo aora me enganchee xd
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Em sentia afortunat perquè era un home lliure com el vent i el mar. Vivia lluny de la perversitat del món. No tenia competidors, ni em rosegava l'enveja, i no em podria la sang l'ambició, ni em lliurava a les vanitats de la vida urbana. No era cobdiciós, cosa prou lògica; tot i tenir trenta-sis lliures d'or, a l'illa els diners no tenien valor. La Bíblia m'havia ensenyat que els veritables tresors són els de l'ànima, i aquesta idea m'havia omplert la consciència de pau.
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Karola



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MensajePublicado: 08 Jun 2007 4:39 pm     Responder citando

Kris, Pedro gracias por sus comentarios!! Me dan ánimo...Les prometo que la historia se va a poner muy interesante, aunque ahora por el principio sea un poco de introducción sobre los otros personajes, xq al ser sobre la época de los merodeadores hay muchos que inventarse...Espero que le den una oportunidad y les siga gustando!!


Naya miró por la ventana del expreso, observando con detenimiento cada alumno que atravesaba el muro, tenía aún la respiración cortada tras haber pasado corriendo aquel muro que separaba en anden 9 y 10, esperando el golpe que nunca llegó. El canto de una lechuza negra que llevaba enjaulada junto a ella hizo que quitara la mirada de la ventana.
- Sé que te encanta revolotear por casa, pero no puedo soltarte aquí, Ceniza- dijo viendo como la lechuza, lejos de parar, movía con más fuerza sus alas. ¿De verdad había pensado que la lechuza le escucharía?
Respiró con fuerza y puso los pies sobre el asiento, ocupándolo entero. ¿Cuándo iba a salir el expreso? Ahora echaba de menos un Dicman de música.
La puerta del compartimento se abrió con estruendo, dejando ver la figura de una chica con el pelo moreno, recogido en una alta cola. Sus ojos eran grises y algo achinados pero no mucho...no podía decirse con seguridad que aquella chica fuera de origen chino. Ella sujetaba con fuerza un baúl y una bolsa de plástico blanco.
- ¿Está libre? ¿Puedo entrar?- preguntó con una sonrisa.
- Claro. Sólo estoy yo...Entra- dijo Naya quitando los pies del asiento.
La chica colocó el baúl y se sentó junto a Naya- Soy Chi Han Fawer, pero llámame Han - dijo extendiéndole la mano y antes de que Naya pudiera preguntar añadió- Madre China y padre Inglés...
- No iba a...
- Todo el mundo me lo pregunta- respondió Chi Han.
- Yo soy Naya, Naya Miller- respondió aceptando la mano extendida de Chi Han.
Tras la presentación Chi Han apoyo su espalda contra el respaldo del asiento y suspiró con fuerza.
- Cada vez es más difícil conseguir un compartimento libre. Ya me imaginaba que tendría que compartir vagón con los Merodeadores...
-¿ Los Merodeadores?- preguntó Naya.
Chi Han río- ¿Eres de primero?
- De tercero..
- Ah yo también, ¿Y de qué planeta vienes?- dijo divertida Chi Han.
Naya frunció las cejas confundida.
- No hay nadie que esté en Hogwart y pertenezca a este mundo que no conozca a los Merodeadores, unos los adoran, otros los odian...pero todos los conocen.
- ¿Y tú...?-comenzó Naya.
- Me inclinó por odiarlos, son insoportables, sobretodo cuando quieren que les rebaje los productos...Es que les vendo algunos artículos de bromas- respondió Chi Han- mi padre trabaja para una de las empresas de creación de artículos de broma más grandes de todo Londres.
- No conozco a los Medoradores porque soy nueva, pero de Tercero...
- Merodeadores- corrigió Chi Han.
- Como sea....
- ¿Nueva en tercero curso? ¿Y eso?
- Me llegó tarde la carta- contestó con rapidez sin sentirse preparada aún para confiar en nadie ni relatarle su drama.
Chi Han sonrío incrédula, aunque parecía que aquella excusa no había colado, la chica no preguntó más.
- ¿Y esos productos de bromas sólo los vendes?¿No los has utilizado nunca?
- Por supuesto que los he utilizado... Soy una amante de las bromas, odio a los merodeadores por su arrogancia pero tengo que admitir que sus bromas son estupendas, las mías no se quedan atrás- Chi Han rebuscó en la bolsa de plástico que había traído- Esto es nuevo- dijo colocando sobre la mano de Naya lo que parecía una bola de golf.
- Es una bola de golf.
- ¿Una bola de qué...? ¡Ah, veo que eres de padres muggles!
- No...Sólo soy una aficionada, me gustan sus artilugios- respondió Naya recordando la explicación que Ryddle le había dado sobre los muggles en su estancia en el orfanato, explicación llena de desprecio.
- Bueno, pues esta bolita provoca vapor...es perfecta para escapar sin ser vistas- Chi Han observó la bola de golf con admiración.
La puerta del compartimento chirrió al abrirse, Han guardó con rapidez la bolita de vapor en la bolsa de plástica y miró hacia la puerta con expectación. Sus cejas se fruncieron al descubrir frente a ella a dos chicas, una rubia y otra pelirroja.
Ambas tenían la tez pálida, aunque la pelirroja tenía la cara surcada de pequeñas pecas, sus ojos eran grandes y de un sorprendente color verde esmeralda. Su pelo muy rizado terminaba justo cuando comenzaban sus hombros. Su amiga, la chica pálida y rubia, tenía los ojos claros y la cara circular, era algo más bajita que la pelirroja y estaba delante de su amiga sosteniendo aún con la mano la puerta del vagón.
- ¿Está libre el sitio?- preguntó la pelirroja asomando la cabeza sobre el hombro de su amiga.
