|

HP WB Español Foro No Oficial de los Usuarios Oficiales de Warner Bros.
|
19emma87, x-Kanaichigo-x, Maxesar, cumpleañeros! a todos!
|
| Autor |
Mensaje |
Nay18
Slytherin


Registrado: 21 Jun 2006 Mensajes: 3317 Promedio por Día: 3.76
Ubicación: En lo mas profundo de tus sueños... y fuera de ellos.
2055 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
Publicado: 29 Jul 2007 8:05 am
|
|
|
WOw, amo este fic , Hermione es... no encuentro como describirla, es unica en este fic, ojala sigas pronto niña.
BEsos ^^ _________________
|
|
|
Volver arriba
|
|
|
kathe
Registrado: 29 Jun 2007 Mensajes: 64 Promedio por Día: 0.13
Ubicación: Siendo fiel a mis sentimientos en Hogwarts y al lado de mi gran amor viendo la luna en el lago

360 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
Publicado: 06 Aug 2007 8:49 pm
|
|
|
hola espero puedas seguir pronto ya que esta super interesant y QUE PUEDAS SUBIR TAMBIEN EN TUS OTROS FANFIC QUE ESTAN PADRISIMOS
BESOS Kathe
|
|
|
Volver arriba
|
|
|
AnnKora
Gryffindor


Registrado: 07 Sep 2006 Mensajes: 1214 Promedio por Día: 1.51
Ubicación: Donde el sol se pone


2235 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
|
|
Volver arriba
|
|
|
AnnKora
Gryffindor


Registrado: 07 Sep 2006 Mensajes: 1214 Promedio por Día: 1.51
Ubicación: Donde el sol se pone


