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- Tiene sentido –Hermione parecía muy seria- pero ¿por qué eso permitirá tomar un sábado libre?
- Bien –contestó el subdirector- cuando lo hablamos supusimos que hoy querríais salir del colegio y que no daríamos clase, por tanto lo dejamos para la semana que viene, ya que la noche del viernes es la fiesta de Halloween y habrá baile después del banquete, por lo que todos nos acostaremos tarde. Así, podríamos levantarnos algo después –Harry no podía cree lo que estaba oyendo
- Sí, pero como ahora hemos cambiado la clase a hoy –prosiguió Tonks sonriente- el próximo sábado los cinco podremos descansar lo que queramos –Hermione abrió la boca para protestar, pero Tonks se adelantó- tranquila, tenemos nuestro plan de estudios del trimestre bien fijado, y de verdad, por un día no pasa nada.
- No quisiera parecer grosera –dijo Hermione en un hilo de voz- pero no se trata de aprobar unos exámenes, estas clases son para sobrevivir cuando nos enfrentemos a Voldemort.
- Por supuesto, querida –el profesor Flitwick se puso en pie, aunque apenas si hubo diferencia- pero no podéis volar antes de tener escoba.
- Por muy rápido que aprendáis –continuó Tonks- necesitáis un tiempo para que vuestra mente y vuestro cuerpo asimilen lo aprendido, si no, podría resultar peligroso –bebió un largo trago de zumo de calabaza- acabáis de alcanzar la mayoría de edad y hasta que cumpláis los veinte estaréis recibiendo cada vez más poderes y aumentando los que ya tenéis, madurándolos. Querer ir demasiado rápido podría provocar el efecto contrario. Es por eso que se permanece en el colegio después de la mayoría de edad, para que alguien os guíe al principio y no obstruyáis vuestro propio crecimiento
- Tranquilos –suspiró Flitwick- ya tendréis tiempo de aprender y madurar por vuestra cuenta.
- Eso si antes no nos matan los mortífagos –deploró Ron
- No se lo pondremos fácil –saltaron Harry y Tonks a la vez
- Venga, desayunad –Tonks señaló la mesa de Gryffindor- y nos reuniremos en una hora en el aula de encantamientos.
- De acuerdo –contestaron los chicos.
Los tres se dirigieron a la mesa de Gryffindor, que aún estaba bastante vacía, daba la sensación de que los alumnos menores estaban esperando a que los mayores terminasen para bajar, era un último acto de protesta ante la imposibilidad de visitar Hogsmade.
- ¿Qué hay? –preguntó Seamus cuando se sentaron
- Buenos días –contestó Harry perezoso
- ¿Qué os parece lo de los encargos? –Seamus sacó un enorme montón de pequeños pergaminos de su túnica- ¡es increíble! Creo que al menos veinte alumnos de entre tercero y cuarto me han encargado cosas, ¡incluso gente que no conozco de nada!
- Supongo que tendrían la esperanza de haberlo comprado ellos mismos hasta el último momento, y ahora, simplemente lo necesitan –razonó Hermione
- ¿Cuánto os han encargado a vosotros?
- Nafda –contestó Ron con la boca llena- no vamos a salir
- Eso merecería un castigo –protestó una chica de tercero que pasó junto a ellos y que a Harry le sonaba de las pruebas de quidditch
- Yo prefiero quedarme con Ginny –se excusó Harry, entonces la chica lo miró con ojos melosos y suspiró
- Nosotros tenemos trabajo de prefectos –Hermione miraba a Seamus- me temo que para nosotros también se acabaron las excursiones a Hogsmade.
- Bueno, en fin –dijo Seamus cogiendo un puñado de tostados- he quedado –se levantó y salió del Gran Comedor como alma que lleva el diablo.