- No- musitó la rubia- Mi querida hermana lo ocupa.
Naya miró alternativamente a las supuestas hermanas, no se parecían en nada: una era el día y la otra la noche, además la rubia no tenía rasgos achinados.
- Hermanastra- corrigió Han contestando todas las dudas de Naya- Odio el día en que mi padre decidió casarse con tu madre, Tiffany.
- Ya somos dos- bramó Tiffany- Y no me llames Tiffany, sabes que lo odio.
- Es tu nombre- contestó con frescura Han, sonriendo con algo de malicia.
Tiffany miró hacia el pasillo, decidiendo ignorar a su hermanastra.
- Tifa...entremos, sino tendremos que sentarnos con Potter- dijo la pelirroja de morritos.
- No sé con quien sería peor...- dijo Tifa- Busquemos otro sitio Lilly, tiene que haber un vagón libre- dijo saliendo del compartimento, dejando la puerta medio abierta.
- ¿Qué no sabes con quién sería peor...?¿Es que tengo que recordarte cómo es Potter?- se oyó la voz de Lilly alejándose pasillo arriba.
Chi Han se levantó y cerró la puerta con fuerza.
- Insoportables- dijo volviendo a su sitio. Naya la miró con algo de curiosidad, Han se acomodó en el asiento y dijo- Son Tifa Garner y Lilly Evans, nunca me he llevado bien con ellas...Siempre intentan estropear mi negocio de artilugios de broma con sus principios sobre el orden y las normas, aún no lo han conseguido.
- ¿Es tu hermanastra?- dijo Naya.
Chi Han suspiró- Imagínate después de tener que soportarla todos los días en Hogwart, tu padre se casa con su madre y tienes que soportarla en verano en casa....Una pesadilla.
Los temas de conversación derivaron a asuntos más superficiales, desde las casas de Hogwart, los cromos, las golosinas mágicas u algunos detalles sobre muggles. El viaje se hizo realmente corto, Naya y Chi Han bajaron del expreso ya uniformadas y se dirigieron hacia el inmenso castillo que tenían frente a ellas.
- ¿Eso es...?
- Sí, Hogwart. Bonito ¿verdad?- dijo Chi Han sonriendo, mirando aún el castillo...- ¿Cómo tienes que ir? ¿En barca como los de primero o como nosotros...?-dijo mirando hacia unas carrozas que eran llevadas por una clase de caballos esqueléticos y negros o marrón oscuro.
- Con vosotros, supongo...-dijo mirando aún a esos extraños animales.
- Naya Miller...- Una voz hizo que quitara la mirada de el extraño caballo, junto a ella sin haberse dado ni cuenta se encontraba Tom Ryddle.
- Tom- susurró ella al darse cuenta de su presencia.
- Ve con ella en los carruajes, no hay sitio en las barcas...-dijo el joven echando una mirada hacia los chicos de primero. Luego sonrío a la P que relucía en su pecho, le puso una mano de ánimo en el hombro de Naya y se alejó de ella
- ¿Lo conoces? Es el prefecto, nunca he hablado con él pero creo que es de los preferidos de los profesores, es del club de Slughorn...profesor de Pociones, se lo oí decir una vez a Lilly Evans, ella lo admira a Ryddle digo, aunque también a Slughorn.
- Sólo me ayudó a meter el equipaje en el expreso- mintió una vez más Naya. ¿Preferido de los profesores? Nunca se lo hubiera imaginado, aunque tampoco era difícil creer que era un estudiante inteligente.
Chi Han entró en el carruaje junto a Naya, dentro ya había dos chicos.
- Hola Ian, Eric- dijo Chi Han, los chicos le sonrieron y luego miró con curiosidad a Naya.
- Ella es Naya Miller, viene nueva a nuestro curso...
- Me llegó tarde la carta- dijo con rapidez Naya antes de que alguno de ellos preguntara.
- Soy Ian McGregor- dijo un chico castaño con el pelo cortado con una taza, y los ojos marrones- Él es Eric Bennet- dijo señalando al chico de pelo moreno y rizado con ojos azules que estaba sentado junto a él.
Naya le estrechó la mano a ambos.
- Son de mi casa, Gryffindor- dijo Chi Han...
- ¿Dónde caeré yo?- se dijo Naya mordiéndose el labio, quería entrar en Gryffindor ya que ya había hecho amigos...
- el que lo decide es un viejo sombrero...
-¿Un sombrero?- dijo sorprendida Naya.
- No es broma, es un sombrero muy sabio- dijo Eric, luego sacó su varita y dijo- ¡Mirad! Tengo una varita nueva...mi hermano pequeño rompió la antigua. Decidme algún hechizo para que pueda provarla...
- Lumus- dijo Naya de repente. Ese hechizo le había llegado a la cabeza, sin saber cómo se le había ocurrido... un recuerdo que había aparecido de improviso. ¿Quería eso decir que tenía posibilidades de recordar quién era? Una fuerte luz se desprendió de la varita de Eric, Naya sonrío...Sí quizá ese mundo mágico le trajera recuerdos.
Los caballos continuaron tirando del carruaje, volando por los aires. Naya permaneció bastante tiempo mirándolos anonadada...Eran unos seres curiosos.
- ¿Qué miras?- pregunta Ian.
- Los caballos...
-¿Qué caballos?
- Bueno, los seres extraños que tiran del carruaje...-respondió Naya sin quitar la mirada de los animales.
- Nada tira de los carruajes, Naya- dijo Chi Han mirando divertida al espacio vacío al que Naya le prestaba tanta atención.
- Sí...veo los caballos.
- ¿Has visto morir a alguien? Yo también los veo- dijo Eric- mi abuela murió el año pasado, yo estaba con ella en San Mungo cuando ocurrió.... Esos seres sólo pueden ser vistos por los que han presenciado la muerte.
Naya asintió paralizada por la noticia, mirando aún a los caballos. Así que ella había visto a alguien morir...¿A quién?¿Cuándo? ¿Tendría que ver esa muerte con su pérdida de memoria?- En mi caso fue mi abuelo- mintió Naya.