2235 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
Publicado: 21 Aug 2007 11:51 pm
|
|
|
|
oOo Capítulo 10: El inicio de un Nuevo Curso oOo
La luz de un nuevo día le acarició suavemente el rostro. Se colaba a través del ventanal que aguardaba sobre el cabecero de su cama su cama. Abrió los ojos lentamente y ha juzgar por la suave luz que entraba, no debían de se más de las seis y media de la mañana. Apenas había dormido cuatro horas, pero supo que de nada servirí seguir en la cama. No podría volver a coger el sueño.
Sintió su cuerpo aún adormecido, e intentó levantarse, más su cuerpo no respondía. Parecía que sus neuronas se habían puesto de acuedo para no “ordenar” ni pensar en nada, por lo que se quedo quieta.
Cerró sus orbes miel para poder poner en orden su cabeza. Hoy era el día. 1 de septiembre. Y por primera en siete años, no tenía ni fuerzas ni ganas de levantarse e ir a clase.
Se estiró todo lo largo en la cama y no pudo evitarlo... Un día más. Un día más sin su madre. Cuan pesada se le hacía la carga de la muerte de su madre. Al recordarlo, el corazón se le apretó en el pecho, mientras cerraba fuertemente sus ojos. Sus lagrimas surcarón rápidamente sus mejillas, expresando el dolor que sentía. Nadie podía imaginarse cuanto la echaba de menos, cuanto la necesitaba. El hueco que ella había dejado era tan grande, que casi le costaba respirar.
Se giró en la cama, quedando echa un ovillo de costado. Lo que daría por volver a verla. Por volver a oir su voz, dandoles fuerzas para el nuevo día. Regalandole una melodía imperfecta, tarareada, mientras preparaba el desayuno familiar. Aquella tierna sonrisa, que la esperaba al entrar en la cocina. Ese tierno beso en la cabeza. Ese “buenos días pequeña” que ya no oiría jamás...
Se llevó las manos al cuello y sacó de entre su pijama, el medallón que siempre llevaba consigo. Se lo habían regalado sus padres en su quinto año. Por su nombramiento de Prefecta. Y aun recordaba su perplejidad al recibirlo, ante no saber como ni de donde sus padres le habían regalado aquel precioso medallón de plata vieja que se abria por la mitad, revelando parte de sus secretos.
Un medallón mágico.
-------- F&B------------
- ¡Es precioso!- exclamó al verlo. No se esperaba un regalo, y mucho menos uno como el que acariciaba incredula entre sus manos.
- ¿Te gusta, pequeña?- preguntó emocionada la sra. Granger mientras abrazaba a su hija por los hombros. - Vamos... ábrelo-
Hermione lo abrió lentamente, con manos temblorosas. Dentro, en la cara de la derecha, le sonreían en movimiento sus padres. Recordaba el día que fue tomada aquella fotografía, el 1 de septiembre en frente del andén 9 y3/4 en su primer año de Hogwarts. En la parte izquierda, había una dedicatoría, grabada en el metal con suave curvatura:
"Los Sueños pueden ser Realidades. Solo deja que tu Corazón te guíe en el camino.
Te Quieren...."
- Ahora, vuelvelo a cerrar y abrir- le indicó su madre, mientras le acariciaba suavemente el pelo.
Hermione sonrió e hizo tal y como le había pedido su madre. Ese tono de voz lo utilizaba cuando habían más sorpresas...
- Pero...- se volteó sorprendida a sus padres, con el medallón abierto en la palma de su mano. Sus ojos iban del medallón a sus padres.
- ¿Que es lo que dice ahora, cariño?- preguntó sonriendo su padre. Hermione lo miró incrédula y giró su vista al medallón.
- Dice... dice: “Los sueños són sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se Imagine”. Pero... ¿como? Es decir.. ¿de donde?...¿cuando?- miró a sus padres perpleja. El medallón que sostenía entre sus manos era antiguo, de plata y mágico.
- Bueno, deducimos que sí te ha gustado...- sonrió su padre al ver como se sonrojaba..
- Claro que si, mucho. Gracias a los dos- los abrazó, sintiendo que era correspondida. Era precioso. ¡Merlín! Que ganas tenía de enseñarselo a los chicos y a Ginny. Pero antes... - Me ha gustado mucho vuestro regalo, pero me gustaría que me explicaseis...-
- Ahhhhh a mí no me mires!- exclamó riendo su padre, levantando mucho las cejas -A sido cosa de tu madre. Ni me preguntes por que no tengo ni idea de donde ha salido. De echo, no me ha querido decir nada. Dice que es un secreto- añadió mirando suspicaz a su esposa. Padre e hija, clavaron sus suspicaces miradas sobre la nombrada. Jane Granger, lejos de acobardarse, les dedicó una sonrisa enigmática.
- Bien, mea culpa, mea culpa- dijo levantando las manos al aire – Os contare de que se me acusa, con la condición de que no quiero reclamos. ¿De acuerdo?- dijo mirandolos.
- Que miedo me das...- contestó su marido. Si no quería reclamos es que había echo algo que no estaba bien o era peligroso.
- No se por que lo dices, querido- volvio a sonreir, afianzando las sospechas de su esposo. Se sentó en el sofá, seguido de su hija y esposo. - Lo fui a comprar al callejón Diagon- soltó con mucha tranquilidad.
- ¿Y?- preguntó Hermione. No era tonta. Había Crooshaks encerrado. Los muggles no podía ir al callejón si no eran acompañados. Y, o bien su madre lo había encargado o había ido acompañda. En ambos casos, tenía un cómplice.
- ¿Como que “y”?- respondió la sra. Gramger, haciendose la desentendida. Aunque bien sabía a donde quería llegar su hija. Hermione se cruzó de brazos, tal y como lo hacía cuando oía una excusa tonta de parte de Ron por no acabar los deberes. - Ohhhh está bien!- cedió la sra. Granger al ver que su marido tomaba la misma postura que su hija y la miraba inquisidoramente – Le pedí a Sirius que me acompañara. Quería algo especial y mágico, así que le envié una carta aprovechando que la lechuza de los Weasley me había traído carta de Molly. ¿Contentos?- dijo fingiendo morros.
-------- Fin F&B -----
Con ese recuerdo, sonrió. Se sereno al recordarlo y decidió ver con que frase la “saludaría aquella mañana”. Siempre era un misterio. No se sabía bien por que, pero el medallón elegía sus frases al azar (o al menos eso creía) que curiosamente siempre le enseñaban algo.
“Que pequeñas són mis manos en relación a todo lo que la vida ha querido darme”
Te quieren...
Suspiró ante el consejo de aquella mañana. ¿Que es lo que le quería decir? No tenía muchas ganas de descubrirlo en aquel momento. Ya bastante tenía con tener que levantarse, coger las cosas para su aseo y bajar al baño (no entendía por que no lo había puesto en su mismo cuarto, con el espacio que había) -Bueno, quizás por las cañerías... pero que digo, si aquí todo es mágico. O quizas no...- y despues de mucho, sonrió ante su propio comentario. No había tenido gracia pero a ella si se le antojó gracioso. Sacudió levemente su cabeza.
Se levantó de la cama y se dirigió, descalza, al armario que se encontraba a su izquierda. Lo abrió monótamente y tomó unos de los alistados unirfomes que allí reposaban. Se agachó a la cajolera y tomó la ropa interior. Los depositó en la cama y fue a por los zapatos. Lo podría haber convocado con mágia o al menos, a la hora en la que salía cargada de su habitación con todo, hacerlo levitar. Pero estaba demasiado absorta en sus pensamientos, como para pensar que era bruja y podía facilitarse la tarea. Necesitaba reunir sus fuerzas para poder enfrentarse a aquel día de clases, rondas y actividades de premios anuales. Por no pensar en los deberes y... por poco no cae los últimos siete escalones al oir su voz.
- Cuando acabes, puedes pasar y recoger mi ropa sucia, impura. Que es para lo único que estás en esta torre. Aunque pensandolo bien, prefiero que lo haga el más grimoso de los elfos... todo es mejor a tí, sangre sucia- la “saludó” desde el dintel de su habitación un joven aplatinado. Comenzó ha bajar las escaleras con su habitual arrogancia. Hermione vió como pasaba por su lado, con ese porte aristocrático digno de un Malfoy, sin tan ni siquiera mirarla. Lo vió llegar a la puerta del baño, luciendo una amplia y cínica sonrisa, con sus profundos ojos grises manchados de malicia.
