¡Salvemos el mundo! ¡Es el único con chocolate! - Angie Prewett
Quiero las plumas de Edward!!!! - Ishtar la perversa ò.ó
Quiero un Edward en mi vida!!! XDD - Jud/Vesper
Por culpa de Edward Cullen, perdí toda expectativa en la raza masculina *.* - Gaby
Publicado: 26 Feb 2007 10:24 pmTítulo del mensaje: Romance Astral
Bueno, esta es una historia que llevo haciendo un par de días, la historia es básicamente de amor, intento manejar los sentimientos de los dos personajes principales, y pues sólo espero que lo lean y lo disfruten
La historia es No Harry Potter... y es la primera cosa que escribo y voy a publicar, espero que sea quien sea que entre, pase un buen rato leyendola.
Agradezco de antemano a todas las personas que han tenido que ver con la historia, los quiero :* _________________
Publicado: 26 Feb 2007 10:42 pmTítulo del mensaje: Primer Encuentro
Romance Astral
Primer Encuentro
El día había sido soleado y extrañamente la noche era lluviosa, la chica tenía un vestido strapless muy ajustado en la parte de arriba, resaltando sus pechos, y la falda era holgada, el vestido era color negro, ella caminaba despacio bajo la lluvia, ésta no le importaba ya que estaba absolutamente sumida en sus pensamientos, el agua caía por su pelo y mojaba toda su cara dándole un toque un poco siniestro, su rostro se veía más pálido, pero sus labios más rojos, aún desprendía el olor a flores de su perfume, pensaba en la vida, pensaba en la amistad, pensaba en el conocimiento, en los amigos que llegan y se van de la vida.
Se adentró en el bosque, oliendo los árboles y la grama mojados, y se acostó en el piso boca arriba dejando que el agua jugara libremente con sus brazos y pechos desnudos y con su rostro, grandes gotas caían del cielo y de los árboles y danzaban con sus labios y su blanca piel, unas cuantas lágrimas se mezclaron con la lluvia… lo extrañaba tanto, extrañaba su cuerpo, su olor, su sabor, su tacto, extrañaba la mirada que le hacía sentir que todo iba a estar bien, extrañaba su amor y su dulzura, y lo que más extrañaba eran sus preciosos labios… por qué la vida tenía que ser así, por qué no podía triunfar el amor por una sola vez.
Él había decidido salir de su habitación, dejando a su amante desnuda dormida en la cama, por qué ya no era tan feliz teniendo sexo con las chicas que algún día le proporcionaban ese bienestar era adinerado, tenía una belleza física impactante y su aspecto denotaba poder, y siempre tenía una chica dispuesta a ser suya, había estado con incontables mujeres, todas preciosas, y eso en un momento lo hacía sentir varonil, ser el objeto de los deseos de tantísimas mujeres, pero de un tiempo para acá todo había perdido sentido, ya no disfrutaba de su posición de poder, y definitivamente ya no disfrutaba hacer el amor con una chica diferente cada día, pero no podía cambiar, no en ese momento, quería y debía mantener el status quo, una relación sentimental no era la opción, no quería comprometerse, no quería ni estaba listo para amar, y pensando en esto no supo en qué momento se adentró tan profundamente en el bosque.
Miró al frente y se sintió atraído como un imán, esta mujer era la sensualidad hecha carne, la lluvia danzando en sus pechos que luchaban por salirse de su vestido, sus blancas y pequeñas manos mojadas lo llamaban a que entrelazara las suyas con ella, sus labios rojos se resaltaban con la lluvia, y aunque ella tenía los ojos cerrados, él podía jurar que cuando los abriera, la atracción sería fatal. Luchó por dar la vuelta e irse, si no la miraba a los ojos, eventualmente la iba a olvidar, pero no podía, una fuerza superior le impidió moverse de ahí, y se quedó de pie a un par de metros mirando a la chica, sintiendo una curiosidad ya no sólo por ver sus ojos sino por oír su voz, quería acariciarla y no sabía por qué, había estado con mujeres mucho más hermosas físicamente que ella, pero el toque de soledad y oscuridad que le daba su posición y su vestido, lo tenían loco fantaseando con una noche de pasión con aquella mujer, se la imaginaba desnuda con sus pechos danzando al compás del ritmo marcado por el sexo, se imaginaba sus gemidos en su oído, se imaginaba sus labios besando cada milímetro de su cuerpo, sus ojos mirándolo con deseo y admiración, y empezaba a ponerse erecto, tenía que alejar esos pensamientos de su mente, tenía que marcharse antes que fuera demasiado tarde.