El comedor de Hogwart era inmenso, cuatro largas mesas ocupaban todo el centro. Los alumnos de primero estaban en cola delante del sombrero, que como ya le habían dicho era bastante viejo. Pero lo que no se imaginaba Naya es que de repente se pusiera a cantar, alzando una voz ronca y que se formaran en la piel marrón del sombrero arrugas semejantes a bocas y ojos humanos. Los alumnos de primero abrieron la boca sorprendidos, pero los alumnos que ya estaban sentados en su mesa sólo miraban aquel increíble sombrero con impaciencia, mientras hacían aspavientos o golpeaban la mesa con los cubiertos.
Uno a uno los alumnos de primero fueron colocándose el sombrero que gritaba una casa, la cola se fue reduciendo, ella en último lugar y sobresaliendo en muchas cabezas a los chicos de primero se acercaba cada vez más a aquel taburete donde el sombrero decidiría a qué casa pertenecería.
- Miller, Naya- la voz de un profesor regordete y algo calvo resonó en toda la sala. Naya se acercó hacia el tabuerete y se sentó en él, con timidez y un miedo sin fundamento.
- ¿Miller? No eres una Miller...- una voz dentro de su cabeza comenzó a sonar. Era el sombrero- Adoptada, bien...Ah...tú. Estás confusa, tienes una gran astucia...Syltherin sería una gran casa para ti, aunque eres valiente y tendrás que pasar a través de situaciones difíciles, tú misma lo sabes...En ese caso la amistad será necesaria. No hay duda alguna: ¡GRYFFINDOR!
Los aplausos resonaron por todo el comedor, tan monótomos como habían sonado con los otros chicos seleccionados, pero esta vez ella los oyó diferente, se levantó con timidez del taburete y sonrío mientras se dirigía a paso rápido hacia Chi Han.
- Felicidades compañera- dijo Han dándole un amistoso golpe en la espalda, haciendo hueco entre ella e Ian.
- Ahora a comer- bramó Ian que no había quitado la mirada de los exquisitos manjares que hacía minutos habían aparecido por arte de magia en los platos.
Naya sonrío mirando la comida, hasta entonces no se había dado cuenta del hambre que tenía, se sirvió pudín y algo de carne, ese castillo era real, aquel cielo inmerso de estrellas que era el techo del comedor no era motivo de su locura, todos podrían quemar arbustos. En fin, allí no era rara.