Por los calzones de Merlín que aquella mañana sí le iba ha hacer la vida imposible a la sangre sucia. Aun se tenía que cobrar sus recientes desplantes y el insomnio probocado por sus patéticas notas de piano. Sin esperar respuesta por parte de ella, se encamino elegantemente hacia el baño. Cerró la puerta tras de sí, triunfal, al oir la respuesta de ella.
Salió de su estupor por el comentariode él. No supo muy bien por que, pero la rábia la invadió en segundos. Parecía mentira que hasta ese momento ni se acordara de que compartía torre con el principito de las serpientes. Apretó contra sí el bulto de sus pertenencias y se lanzó contra los baños, demostrando un resquició de su Yo.
- ¡Maldito hurón albino! ¿Pero quien te crees que eres? ¿El rey de la torre? Oyeme proyecto de algo, ni se te ocurra volver a faltarme el respeto ¿Me oiste?- le gritó a la puerta por la que había desaparecido Draco. Bufó exasperada al no tener más respuesta que las carcajadas de él y el inconfundible sonído de la ducha. Levantando la cabeza muy digna y renegando entre dientes, se dirigió con un portazo incluido, al baño contiguo. - ¿Quien se a pensado que es? ¡Maldito Malfoy! Ni que fuera el dueño de la torre y...- cavilaba mientras se desnudaba lentamente. Abrió la manilla del agua y espero a que la bañera se llenara. Mecánicamente tiró en el agua sales para el baño Oceano. El saludo de su compañero la había sacado de su adormecer para crisparla hasta la médula. Por suerte, al haberse despertado pronto, podría disfrutar de un placentero baño.
Mientras se sumergía en el agua, notó como sus musculos se empezaban a relajar.- Cretino inbécil- Renegó mientars tomasba una de las toallas pequeñas y la colocaba debajo de su nuca. Cerró los ojos. -¿A caso no tengo ya suficiente como para tener que aguantar a Malfoy?- se sumergió para no pensar más en ello. De nada le serviría hacerse mala sangre con lo sucedido. Además, poco le importaba quien era su compañero o no. Tenía muchas cosas en la cabeza. Necesitaba que la abrazaran, que le dijeran que todo había sido una pesadilla y que estaría bien. Necesitaba a su madre.
Salió a la superficie, abriendo lentamente los ojos. ¿A quien pretendía engañar? Bien sabia que aquello no era una pesadilla. Era la maldita realidad. La cruda verdad. Su madre no volvería jamás. Trató de infundirse el poco valor que la caracterizaba, sin darse cuenta de que estaba llorando.
Los golpes de salida que tan amablemente proporciono Malfoy a la puerta, hicieron que saliera pesadamente de la bañera, se alistara y se dirigiera hacia la salida.
Puso un pie fuera del retrato y sonrió timidamente, sorprendida, al encontrarse a Ron, Harry, Neville, Ginny y Luna; esperandola. Todos la saludaron con la más amplia sonrisa, demostrandole que no estaba sola. Que tenía todo su cariño y apoyo. Harry fue el primero en acercarse a ella.
- No pretenderas que te dejemos sola con Malfoy, ¿no?- dijo Harry, pellizcandole la nariz.
- Yo...- le tembló la voz. Antes de que ninguna lágrima cayera, Harry la tenía abrazada en sus brazos. Los demás se acercaron lentamente y tambien se abrazaron.
- Vamos, Herm. No te quiero ver triste- le susurró el niño que sobrevivió, alzandole la barbabilla. - dedicame una de esas sonrisas que tantas veces me han echo salir del túnel-Con ello, Hermione no pudo más que sonreir y murmurar un sentido “gracias”.
- Vamos al comedor. Me muero de hambre y estoy seguro de que unas tostadas con mantequilla y mermelada de frambuesas, te alegrarán- dijo Ron, incómodo por no saber como hacer que ella sonriera. Nunca se le había dado bien el consolar a nadie. Mucho menos a una chica. Era fiel y leal, pero de tacto cero.
Hermione lo miró y tomó sus palabras como el mejor consuelo que el pelirojo le podía brindar. Parecía mentira como, en momentos y gracias a sus amigos, el gran vacío que se había instalado en ella; se había llenado.
Cuando hicieron el amago de irse en dirección al gran comedor, Neville los detuvo. Tomando la mano de Hermione y limpiandole la última lágrima le pregunto:
- ¿No pensará la premio anual ir sin los libros...verdad?- añadió una sonrisa al comentario.
- A dios!!!- dijo golpeandose la frente con la mano – Como he podido olvidarlos...- dijo mientras daba la vuelta y, tras susurrar la contraseña, volvia a colarse a la torre de premios anuales.
- Bueno, todavía no es ella, pero poco a poco- dijo Ginny, mientras sonreía tristremente. Ojalá en su mano estuviera borrarle todo el dolor a su amiga.
- Pronto...- dijo inocentemente Luna, con la tranquilidad del que espera y tiene fe ciega.
- Eso esperamos- añadió Harry. Él más que nadie, sentía por igual la pérdida de la sra. Granger. A pesar de que el ataque de los mortios no tuvo nada que ver con su persona, Harry se sentía responsable. Por no haber encontrado todos los Horrocruxes aún. Por no haber podido estar allí, junto con Hermione y haber luchado por la vida de su madre. Por ver como su amiga sufria. La “mochila” de culpas de Harry, se hacía cada vez más pesada.
- Veamos... Pociones, Runas Antiguas... Encantamientos... Creo que no me dejo nada. ¿Nos vamos?- repasó Hermione en voz alta, a la salida del retrato. Sus compañeros asintieron y la envolvieron al caminar, de su grata compañía.
Conversarón a cerca del equipo de Quidditch, de como iban a patear aquel año a las serptiente, de que criaturas verían aquel último año, ir a ver a Hagrid... pero tuvieron especial atención en no mencionar nada que se relacionara con mortios o Voldemort.
Neville le tomó la mano y se la besó poco antes de llegar a las puertas del gran comedor. Hermione le correspondió con una amplia sonrisa y ambos ingresaron a por el desayuno, bajo las atentas miradas de muchos.
El día practicamente voló. Por raro que parezca, en ningun momento Hermione estuvo sola. En clase, en la biblioteca, en la comida, en su hora libre paseando por el lago (lo que se ganó una gran reprimenda el pobre Ron, que se había saltado la clase de Adivinación para estar con ella)... En todo el día, estuvo acompañada y ocupada en clase.
Solo al llegar a la torre de los premios anuales, el mazo de la soledad la volvió a golpear. Aquel día se había esfumado muy rápido, dentro de una rutina conocida para ella. Pero en los momentos en los que estaba sola, no podía evitar que la tristeza la enguyera por completo. Y una vez más, encerrada ya en su burbuja, volvió a tocar su viejo piano. Volvió a sentir tras sus notas, hasta que el sueño la llamo. Hasta que se acostó, rendida y agotada por el llanto y el dolor. Hastas que se permitió dejar de sufrir, en los brazos de morfeo. _________________
Pasate por mis fics:
El renacer de un fénix (Final de la Historia): http://hpwbespanol.foros.ws/viewtopic.php?t=934
Miedo. De quererte sin quererlo. Miedo a que me tengas miedo (¿Que pasaría si Hermione fuera sangre limpia y tuviera una gemela? Descubrelo):
http://hpwbespanol.foros.ws/viewtopic.php?t=1344
Conect@ (Hermione tiene un amor un tanto Extaño. ¿Conoces a VERSUS?)
http://hpwbespanol.foros.ws/viewtopic.php?p=376529#376529
El Ricón de Versus http://hpwbespanol.foros.ws/viewtopic.php?p=546580#546580
Inconsciente (Para amantes de Draco & Hermione)
http://hpwbespanol.foros.ws/viewtopic.php?p=418282#418282
Te Siento tan Lejos. Draco (Marco de circustancias 6º curso) http://hpwbespanol.foros.ws/viewtopic.php?t=984
Fic Terminado!!!
Sentimientos de un Corazón Oscuro (Lily no tendría que haber muerto ¿quieres saber por que?)
http://hpwbespanol.foros.ws/viewtopic.php?t=968&postdays=0&postorder=asc&&start=0
|
|
|
Volver arriba
|
|
|
Zarika Black
Gryffindor