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El conocimiento nos hace libres como el viento, tan sólo aprende por el placer de aprender y sentirás la brisa entre tus alas
Bueno, es que he estado sin línea de teléfono la semana pasada, además se me complicó el poco tiempo libre que he tenido, prometo intentar escribir algo esta semana. _________________
El conocimiento nos hace libres como el viento, tan sólo aprende por el placer de aprender y sentirás la brisa entre tus alas
Lo siento, pero no me convence lo poco que he escrito tras esto, de hecho, no me convence lo último.
Además estuve con poco tiempo para escribir, así que en cuanto me enganche a ello espero darle un buen empujoncito.
GRACIAS POR VUESTRA PACIENCIA _________________
El conocimiento nos hace libres como el viento, tan sólo aprende por el placer de aprender y sentirás la brisa entre tus alas
Vale, ya sé que no lo pedéis creer, pero pongo algo
Los chicos desayunaron de buen humor, y una hora más tarde estaban frente al aula de Encantamientos, como habían acordado
- Pasad, chicos –la cabeza de Tonks asomó por la puerta- vamos a empezar –antes de entrar Harry, ron y Hermione apretaron sus varitas de modo instintivo, no estaban dispuestos a que Tonks les cogiese por sorpresa una vez más, y menos aún, delante del subdirector.
- ¿Qué tal? –una segunda y sonriente Tonks les saludaba desde el otro extremo de la clase
- ¿Pero? –los chicos estaban atónitos: la Tonks que les había invitado a entrar seguía junto a la puerta, vestida igual que en el desayuno y con el pelo azul cielo
- ¿Os ha gustado nuestra sorpresa? –dijo Flitwick tras su pupitre.
Todo ocurrió en décimas de segundo, Harry y Ron se volvieron hacia Flitwick, un rayo rojo salió de la varita de la Tonks del fondo de la clase, mientras que la que les había invitado a entrar les lanzaba un destello naranja. Con unos reflejos que a Harry le parecieron prodigiosos Hermione consiguió enviar la maldición roja, que fue a parar sobre la Tonks más cercana a ellos, pero ninguno pudo evitar que el rayo naranja diese de pleno en la espalda de Ron; Harry había dividido su acción entre Flitwick y la Tonks del fondo, les había enviado hechizos congeladores, pero aunque la segunda Tonks no pudo esquivarlos para Flitwick pareció un juego de nichos.
- Excelente, excelente –sonreía Flitwick- estoy seguro de que el profesor Krum se sentirá tan orgulloso de vosotros como yo cuando se lo cuente –hizo una floritura con su varita y el perchero que había entre Harry y Hermione volvió a convertirse en Ron- ahora quiere ver si sois capaces de impresionarme de nuevo –los chicos se miraron intrigados -¿Cuál de ellas es la verdadera Nymphadora?
- Ninguna –contestó Hermione inmediatamente
- ¿En qué se basa para afirmar eso, señorita Granger?
- En primer lugar, Tonks es mucho más rápida que todo esto –Hermione hizo un giro con la cabeza que abarcaba toda la escena- no se habría dejado sorprender en su propia emboscada
- La profesora Tonks agradecerá que la tengas en tan buena consideración –repuso Flitwick sonriente- pero con eso no demuestras que ninguna de ellas sea Nymphadora, al fin y al cabo, podríais haber mejorado bastante
- Gracias profesor –se sonrojó Hermione, aunque con visible orgullo- pero ¿desde cuando un hechizo congelador te deja con piernas de gelatina?
- No te entiendo –Flitwick trató de parecer intrigado, pero Harry y Ron sabían que sólo trataba de alentar a Hermione
- Harry lanzó dos hechizos congeladores, uno a usted y otro a Tonks –Harry asintió con la cabeza- lo sé porque en realidad usó lo último que aprendimos sobre hechizos siameses, y envió el mismo hechizo para usted y para la profesora
- Bien, pero ¿qué te hace pensar que eran hechizos paralizantes?
- El que usted rechazó fue a parar a ese pobre pájaro –Hermione señaló una jaula, en ella un canario parecía una estatua de plumas- por tanto el otro también era paralizante. La única forma de que quien lo recibiera acabase con piernas de gelatina es que no sea un ser vivo, sino una proyección.
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