Tras una apetecible cena, subieron al la torre de la casa Gryffindor. La puerta estaba protegida por un gran cuadro de una mujer gorda vestida de rosa, para poder entrar tenías que decir la contraseña.
- Piel de dragón- dijo Chi Han- El gran cuadro se hizo a un lado para dejar ver la entrada al gran salón. El sitio era simplemente impresionante...- Nuestro cuarto está subiendo esta escalera- dijo Chi Han subiendo por dichos peldaños.
El cuarto circular de madera con seis elegantes camas con fundas rojas y doradas. Las ventanas acabadas en pico que daban a una hermosa vista, los terrenos verdes del colegio podían verse desde allí.
- Hay una cama más- una voz a sus espaldas llamó la atención de ambas. Tifa Garner, la hermanastra de Han estaba rehaciendose la coleta mientras miraba curiosa la cama de más. Luego bajó la mirada hacia donde estaba Naya...
- Ah, tú...creía que serías de otro curso. Te vi en la selección...con el sombrero, ya sabes- dijo Tifa acercándose y extendiendo la mano- Soy Tifa Garner y nada de lo que ella te haya contado es verdad- dijo echando un vistazo a Chi Han.
- Encantada. Soy Naya Miller y todo lo que te haya contado ella es verdad- dijo aceptando la mano de Tifa, que arrugó algo la nariz y mostró una sonrisa que mezclaba incredulidad e ironía.
Lilly Evans apareció en este momento en la habitación.
- Así que el rumor es cierto- dijo poniendo sus ojos también sobre Naya- Han contado que había una chica nueva en tercero, dicen que en realidad trabaja para el ministerio y está comprobando el modo de enseñanza de Dumbledore.
- Soy nueva y soy de tercero pero nunca he pisado el ministerio- dijo Naya divertida.
- Oh, claro. Tranquila, no había creído los rumores...Primera regla para sobrevivir en Hogwart: “no creas todo lo que te digan”- Lilly Evans se presentó- Soy Lilly Evans.
- Naya Miller...- se presentó también Naya- ¿Y las otras camas de quienes son?
- De las primas Rosehood, Mejor no conocerlas...Son insoportables- dijo Chi Han sentándose en su cama.
- ¿Hay alguien que te caiga bien?- preguntó Naya riéndose. Chi Han también río pero Garner se quedó en silencio mirando extrañada a Han.
- ¿Desde cuando te caen mal? Los dos años anteriores eran tus mejores amigas.
- Hay veces que la gente no es lo que te esperas- dijo Chi Han permitiendose apenas unos segundos de melancolía- Da igual. Curso nuevo, amiga nueva- dijo mirando a Naya- y nuevos artilugios de bromas...
- No me digas que sigues con eso- protestó Garner.
- El negocio va viento en popa- dijo Chi Han sonriente- Tengo unos caramelos que causan lucidez instantánea que para las preguntas incesantes de la Señorita Simone se venderán solos. Lo malo es que luego causan algunos minutos de aturdimiento y mareos- dijo Chi Han mordiéndose el labio.