Registrado: 11 Jun 2006 Mensajes: 5988 Promedio por Día: 6.71
Ubicación: Y a la pekeña oveja negra la llamaron Zaaaara (8) xD// J&Z

56457 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
Publicado: 22 Aug 2007 9:34 pm
|
|
|
Ahhh q últimos capítulos más buenosss *O*
Está genial oui ouiiii!! tee felicito!! _________________
|
|
|
Volver arriba
|
|
|
Nay18
Slytherin


Registrado: 21 Jun 2006 Mensajes: 3317 Promedio por Día: 3.76
Ubicación: En lo mas profundo de tus sueños... y fuera de ellos.
2055 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
Publicado: 23 Aug 2007 10:21 pm
|
|
|
Otra noche en la que Malfoy no pudo dormir . Bueeno, tal vez no debi de haber sido asi, pero me gusto como reacciono Hermione al insulto, volvio a ser ella ^^.
Que grueso lo de su mama, pobre Herm, ha de ser bien dificil perder a algun padre.
En fin, sigue pronto niña!!! _________________
|
|
|
Volver arriba
|
|
|
rakelhp
Gryffindor


Registrado: 30 Jan 2007 Mensajes: 153 Promedio por Día: 0.23
Ubicación: En mi mundo, muy lejos d aki