Pero fue demasiado tarde…
Ella sintió unos pasos en el bosque, pero no les dio mucha importancia, sabía por experiencia que ningún animal le haría daño, no en ese momento, luego todo quedó en silencio y ella seguía pensando, pero tenía que eliminarlo de su vida, él estaba muerto y no iba a volver, no lo volvería a besar jamás, y jamás podría oír un ‘te amo’ de sus labios nuevamente, más lágrimas cayeron de sus ojos.
Pero ahí sintió algo extraño, un olor, un perfume de hombre, tan intenso y tan atrayente que tuvo que forzarse a abrir los ojos, y cuando los abrió, vio a un hombre muy alto observándola, se incorporó con rapidez y se alejó lo suficiente para que él no la pudiera tocar aun si quería, pero vio que estaba en desventaja, ella era mucho más baja que el hombre, y notablemente no podía hacer nada contra él si de fuerza se hablaba, igual le podría dar tiempo de huir en caso de que él quisiera hacer algo, pero no fue así, el hombre no hablaba, sólo la observaba, ella no tenía muy claras sus intenciones, y estaba asustada, dio la vuelta y se dispuso a irse, pero ahí el hombre la sostuvo del brazo, ella no se explicaba cómo había podido moverse con tanta rapidez y sin hacer el menor ruido.
Vio por fin un destello de luz entre verde y gris, y ella se hizo lejos de él ‘me teme’ pensó el hombre, en otro momento lo hubiera tomado como una ventaja, pero en este instante sintió que su corazón se retorcía, no quería que este ángel le temiera, él sólo quería que ella se acurrucara en sus brazos, y quería protegerla ‘no, no, no, tú no puedes permitirte proteger a nadie, no en este momento, no puedes darte por vencido, tu vida está muy bien como está’ él luchaba contra sus propios sentimientos, pero ellos le ganaban, ella lo atraía como un imán, no le permitía moverse, y confirmó sus sospechas, cuando miró sus ojos, supo que sí quería protegerla… y cuando se volteó para irse una urgencia lo hizo moverse hacia ella y tomar su brazo, no sabía qué iba a decir, pero algo saldría, siempre salían las palabras correctas…
- Lamento realmente haberte interrumpido, pero, no sabía si estabas bien, y es peligroso una mujer sola a estas horas de la noche – Dijo el hombre, esperando la reacción de la chica, ella se volteó a mirar sus ojos, con ternura, ‘sí, causé una buena impresión’ pensaba él contento.
Esa voz la había hechizado, cuando la oyó tan cerca de su oído, su corazón se saltó unos cuantos latidos, qué dulce, qué suave, pero a la vez era tan varonil, tan intensa, tan apasionada, tan emotiva, tenía que decirle algo, pero no sabía qué… tenía que decirle que gracias por preocuparse, y buenas noches, pero no, el tacto en su brazo la hacía sentir cálida, por primera vez se dio cuenta que su cuerpo estaba congelado después de varias horas de lluvia cayendo en él pero ese pequeño punto en su brazo estaba hirviendo, no, no se iba a poder ir tan fácilmente, pero tampoco podía caer en los brazos del primer hombre apuesto con el que se topaba…
- No se preocupe, no me interrumpió, de hecho tengo que irme pronto a mi casa – Susurró ella, ‘NO NO NO NO, SABES QUE NO TIENES QUE IRTE’ le gritaba su yo interno, ‘quédate, cede ante él, entrégate, déjate llevar, vete por una noche de pasión desenfrenada, mañana vuelves a tu vida aburrida y monótona, hoy entrégate a los placeres de la carne’
Él no se dio cuenta en qué momento había dejado de respirar, hasta que tomó conciencia de que le faltaba el aire, ese susurro lo hizo temblar, hizo que sus piernas perdieran la estabilidad, qué era esa mujer… tenía que irse… tenía que alejarse, tenía que dejarla ir, por su bienestar… por el bienestar de ese ángel, de SU ángel…
Ella se soltó de su mano y se fue alejando, la mano de ella corrió instintivamente hacia el lugar donde hacía unos segundos había estado la de él, era tan cálida, tan fuerte, su brazo aún estaba caliente, aún contenía la respiración, qué le había generado ese hombre, por qué no podía caminar con estabilidad, ella no era así, ella era fuerte, nunca había hablado con un hombre en la calle, jamás se había dejado seducir por un extraño, y ésta no iba a ser la excepción, siguió caminando robóticamente, parte de ella quería que él la persiguiera, la tomara en sus brazos y se fundieran en un largo beso, pero otra parte quería correr, quería huir de ahí, necesitaba alejarse, y con suerte nunca más volvería a saber de aquel hombre cuyo atractivo y voz la habían cautivado, se llevó dos dedos a sus labios con el anhelo de un beso que no llegaría.