Ultima edición por Karola el 03 Sep 2007 8:19 pm; editado 1 vez
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kris
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MensajePublicado: 10 Jun 2007 5:43 pm     Responder citando

muy buenooo pusiste muxoo bien...!!!!

ya lo lei todo esta muyy xuloo sigueleoo me encantooo

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Em sentia afortunat perquè era un home lliure com el vent i el mar. Vivia lluny de la perversitat del món. No tenia competidors, ni em rosegava l'enveja, i no em podria la sang l'ambició, ni em lliurava a les vanitats de la vida urbana. No era cobdiciós, cosa prou lògica; tot i tenir trenta-sis lliures d'or, a l'illa els diners no tenien valor. La Bíblia m'havia ensenyat que els veritables tresors són els de l'ànima, i aquesta idea m'havia omplert la consciència de pau.
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MensajePublicado: 02 Jul 2007 3:54 am     Responder citando

muy bn... no encontraba el topic :tongue2: ... pero ya no has escrito!!!! :cry2:
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Karola



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MensajePublicado: 23 Jul 2007 10:51 pm     Responder citando

Sé que hace mucho que no publico. Pero es que este fic lo escribí hace años y la idea sigue encantandome pero al leer cómo esta escrito...vaya que creo que he mejorado bastante y lo estoy "renovando".
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kris
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MensajePublicado: 10 Aug 2007 12:14 pm     Responder citando

upingg!!
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Em sentia afortunat perquè era un home lliure com el vent i el mar. Vivia lluny de la perversitat del món. No tenia competidors, ni em rosegava l'enveja, i no em podria la sang l'ambició, ni em lliurava a les vanitats de la vida urbana. No era cobdiciós, cosa prou lògica; tot i tenir trenta-sis lliures d'or, a l'illa els diners no tenien valor. La Bíblia m'havia ensenyat que els veritables tresors són els de l'ànima, i aquesta idea m'havia omplert la consciència de pau.
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MensajePublicado: 03 Sep 2007 8:20 pm     Responder citando

Bueno, he vuelto...con la historia mejor escrita y todo eso. XD. Así que os aconsejo que la leais desde el principio xq he editado para cambiar los trozos, aquí va otra parte más Very Happy con más merodeadores!

Aquellos cómodos colchones no podían compararse con la incómoda cama que había utilizado los días de verano en el orfanato. Estaba cómoda, realmente cómoda y no sólo ella. Su lechuza, a la que había apodado Ceniza, había dejando por fin de cantar alborotada. Aunque Naya sabía que sólo era cuestión de días que su querida lechuza volviera a su natural y escandaloso ser.
Las clases eran realmente apasionantes, aunque había cosas que de forma extraña ya conocía, los desayunos eran copiosos y ya estaba acostumbrándose a andar entre fantasmas flotando y cuadros que se movían a su antojo.
- Hoy tenemos Defensa contra las Artes oscuras- dijo Chi Han con un tono de voz que no auguraba nada bueno- la profesora es...algo peculiar.
Algo peculiar significaba una voz chillona, unos grandes moños en la coronilla de la cabeza y unas llamativas túnicas de tonos pastel. Naya nunca hubiera imaginado a la profesora de Defensa contra las Artes oscuras con tal aspecto, el color negro y marrón oscuro habrían sido unos colores que hubieran combinado más con su asignatura.
- Es la profesora Betty Simone.
- ¿Ansiosos por comenzar un nuevo año?- la voz chillona de Simone inundó la sala, se frotó las manos intentando inferir intriga. Luego con la varita abrió las cortinas que se cubrían en parte las ventanas- Este año prestaremos especial atención a algunos seres que pueden resultar peligrosos y en como defendernos de ellos...
Las palabras de la profesora Simone fueron interrumpidas cuando la puerta del aula se abrió con estruendo. Cuatro chicos entraron, el que estaba en cabeza tenía el pelo desordenado y una sonrisa de suficiencia en la cara.
- Esos son los merodeadores...- informó Han.
Naya los miró con curiosidad, por fin había visto a los “famosos” merodeadores.
- El primero es Potter- Lilly Evans que estaba sentada junto a Tifa en el pupitre de atrás se inclinó hacia delante- Se desordena el pelo porque así parece que acaba de bajarse de una escoba.
- Qué estupidez ¿No?
Lilly mostró una gran sonrisa, estaba de acuerdo con Naya.
- Potter, Black...Lupin, Petegrew por ser el primer día les perdonaré que lleguen tarde pero saben que aprecio...
- la puntualidad- terminó Black asintiendo con la cabeza y enseñando en una amplia sonrisa sus blancos dientes- Sabe señorita Simón, que nunca nos perderíamos una clase suya aposta...
Lupin puso los ojos en blancos pero después medio sonrío acostumbrado ya a sus amigos.
La profesora sonrío complacida- Cojan sitio ya- dijo fingiendo que las palabras de Black no la habían encandilado.