20 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
|
|
Volver arriba
|
|
|
AnnKora
Gryffindor


Registrado: 07 Sep 2006 Mensajes: 1214 Promedio por Día: 1.51
Ubicación: Donde el sol se pone


2235 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
|
|
Volver arriba
|
|
|
AnnKora
Gryffindor


Registrado: 07 Sep 2006 Mensajes: 1214 Promedio por Día: 1.51
Ubicación: Donde el sol se pone


2235 Galeones
Items
Estado: Desconectado
|
Publicado: 24 Sep 2007 8:40 pm
|
|
|
oOo Capítulo 11: Un Nore y un Bioe oOo
--------------------------------------------------------------------------------
Las dos primeras semanas pasarón sin mucha novedad. En el aire se empezaba a notar el pre-estress por la preparación de los EXTASIS y las charlas de los profesores, que los instaban encarecidamente a prepararse a ellos, no ayudaba en nada en absoluto. De hecho y a una semana del inicio, ya habían visitado la enfermería con estress y ataques de ansiedad, varios alumnos de séptimo curso. Entre ellos: Wayne Hopkins y Megan Jones de Hufflepuff; Mandy Brocklehurts de Raveclaw y Tracey Davis de Slytherin.
A la altura del segundo viernes, los compañeros del séptimo curso ya no se quedaban perplejos a las no-respuestas de la joven Gryffindor, perteneciente al trio dorado. La noticia de la muerte de Hermione Granger, a las manos de un despiadado Mortífago, había corrido como la polvora. Por desgracia, quien más y quien menos, alguien había perdido a familiar o conocido en el ataque en St. James. Por su proximidad a la ciudad mágica de Deadmarsh (cerca de Trafalgar Square) no solo los muggles habían sido víctimas del ataque en masa que allí se había perpretado.
En aquellos días, hubieron muchas muestras de consuelo entre tres de las casas de Hogwarts.
Por parte de los Slytherin, desdén absoluto pero con bastante más moderación desde que dos serpientes habían ido directos a la enfermería gracias a Ron, que defendió la memoria de la madre de Hermione. Así que el viernes finalizó con muchos deberes y un muy satisfecho Ron limpiando los lavabos del cuarto piso, sin la ayuda de la mágia.
Hermione llegaba a la torre de los premios anuales, con bastantes muestras de cansancio. Habían sido unas semanas muy duras. El simple hecho de tener que levantarse y enfrentarse a vivir, la dejaban sin fuerzas para nada. A eso se le añadían los deberes, los trabajos, Malfoy, el prestar atención en clase, los deberes como prefecta que no había querido descuidar y los de premio anual. No se había dejado por convencer por nadie, ni siquiera por el director. Aquello le mantenía la mente ocupada y no permitía que se hundiera (o al menos eso ella pansaba).
No, no era cansancio físico, sino mental. Y ese no se curaba con el simple echo de dormir, cosa en su contra por que dormía poco y de sueño surcado de pesadillas siempre relacionado con los mismo. Además, digamos que su “querido” compañero no se lo estaba poniendo fácil. Malfoy seguía demostrando que era una serpiente fría sin sentimientos, un imbécil arrogante rematado y que su pasatiempo favorito era torturar a los considerados por él inferiores, siendo ella su blanco favorito. Aprovechaba siempre que podía para insultarla, burlarse de ella o simplemente dedicarle una mirada odio-superioridad-pura sangre, acompañada de su ya conocida media sonrisa. Como si se levantara cada mañana con el claro deseo de molestarla.
Los primeros días, Hermione a penas se percataba de su existencia, sumida aún en el letargio de su soledad. Andaba de acá para hallá ignorándole. Pero a medida que avanzaron esas dos semanas, y gracias a sus amigos empezaba a recuperar algo de su “yo” viejo; parecía que más le afectaba lo que Malfoy le decía. De echo, no sabía si por que estaba en uno de esos días, pero llevaba dos días que acababa llorando desconsolada por la noche, con una congoja extraña y sin calificar. Tocando su viejo piano, sin poder retener las cristalinas lágrimas que surcaban su rostro.
Por suerte, aquella noche no estaba sola para hacerle frente en la torre. A su lado, caminaban felices Luna, Susan y Ginny; que hablaban nerviosas de los preparativos hechos y los que quedaban por hacer. Y es que aquella noche se iban a quedar a dormir con ella, por motivo del evento que se celebraría al día siguiente. El sábado, 20 de Septiembre de 1998, Bill y Fleur enlazarían sus almas en matrimonio. A la mañana del día siguiente, a la una para ser más exactos, estarían dandose el “si, quiero”. Estaba todo preparado para que Charlie las fuera a buscar a las doce en punto, para trasladarlas por medio de un traslador seguro, desde los terrenos de Hogwarts.
Llegaban al retrato que daba paso a la sala común y sonreía por el chiste malo que había echo Ginny a cerca de la corbata que había elegido Hagrid para la ocasión (muy parecida a un mantel de cuadros de un típico restaurante italiano). Pararon delante del retrato y esperaron a que su amiga diera la contraseña.
Ahora que Hermione se fijaba bien en el retrato de entrada a su sala común, se divisaban dos caballos alados. Ambos opuestos entre sí. Majestuosos se presentaban el de color negro, sobrevolando los terrenos montaños que dibujaban el paraje. El blanco estaba echado tranquilo, cercano al rio que atravesaba el paisaje, con las alas extendidas.
- Vaya, esto e impresionante... ¡Dos Pegasus! Un Nore y un Bioe- exclamó Susan emocionada, que señalaba al retrato -Nunca había visto ninguno de ellos. Són mis animales preferiros. Aunque es raro que esten los dos juntos- dijo, mientras se acercaba más a la puerta para examinar de más cerca el retrato.
- ¿Por que dices eso Susan?- preguntó Ginny acercandose más al retrato con curiosidad. Hagrid le había hablado de aquellos caballos alados el año pasado. Ahora que lo miraba bien, ella no recordaba a ninguno de los dos animales en el retrato de entrada, las veces que había ido a buscar a Hermione. Claro que podría deberse a la excesiva observación de Harry. O a las ganas de ver que Hems estuviera bien. O el sueño. O al hambre...
- Lo dice por que, en la mitología, los Pegasus Nore y Bioe són opuestos. Se dicen que son portadores de la Luz y de la Oscuridad. De lo Bueno y lo Malo- aclaró Luna, como si fuera lo más natural del mundo, mientras se acercaba a Susan.
- Pues a mi me parecen muy bellos- se unío a la conversación Hermione, mientras que Ginny la tomaba cariñosamente por la cintura y las atraía más al grupo de observadoras. – Además, no puede ser más acertado.- Ante la mirada de interrogación por parte de dos de sus compañeras, suspiró y respondió -Al fin y al cabo, dentro de esta torre, estamos Malfoy y yo ¿no?. Gryffindor y Slytherin. Sangre Limpia y ... bueno, Sangre Sucia. Opuestos.- concluyó con una suave sonrisa.
- Tienes razón... y espero que sea así. Que vosotros seais así- corroboróLuna mientras no despegaba sus orbes cielo del retrato, con un aire de paz que solo ella podía tener. Transmitiendo el saber de lo que tiene que venir. La harmonía de poderse enfrentar a lo destinado.
Sus compañeras la miraron sin comprender ni una palabra y alzaron los hombros. Si algo había aprendido de Luna en aquellos años, es que ella tenía las claves para mucho de lo que tenía que venir. Pero la precipitación nunca iba bien para los que tenían que entender.
Hermione se adelantó a ellas y pronunció la contraseña. Aldebarán. Y entró seguida de sus compañeras, mientras seguían comentando del por que aquellos pegasus eran rivales y lo que les había enseñado Hagrid.
Su alegría llego hasta allí. Hermione se quedó plantada sin avanzar, haciendo que sus compañeras la tuvieran que rodear para ver el objeto de pasmo por parte de la castaña. Ante ellas, sentados cómodamente tal y como si de su sala común se tratara, las observaban con escrutinio enmascarado Draco Malfoy, Blaise Zabinni, Theodore Nott y un chico de Ravenclaw que reconocerían como Stephen Cornfoot.