Él por su parte la observó irse, sabía que era lo mejor, jamás la vería de nuevo, todo pasaría ahí, él volvería a su habitación, haría una vez más el amor con su amante y mañana su vida sería normal, y en una semana la habría olvidado, habría olvidado su aroma a flores, y la suavidad de su piel, habría olvidado la calidez que su cuerpo desprendía aunque estuviera completamente mojado, habría olvidado sus labios color rosa, y su voz, seguramente lo primero que olvidaría sería su voz. La miró hasta que la perdió de vista, y cuando eso sucedió, se arrepintió por completo, ¿cómo pudo dejarla ir?
En efecto se fue a su habitación y ahí estaba la chica que había dejado durmiendo, no tenía muy claro su nombre, tal vez era Amanda, o Amelia, en realidad no le importaba, ella estaba despierta y empezó a reclamarle el por qué de su ausencia, le decía que estaba asustada, y que no sabía qué hacer, él la tomó de los brazos mientras se quitaba la ropa y comenzó a tener relaciones con ella de una forma salvaje, desesperada, él no abría los ojos, quería pensar que estaba con la chica con la que se había encontrado momentos atrás, quería pensar que era su suave y cálida piel la que estaba tocando, y que cuando terminara podría besar sus dulces labios, y oír una palabra suave de su boca, estaba en medio de sus fantasías cuando se dio cuenta de qué era lo que estaba deseando, así que de golpe se quedó quieto, se separó de la mujer y le pidió que se marchara, ésta empezó a gritarle que era un cerdo, pero él la había dejado de escuchar hacía mucho tiempo, esperó a que ella se fuera y se fue a la ducha, abrió el agua caliente y se paró debajo del agua, dejándola caer por su cuerpo, sin conciencia de ello, en verdad si seguía así no era probable que fuera a olvidar tan fácilmente a esa mujer, pero ¿qué le pasaba con ella?, estaba completamente seguro que no era amor, era obvio, no se puede amar a alguien que no se conoce, era atracción, sabía que si algún día se acostaba con ella, todo iba a pasar, ya luego pensaría cómo tenerla en su cama, siempre se le ocurría algo, y esta vez pasaría de nuevo, él estaba seguro de eso. _________________
acabo de terminarlo...mi niña escribes magnifico, mas que magnifico de maravilla....me gusta mucho la historia va a estar buenísima...me gusta la protagonista y como describes la parte de sensualidad....
me alegra mucho ver publicada esta historia ha sido unas de las primeras cosas que he leído hechas por ti y es grandiosa.....te quiero mi cissi _________________
Yo también te quiero mi Alexito, y sabes que gracias a ti la estoy publicando porque no pensaba hacerlo, te quiero mucho mucho, gracias por todo _________________
Me encanta cómo escribes, es tan impresionista tu estilo... Buah, habiéndote leído una vez necesito más y más y más!! *O* Me encanta. Qué personajes tan singulares y qué amor tan extraño... Esto promete *cejas* _________________
~La sangre es la vida~
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.