Una vez finalizada la clase los medoreadores consideraron que no habían llamado bastante la atención en su primer día de clase. La figura de un chico de Slytherin intentando andar con sus piernas de gelatina había causado un gran revuelo en el pasillo. La mayoría de los alumnos los señalaban, riéndos, y gritando el nombre de “Snivellus” sin hacer nada por ayudar. Los merodeadores, en primera fila reían con orgullo, excepto Lupin que tan sólo mostraba una sonrisa divertida.
Lilly se abrió paso entre los curiosos, dispuesta a parar “el espectáculo”.
- Lilly Evans, en contra de la injusticia ¿no?- opiné al ver como la pelirroja comenzaba a sacar su varita del bolsillo.
Pero no fue necesario que Evans mostrará su ética ni su valentía, la cuadrilla de Slytherin llegó antes, arreglando (aunque con nada de delicadeza) las piernas del pobre chico moreno.
- Creo que te he adelantado, Evans- dijo “El salvador” con un deje de maldad.Era un chico rubio con el pelo liso que al volverse hacia la pelirroja no apartó la firme posición de la varita que había utilizado para devolver las piernas del tal “Snivellus” a su estado normal- Ninguno de los Slytherins necesitamos la ayuda de una sangre sucia como tú...- las últimas palabras salieron de su boca como un escupitajo, fuego o propio veneno. El rubio echó una mirada hacia Snivellus- Snape, aún me pregunto cómo el sombrero te metió en Slytherins...eres un claro ejemplo de que incluso los sombreros se equivocan- Se río al principio él solo, pero muchos Slytherin rieron después, algunos de forma exagerada.
Los risueños Slytherins callaron al ver como su líder estaba flotando sobre el aire a merced de la varita de la pelirroja que con el ceño fruncido movía la varita de un lado a otro, balanceando así a Malfoy sobre el espeso aire.
- Tiene que doler que una hija de muggles sea mejor bruja que tú. ¿Verdad, Malfoy?- La voz de Potter se oyó con fuerza. La audiencia cambió su mirada (que había estado posada en Malfoy) hacia Potter, algunas exhalaron suspiros de admiración.
Un fuerte ruido indicó que Malfoy había aterrizado sobre el suelo y ahora se frotaba dolorido las nalgas. Se levantó con rapidez exalando aspavientos e insultos en voz baja, mientras sacaba su varita y apuntaba con ella a la pelirroja.
Lilly que aún no había bajado la varita y Malfoy que la dirigía hacía Evans con toda su furia, mantuvieron sus posiciones varios segundos.
- Evans no lo hará. Está prohibido hacer duelos y Evans siempre sigue las reglas...- oí la voz de Han a mi izquierda. No supe nunca si Evans fue capaz o no, porque Potter en su postura de caballero andante salvador de damiselas sacó también su varita haciendo así que los demás merodeadores las desenfundaran también.
Malfoy arrugó la nariz mientras bajaba la varita a sabiendas de que ni con su equipo de Slytherins conseguiría vencer a los merodeadores, sonrío para mantener la compostura y se marchó con la cabeza firme y maquinando ya venganzas hacia Potter y sus amigos por haber dañado su imagen y reputación.
Snape aprovechó aquel momento para correr con algo de torpeza fuera del círculo de alumnos, su pelo caía sobre sus ojos mientras corría y se perdía pasillo arriba (dirección contraria al que había tomado Malfoy).
- Si están esperando que te de las gracias, sigue esperando- dijo Lilly cruzando los brazos y alejándose del lugar, Tifa Garner aligeró el paso para alcanzar a su mejor amiga- Yo puedo defenderme solita.
Potter rió con exasperación, contrariado ante un rechazo como aquel. ¡Ninguna chica le había conestado así! Sirius Black había comenzado a reír, señalando a la chica...
- Esa Evans....¡Menuda Pelirroja!- exclamó entre carcajadas Black.