El silencio reinó por parte de ambos grupos. Los Slytherin las miraron con la superioridad habitual, mezclada con un deje de irritación por la molesta interrupción. Su calma era aparente, cada cual pensando en diferente plano, más ninguno demostró nada que no fuera desdén.
El joven Cornfoot, parecía algo nervioso al divisar a Susan entre las jovenes. Era su prima por parte de madre. No es que tuvieran mucha relación, pero sus padres sí y lo último que quería es que su padre le enviara un vociferador pidiendole explicaciones de sus tratos con Malfoy.
Susan lo miró fijo. Daba la impresión de que lo habían atrapado haciendo algo malo.
Sin prestar ninguna atención sobre las miradas de las serpientes, Luna se encaminó hacia las escaleras que llevaban al cuarto de la castaña. Parecía que era la única que, o no se daba cuenta o no le daba importancia, al tenso ambiente.
Blaise la siguió con la mirada, con la tela velada del deseo en sus pupilas oscuras. ¿Se lo parecía a él o Lovegood le había dedicado una tímida sonrisa antes de iniciar el ascenso de las escaleras? No, no se lo había parecido a él. La dulce rubia que lo traía de cabeza (y otros por menores) había pasado como un ángel muy cerca de él, con una inocente indiferencia. Pero al llegar a su altura, le había mirado fugazmente, regalandole su sonrisa. ¿Como explicar de su aceleradoo corazón? Para alguien puro, posiblemente amor. Para alguien como él, deseo. Eso es lo que Luna Lovegood le provocaba, un mar de deseo y sentimientos contrarios. Extraños. Era la única explicación que le daba. Por que, puestos a analizar, no era la mujer ni más bella ni más sexy. Y estaba seguro que no sería la mejor amante o al menos no tendría experiencia en ello. No era la más popular. Era rara y diferente. Y sin embargo, aquella mirada. Aquella sonrisa. Era su esencia lo que lo atrapaba y lo llevaba al borde de la locura por un imposible. Deseo ante tanta pureza. Un impulso de tenerla y retenerla. ¿Pero como explicar el deseo de protegerla, en medio de la lujuria?
- Vaya ¿pero que tenemos aquí?- tenía que ser él. Tenía que decir algo. -La ratita de biblioteca se reune con especímenes raros...mezclados...traidores de sangre...lovegood... - soltó arrastrando las palabras. Mirando al grupo. Enfocó su mirada en el objeto de sus obsesiones no reconocidas. Aquella semana, se había ensañado más si cabe con la castaña. Le encantab ver que ella había empezado a reaccionar, despues de haber pasados unos días de casi ignoración total. Le encantaba ver que reaccionaba, verla desprotegida. En dos veces la había echo llorar y hasta había llegado a lanzarse hechizos con Potty, fracturandose dos costillas. Pero bien merecia la pena, solo por ver su mirarda cristalina, completamente atenta a él. Asustada y débil. Y ya tenía la clave para sacarla del pozo de su ensoñación.
- Ya Malfoy. No estamos para tus tonterías.- le contestó Ginny, mientras tomaba a Hermione de la mano y tironeaba de ella, junto con Susan, para seguir el camino emprendido por Luna. No estaba dispuesta a que Hermione se derrubara. ¿Acaso el hurón no tenía sentimientos? ¿Disfrutaba tanto viendola sufrir que ni siquiera era capaz de guarda respeto por el luto?. Ah! Claro, que hablabamos del gran Draco Malfoy. El Odia-muggles. Y eso había sido la madre de Hermione, una gran mujer, pero una muggle. Además ¿que mayor placer que el ver a una de sus enemigas más hundída que el mismisimo titanic? Odió, más si cabe al rubio, apretando inconscientemente más la mano de su aturdida amiga.
- Vamos Zanahoria ¿no crees que la sangre sucia ya está mayorcita como para responder ella solita?- soltó sabiendo la respuesta. Su sonrisa se había ensanchado aun más al poder comprobar el profundo odio en los ojos de la pequeña comadreja.
- ¿Has acabado ya, Huroncito de bote? Por que tus desvarios no interesan a nadie- susurró quedadamente Hermione. No estaba dispuesta a pasar ni una más aquel día. Pudo aguantar las lágrimas que afloraban en sus orbes miel. No supo por que, pero aquel día no podía más. Estaba tan exausta por todo, que lo que menos necesitaba era un repertorio retorcido del mal nacido de Malfoy, quien parecía especialmente empeñado en hacer de su vida un infierno. Sin esperar respuesta por parte del rubio, siguió muy de cerca a Ginny y Susan en el ascenso de las escaleras.
Tras oir el cierre de la puerta, Malfoy estalló en carcajadas. ¡Lo había logrado otra vez! A él no se le pasaba el echo de que las orbes miel estaba cargaditas de lágrimas en el momento de dirigirse hacía las escaleras. Su ego aumento en su pecho.
Respiró hondo y se centró en lo que llevaba entre manos, al fin y al cabo, Granger solo era su pasatiempo. Y habían cosas más importantes que los pasatiempos.
--------------------------------------------------------------------------------
Daban poco más de las diez y sus padres se presentarían en media hora, así que no debía demorarse. Si algo le habían inculcado bien desde pequeño, junto el odio a lo inferior, la carencia de sentimientos y una mente fría al actuar, era la puntualidad. Un Malfoy nunca llegaba tarde.
Mientras el agua resbalaba por su blanquecina piel, sonrió por los resultados de la reunión nocturna del viernes; había salido mucho mejor de lo que esperaba, y eso que siempre lo calculaba todo a la exactitud. Pero es que había sido tan fácil extorsionar al Raveclaw. ¡Quien lo iba a decir! Un integrante de la casa de los “sabios”. Había sido un golpe de suerte, que él había sabido aprovechar muiy bien, el descubrir el secretito del joven Cornfoot. Con la “colaboración” del águila, conseguiría un obejtivo que se creía perdido. Podría demostrarle a su padre que él era algo más que su hijo y que sus aspiraciones no era llegar a ser como Lucius Malfoy. Superarlo, sin duda, era lo que quería el ambicioso slytherin.
Cubrió lentamente su piel con jabón de esencia de menta y café mientras cerraba sus ojos, pudiendo así visualizar su éxito.
------- F&B -------
- No se Malfoy. Es muy arriesgado – repuso nervioso Cornfoot, mientras se retorcía las manos. Había sido un iluso al pensar que Malfoy le haría un favor sin pedir algo a cambio. Intentaba no mirarle a los acerados ojos, encontrando muy interesante la danza que mantenía el fuego de la chimenea. Sabía que esos ojos mercurio lo atraparían. Podía sentír como el miedo se extendía desde su corazón a su alma, pesando más que su conciencia. Por su secreto, dañaría más de lo que se podría perdonar.
- ¿No me digas que ahora te vas a echar atrás? Con todo lo que he hecho por ti...con todo lo que haré por tí. No te interesa tenerme de enemigo Cornfoot y lo sabes- respondió falsamente suave el slytherin. Había jugado bien las cartas y ahora se beneficiaría de un gran premio. Blaise esbozó una cínica sonrisa y se limito a mirar a aquel pobre conejito asustado. Nott ni siquiera le prestó atención. Le disgutaban aquellos teje manejes, pero como cercano a Malfoy y hombre de confianza, estaba presente en ello. Tanto él, como Zabinni se podía jactar de la 'confianza' del principe de su casa.
- Yo...- empezó a excusarse el joven raveclaw, pero el sonido de la apertura del retrato lo hizo guarda silencio.
La llegada de las compañeras de la sangre sucia hizo reinar el silencio entre ellos. Nott las miró intensamente, sin revelar ni un solo sentimiento.
Malfoy las repasó con superioridad. No las esperaba, pero podría divertirse un poco más a costa de la ratita de biblioteca.
Blaise enfocó su vista en tan solo una de las integrantes, la dueña de los ojos cielo que tanto lo atormentaba. Notó claramente como su garganta se secaba, tras la mirada breve de la joven.
Nott, que dicen que a buen entendedor pocas o ningunas, palabras basta, pudo sonreir mentalmente. Entendiendo y viendo lo que otros cayarían. Y negarían.
Cuando las jóvenes desaparecieron en el cuarto de la gryffindor, Malfoy prosiguió.
- ¿Y bien Cornfoot? Estás agotando mi paciencia y mi tiempo es muy valioso, como para perderlo contigo. Te creí más inteligente. Llegamos a un acuerdo y tu ahora debes hacer tu parte del trato. Ya sabes lo que puede ocurrir si no colaboras... ¿verdad?- siseó con clama, escupiendo las palabras como si fuera veneno, mientras clavaba sus pupilas mercurio en él.
Tembló bajo aquella mirada de hielo. No tenía otra salida... Y que Merlín se apiadara de él, por que iba a cometer el peor error de vida. Buscó en la mirada de Nott ayuda, más encontró dos túneles sin fondo. Ni él, ni Zabinni lo ayudarían. Echadas las cartas estaban.
- Esta bien, Malfoy - y tras esas palabras, firmando lo que era como una sentencia, probó la amarga sensación del ajenjo en su boca. Ya no había marcha atrás.
-Excelente- susurró el rubio, mientras se acercaba al asutado condenado.
--------------------------------------------------------------------------------
Puntuales como solo los podía caracterizar, los sres Malfoy hicieron acto de presencía, vía red flú en la sala común de los premios anuales. Y siendo de la misma cuna, ya los estaba esperando su primogenito, perfectamente alistado de negro, con el desayuno recien dispuesto por los elfos. Los tres integrantes desayunaron en absoluto silencio, como cada mañana. Una vez finalizado el desayuno, comentaron cosas banales, sabiendo que no era seguro hablar más allá. Hacia las once y media, se les juntaron Zabinni, Nott y Parkinson.
- ¿Te encuentras bien, querida?- susurró a sotto-voce Narcissa Malfoy. En lo que llevaba de estadía en la habitación a penas había susurrado palabra más que para saludar y desear cortesmente buenos días. Conocía lo suficiente a aquella joven, para saber que algo no andaba bien.
- Si, estoy bien. Solo es cansancio... es lo único que tengo, Sra. Malfoy- susurró en el mismo tono. Narcissa la miró pero supo que era mejor callar. Fuera lo que fuese estaba segura de que Pansy ni diria ni media palabra en aquel momento. Pudo leer mucha tristeza y desesperación, tras la máscara que intentaban mantener los penetrantes ojos de la slytherin. -Dime Narcissa¿que tal por Paris?- pregunto Pansy para sacar un tema.
A Narcissa no se le escapó el hecho de que había cambiado de tema y la había llamado por su nombre.
- Pues la verdad es que...- inició la Sra. Malfoy detallando el viaje relámpago que había efectuado para ver a unos parientes en Paris, con escala en dos joyerías prestigiosas y la modista de alta costura mágica de confianza.
Los hombres siguieron hablando de finanzas y futuro, haciendo que no oían a las damas presentes.
Golpes, risas y música, distrajo la plática de los Slytherins. Draco arrugó el ceño y miró a su padre, aclarando:
- Es esa sangre sucía y sus molestas amiguitas. Hoy se casa el hijo mayor de los comadreja y se estan intentado arreglar...- dijo con el mayor hastio que pudo imprimir.
- Si, algo había oido- corroboro en su frio tono el sr. Malfoy. Que el hijo mayor de Weasley se casaba, no era un secreto. Todo el ministerio lo sabia. Miro indescifrablemente hacía la habitación betada y un inicio de sonrisa curvo sus labios al ver que la puerta se abría y dejaba salir a las cuatro ocupantes de la habitación.
Mientras la puerta revelaba a sus ocupantes, la letra de una canción que hablaba de la paciencia en el amar, se colaba y llegaba a la sala común. Despacio pero sin pausa, descendieron las cuatro jovenes extasiadas, hasta llegar a la base de la escalera. Las cuatro se sorprendieron ante el escrutinio de las serpientes, que las miraban en absoluto silencio, con desprecio marcado por parte de los dos Malfoy.
Pero lejos de molestarse, y tal como habían decidido, no dejaron que aquel maldito grupo les amargara el día. Sin más, acabaron de alistarse.
No le podía sacar los ojos de encima. Aquel inocente vestido de seda azul noche estaría presente en más de un sueño. ¿Como una mujer podía ser tan inocente y tan condenadamente atrayete? ¿Por que no podía dejar de mirarla y fantasear con susurrarle palabras al oido, mientras la recorría con sus manos, arrebatandole ese vestido? ¿Habría mayor logro que levantarse por la mañana y verla dormir plácidamente sobre su pecho? Y es que para Blaise, cada vez se le estaba haciendo más dificil mantener la compostura, y eso esra algo que en aquellos momentos no se podía permitir.
Primero, por el Sr. Malfoy. Y segundo, por que la chica en cuestión no sabía nada de sus intenciones, por que era más inocente que una margarita y no sabía como entrarle. Sus métodos siempre habían sido un poco más...pasionales. La volvió mirar de reojo. Aquel vestido de seda le hacía justicia. Se amoldaba perfectamente a su cuerpo, dandole un aire frágil y efimero. Era alta y espigada, con suaves curvas. Podía apreciar sus finos hombros ser coronados por dos finos tirantes, mientras Granger le ayudaba a ponerse un chal de seda transparente. El cabello, que los llevaba suelto, se arremolineaba con gracia por su espalda. Tragó grueso cuando fugazmente sus miradas se cruzaron, convertiendo la mirada cristalina e inocente, en un tormento para el moreno.
Estaba...estaba... ¿cual era la palabra adecuada? ¿Perfecta?
Sacudió la cabeza mentalmente. No es que esperara ver bajar a Granger desgreñada y anticuada, pero aquello era demasiado. Sus ojos críticos la repasaron, bajo una máscara de sublime superioridad. Realmente no parecía ella. No solo era aquel vestido de seda gris arrugada, palabra de honor, que dejaba al aire sus delicados hombros. O la largada del mismo, que descubría más allá de la rodilla, lo que él ya había visto y terminaba es unas finas pero sencillas sandalias de tiras gris hielo. O la elegante forma en que llevaba completamente recogido el pelo en un moño frances, sujetado por dos peinas con pequeñas perlas grises irregulares. No. Eran sus ojos. Sin duda, era lo más notable en ella. Sus ojos alumbraban aquel día como miel fundida, como años atrás, siendo estardate de su fuerza. Además de una sonrisa sutil pero permanente curvaban los carnosos labio de ella, dandole ese carísma a su rostro.
Hizo un esfuerzo por concentrarse y maldecirse una y otra vez por su desliz. ¿Como había sido capaz de tener ese tipo de pensamientos hacia Granger? Una sangre sucia. Que apenas se le podía considerar mujer, mucho menos deseable o atrayente. Pero, ahí estaba él. Haciendo un verdadero esfuerzo mental para no asociar ningun buen adjetivo a la imagen que la sabelotodo les ofrecía. Siendo traicionado por sus ojos como hombre, pensando lentamente como Malfoy. Disimuladamente, miró a su padre. Lucius miraba a las jovenes desde su superioridad. Lo vió observar con frialdad a la premio anual.
Con un leve carraspeo por parte de Susan, Hermione acabo de arreglar en silencio el semi-recogido de Ginny. Mientras acababa de colocar la última horquilla en un mechón rebelde, tarareó la melancolica cación que sonaba. Le gustaba mucho aquella camción por que le recordaba a su abuelo. Era de un muggle llamado Roberto Carlos y la cantaba en Brasileo.
Repasó con satisfacción el recogido de Ginny. Miró a Susan y su conjunto en negro, había sido un acierto el moño alto y los detalles en rojo. Despues repasó a Ginny, con su vestido verde oliva. Estaba segura de que a Harry se le caería la mandibula al suelo al verla. Con ese pensamiento, ensancho su tímida sonrisa, sorprendiendo a varios. Llegó el turno de Luna. El vestido le quedaba como un guante, estaba echo para ella. Además había sido un acierto que aceptara llevar aquel conjunto de plata vieja y piedra azul que habían pertenecido a la madre de Luna, dejando atrás los rábanos y corchos por un día. Hoy más que nunca, parecía una joven dama de alta cuna, para nada extraña o estrafalaria.