La clase siguiente clase era historia de la magia. Naya nunca había asistido a algo tan aburrido, los alumnos se caían medio dormidos sobre sus hombros y los resoplidos se habían convertido en la melodía de fondo de las clases.
- La revolución de los gnomos...- La voz del profesor se escuchaba sobre los resoplidos, continuando con la lectura del libro de texto. Algunos alumnos habían decidido hacer cosas más interesantes, como jugar al tres en ralla...las fichas se movían solas cuando el alumno señalaba la posición en la que debían cambiarse.
- ¡Una redacción de tres hojas!- se quejó Chi Han una vez la clase había finalizado- Es el primer día de clase y ya nos ha mandado deberes. ¿Es que no tiene compasión?
- Tercero es un curso mucho más complicado que segundo, es normal que nos exigan más...- La voz de Lilly que caminaba detrás de ellas se oyó con claridad.
Chi Han puso los ojos en blanco. Agarró del brazo a Naya y caminó con paso ligero para alejarse de Tifa Garner y su amiga Evans.
Ambas se sentaron en el quicio de una de las grandes ventanas del pasillo donde se encontraba su próxima clase, transformaciones. Desde aquella ventana se podía ver los amplios terrenos del colegio, en ellos tres hombres vestidos con elegantes túnicas se acercaban con paso firme a la entrada del castillo.
- ¿Quiénes son?
- El del centro trabaja para el ministerio se encarga de la seguridad, es realmente estúpido- dijo Han frunciendo las cejas- una vez retiró del mercado unos productos de mi padre porque decía que podían ser peligrosos.
- ¿Eran peligrosos?
- Bueno, causaban Asma...¿Pero quién no ha sobrevivido al asma?
Naya mostró una media sonrisa- ¿Qué harán aquí?
- Quizá vengan a pedirle consejo a Dumbledore...Después de la situación que está viviendo el ministerio.
- ¿A qué te refieres?
- Han cambiado de ministro. Según mi padre están habiendo algunos problemas con magos oscuros. El año pasado confiscaron un montón de objetos tenebrosos y este verano atacaron la casa del ministro. No han dado mucha información sobre el tema, para no crear pánico.
- ¿Por qué vienen a pedirle consejo a Dumbledore?
- ¡Dumbledore ha conseguido mostrar su valía, es un hombre muy sabio y hace dos años venció al mago tenebroso... no recuerdo su nombre, pero uno muy poderoso al parecer!
- Eso no es lo grave- una voz aguda las interrumpió. Ambas miraron hacia el lado, donde una chica de un rubio oscuro y extravagantes gafas había aparecido de repente. Los labios finos de la chica se torcían en una sonrisa pícara mientras daba golpecitos con una pluma al cuaderno de notas que sostenía con una mano- Se dice que la mujer del asesor del ministro le está poniendo los cuernos.
- ¿Eso es lo...?-comenzó Chi Han algo indignada.
- Y que además los magos oscuros más conocidos del estado se están uniendo para luchar contra el ministerio.
Naya miró con las cejas fruncidas a la extraña chica que sonreía aún orgullosa de lo bien informada que estaba.
- Rita Skeeter, redactora de “Bruja Adolescente” el periódico de Hogwart- la voz de Skeeter se volvió algo chillona al presentarse con nombre, apellido y cargo. Su orgullo desmesurado provocó que su sonrisa se ampliará aún más, cuando eso parecía ya imposible.
- No sabía que había periódico en Hogwart...-dijo Naya extrañada.
- Y no lo había- dijo Skeeter- Hasta que llegué yo y lo fundé. No podemos estar aislados de lo que ocurre en nuestro mundo...
- Las tiras del profeta llegan a Hogwart...
- Ya. ¿Pero puedes asegurar que su información es fiable? “Bruja Adolescente” confirma sus noticias con sus diversas fuentes.
Naya río incrédula. ¿Estaba comparando un periódico de aficionados con “El profeta”, éxito en ventas?. Rita Skeeter se tomó esta risa como muestra de apoyo, golpeó de forma amistosa a las chicas, se despidió y siguió su camino, agitando sus caderas con exageración a la vez que escribía en su cuaderno.
- En este colegio hay gente realmente rara- dijo Naya.
Chi Han no pudo más que asentir, completamente convencida.
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Karola