Acabando con la canción, dando las doce en el reloj, apareció por la chimenea el segundo de los hijos de Arthur y Molly. Vestido con una túnica de gala gris oscuro, hizo gala de educación, saludando a los presentes. A pesar de que un sector ni contestó, Charlie se dirigió con una sonrisa radiante, propia de los nervios por la boda de su hermano mayor, hacia las cuatro jovenes.
-Buenos días señoritas. Estan preciosas esta mañana- Todas sorieron ante el cumplido, mientras el joven se acercaba a su hermana pequeña y le besaba cariñosamente la mejilla izquierda – ¿Estais listas?- preguntó con tranquilidad.
- Casi – respondió Luna, señalando a Hermione. Esta la miró interrogativamente, con las mejillas ligeramente teñidas de rosado. - Te vas sin bolso, collar y pendientes, Herms- sugirió Luna paciente.
- Ah!- exclamó Hermione, llevandose la mano a la frente en un golpe seco, al recordarlo. Hizo un ligero ademán con la mano y ante ella aparecieron un bolsito en forma de saco y un baúl muy pequeño y viejo, labrado en madera oscura. De él extrajo un collar largo de perlas gris oscuro irregulares y los pendientes. Con elegancia y algo de nervios, se puso los pendientes y el collar. Cerró la caja y murmurando, la hizo desaparecer. Tomando el bolsito con firmeza entre sus manos, susurró -Ya está-
Salieron por el retrato, siguiendo a Charlie. Les iba explicando que en diez minutos se tenían que juntar con los chicos cerca del lago.
- ¿Y quien ha ido a buscarlos?- preguntó Susan mientras se ajustaba el chal.
- Fred y George. Había traido productos nuevos y querían hacerles una demostración de los que tiene preparado para la boda- contestó con sonrisa pícara Charlie
-Vaya, seguro que la arman- susurró Ginny, mientras bajaban por las escaleras.
- Seguro!!! Que miedo. Ya tengo ganas de ver que hacen ese par- apuntó Hermione, intentando no caer al no estar acostumbrada a los tacones.
- Pues a mi me da más miedo mi madre... Aixxxx- suspiró Ginny, haciendolos reir. De seguro que el espectáculo de los gemelos sería mágnifico. Pero sería tremendo el enfado de Molly Weasley.
--------------------------------------------------------------------------------
Pasaban de las dos de la mañana cuando la oyó llegar. Tumbado en su cama, estaba esperando que Morfeo se dignara a tocarlo, pero parecía que aquella noche había huído de él. Y no es po que no hubiera tenido un día agotador.
Despúes del almuerzo, con el encuentro desagradable, había marchado teóricamente a Hogsmade. Despues de haber llegado al pueblo, se había deslizado con sus compañeros hacía la parte trasera del pequeño parque. Allí los esperaba uno de sus elfos con un traslador. En cuestión de segundos estaban disfrutando de las comodidades de Malfoy Manor, hasta despues de la comida. Despues, se habían retirado a la habíatción de Herox. Era una estraña sala dotada de mágia tan antigua como la propia familia, que utilizaban para perfeccionar las artes oscuras. Allí los esperaban ya Lucius, su esposa y Bellatrix. Tres profesores temibles para aquellos futuros mortífagos. Draco, Blaise, Theodore, junto con Pansy; se iban turnando para hacer duelos con los tres adultos. Era lo grandioso de aquella sala. Podían llegar a lanzarse incluso imperdonables, que los efectos quedaban anulados. Pero era de gran ayuda a la hora de esquivar y contratacar.
Bien entrada la noche, satisfechos por el trabajo, fueron directamente a la sala común de los premios anuales. Tras un breve repaso con los demás del día, se despidieron para el merecido descanso. Su cuerpo le pidió a gritos un largo baño y una buena poción recostituyente.
Y a pesar de que debería haber caido como un tronco, el sueño había huído de él. El pensamiento de que su padre estaba más hermético que nunca no le ayudaba. Aquello no era buena señal y en el fondo, temía por su madre. Solo lo recordaba así en dos ocasiones, en la muerte de su abuelo, Abraxas Malfoy, y cuando fue llamado en el regreso del Lord. Su padre siempre había sido un misterio para él. Tan frío y calculardor, tal y como a él lo habían criado. Pero había algo más, de eso estaba seguro. Algo secreto y oscuro, que apostaría sus manos a que nadie más sabía, tan solo Lucius Malfoy. Despues del entrenamiento, donde había estado más exigente que nunca, se había había retirado con elegancia para encerrarse directamente en su despacho personal. La sala saevum (cruel en latín), como la denominaba su madre. Parte de los planes más existosos para el Lord Oscuro, salían de allí. Estaba completamente prohibida la entrada. Ni Narcissa Ni Draco sabían que ocultaba allí el sr. Malfoy.
Aquel misticismo lo hastiaba. Estaba deseando descubrir que guardaba celosamente su padre en aquella sala.
Se removió perezosamente en la cama, mientras se levantaba. Lo que quizas necesitaba era un trago fuerte que lo acabara de lanzar a un sueño profundo y reparador. O eso, o seguir haciendo de su vida un infierno a la insignificante de Granger, que la oía deslizar con lo que ella creería sigilosidad, hacia el baño. Quizás las dos cosas, tomaría una copa y le daría su particular buenas noches a su compañera de torre.
Con su sonrisa más perfida, llenó su vaso de wisky de fuego y se dispuso a bajar a la sala común. Al pasar por el espejo, se miró.
- Dejaremos sufrir a los mortales con lo que nunca podrán tener- comentó para sí mismo al reparar que tan solo llevaba como indumentaría un revelador boxer negro, que afirmaba del 'por que' de su éxito entre las féminas. Estaba orgulloso de ello. Se sabía irresistible para el sector femenino. Un conquistador nato, especimen de los que pocos quedaban. Que jugaba con ellas y las dejaba con arte. Solo tenía que mirar y las tenía a sus pies. Las que quería y cuando quería. Y estaba seguro de que Granger tampoco sería de piedra. La idea de ponerle el caramelo en la boca, un caramelo que obviamente jamás tendría, lo encontraba tortuosamente placentero. - Eso te pasa por ser inferior Granger... nunca podrás disfrutar de alguien como yo. Por que no eres ni la hierba que piso- murmuró para sí, intuyendo la reacción de la castaña.
Además, si él no podía dormir, ella tampoco. Venía siendo la hora de que le devolviera sus tortuosas interpretaciones de media noche.
--------------------------------------------------------------------------------
Llegó muerta de sueño. Lo único que quería ahora era darse un buen baño y coger la cama lo más rápido posible. Aquella noche dormiría bien y todo gracias a aquel maravilloso, pero agotador día.
La ceremonia había sido sencilla, emotiva e íntima. Celebrada cerca de la madriguera, pasaron una agradable velada bajo la carpa nupcial que había instalado. El día se llenó de anécdotas protagonizadas por Ron y la comida, tía Muriel y el pobre Charlie elegido por la tia abula para torturarlo a ser el siguiente en casarse. La guinda, sin duda alguna, la había puesto los gemelos. Lejos de haber atentado contra nadie en la boda, sorprendieron con una gama especial de Sortilegios Weasley, preparados para la ocasión. Los fuegos de artificio, tan temidos como esperados, abrieron y cerraron horas mas tarde el baile.
Bailo, rió, comió... paso un día maravilloso con las personas que mas quería. Sin duda, su madre estuvo más que presente en ella y en su padre. Pero la familia Weasley, al igual que los amigos allí presentes, no los dejaron derrumbarse. Y es que, con ellos cerca y sus muestras de cariño, era imposible no sonreir. Así el exterior de Hermione no mostraba su interior, pero por un día, tuvo paz.
Además, tambien se llevó una grata sorpresa al encontrase con Victor Krum, uno de sus mejores amigos. Estaba cambiado, más hombre, pero su sonrisa seguia siendo tan tierna para ella, como en aquel maravilloso baile de cuarto curso.
- Herrrmione!- exclamó el bulgaro, mientras se acercaba a ella y la abrazaba con ternura. Hermione cerró los ojos y se dejó mercer por aquellos brazos protectores que bien conocía. No lo había visto desde el funeral y lo había extrañado mucho. No pudo evitar temblar y sollozar en aquel amplio abrazo. Sint | | | | |