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MensajePublicado: 13 Sep 2007 5:10 pm     Responder citando

Otro trozo más:


Las clases en un principio le habían parecido curiosas, pero tras días de intensas lecciones ya no pensaba lo mismo. Aunque los días se acercaban al invierno, aquella tarde hacía un gran bochorno en la sala Común de Gryffindor, causado por la cantidad de alumnos que ocupaban la sala. Sólo se echaba en falta a los merodeadores que seguramente estarían preparando su siguiente y gran broma, había pasado ya muchos días sin que ellos intentaran llamar la atención, algo inusual.
- ¿Has hecho los deberes de historia?
Chi Han ni siquiera levantó la mirada del tablero de ajedrez en el que la torre estaba destruyendo literalmente a un peón- No- respondió con simpleza.
- ¿Y lo piensas hacer?- preguntó Naya.
- Sí...Me copio de ti ¿vale? No se me da muy bien la historia.
- ¡Serás vaga!- exclamó Naya lanzándole un cojín de la sala a la cabeza, Chi Han lo esquivó pero el cojín calló sobre el tablero, tirando todas las figuras, Chi Han miró con cierto enfado hacia Naya que tan sólo se encogió de hombros.
El libro sobre la historia de los gnomos sonó con fuerza cuando Naya lo dejó caer sobre la mesa de la biblioteca. La chica pudo notar como la bibliotecaria cernía sus ojos sobre ella, enmarcando sus espesas cejas en un gesto de enfado. Naya respiró con fuerza y se encogió de hombros, como muestra de disculpa. Suspiró al sentarse delante del libro, era el último que quedaba en la estatenría...a vísperas del día de entrega, todos los alumnos se habrían llevado los demás a la sala común. Por suerte, sólo tenía que coger algunas fechas y pequeños resúmenes de los acontecimientos.
Comenzó la aburrida tarea de copiar cuando oyó el chirriar de la silla que tenía justo enfrente. Levantó la mirada curiosa para descubrir a uno de los merodeadores, no recordaba cual, mirándola con los brazos cruzados y balanceándose en su silla.
Naya esperó a que dijera algo, sosteniéndole la mirada para ver si el chico hablaba o al menos apartaba sus ojos de ella. Pero lo único que consiguió fue un estúpido saludo por parte del merodeador.
- Hola- mostró su fila de dientes blancos.
- Hola- contestó Naya mirando desconfiada hacia los lados. ¿Bromas a novatos? ¿Algún hechizo que quería practicar contra ella?¿O es que simplemente era estúpido?
- Necesito ese libro- los ojos del merodeador pasaron hacia el libro de gruesas pastas.
- Yo también- respondió con simpleza Naya, sin saber a donde quería llegar el chico.
- Bien...-musitó el joven dejando por fin que las cuatro patas de la silla pisaran el suelo- Pero yo soy Sirius Black, un merodeador.
- Me alegro por ti- dijo Naya volviendo a su tarea de copiar e ignorando aún la molesta presencia de Sirius.
- Creo que no me has entendido...¡Sirius Black! ¡Un merodeador!
- eso ya lo has dicho- dijo cansándose de aquel pesado.
- ¿no me lo vas a dejar?
- Cuando termine...a lo mejor.
Él se acomodó en su silla y se puso a mirar el fondo de la biblioteca, fingiendo que la negativa no le había afectado en absoluto.
- ¿De qué casa eres?
Naya suspiró exasperada.
- Perdona, pero por si no te has dado cuenta...¡Estoy ocupada!
Ante aquel grito, la bibliotecaria llamó una vez más la atención de Naya. Que poniendo los ojos en blanco, regresó a la lectura de las viejas páginas del libro. Intentó ignorar a Sirius que seguía con su silenciosa observación.
-Tienes que ser de primero...porque no me suena tu cara.
- Soy de tercero.
- Imposible...
Naya se encogió de hombros- Vale, pues te estoy mintiendo...-dijo con ironía dándose cuenta de la estúpida conversación que estaba compartiendo con el merodeador.
- Eso me parecía...- musitó el chico con cara pensativa.
Naya asintió a medias a la vez que le lanzaba el libro al estómago, Black casi se cae de la silla pero desafortunadamente mantuvo el equilibrio.
- Ya he terminado- dijo la chica mirándose sobre su hombre a Black que recuperaba el aliento. Dicho esto, marchó por el mis