Sospechoso!! digo FELICIDADES! la prefectil de , Anne (Francesca Rosi) havuelto a ganar la loteria! Anda! pa´ que luego especuleis con la inocente Decki!!
en la Pantera con piel de cordero, ay Yavi _________________
¡No me habían envíado aquí para ver ángeles!
No me habían envíado aquí para soñar con ellos,
ni para oírlos cantar.
Había sido envíado para vivir, para respirar
sudar y tener sed,
y a veces, para llorar.
Y todo cuanto me sucediera, grande o pequeño,
era algo que yo tenía que aprender.
Había espacio de sobra en la mente infinita del Señor
y yo tenía que extraer de ello una lección,
por más difícil que fuese encontrarla.
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.
Quisiera ver a Helena y decirle que he aprobado mientras la sacudo por los hombros xDDDDD _________________
~La sangre es la vida~
Veo bailar a la Parca,
su guadaña a tu alrededor,
la gira, la lanza y la mueve
al son de tu respiración
Entre chillidos ahogados
y alaridos de dolor
leo en tus labios un rezo
y en tus ojos veo el temor.
¿Por qué no responde ahora
Ése, tu Dios del amor?
¿Acaso te ha abandonado?
Quizás no quiera oír tu voz...
esa voz con que lanzas notas
que agitan mi corazón,
cada grito, gemido, sollozo
es un éxtasis, pasión...
¡Canta tu parte, inútil,
de esta infernal canción!
Demoníaca ópera que llega
a su aria, lo mejor.
¡Eleva un aullido, libera
en tu último estertor
tu rabia, tu ira, tu odio!
¡Regálamelos, por favor!
Ya la música se apaga
mezclada con el olor
a miedo, a sangre, a muerte...
casi noto su sabor...
No me mires suplicante
ya no soporto tu hedor...
descansa en paz, infame,
ríndete ya, mi amor.
¡No me habían envíado aquí para ver ángeles!
No me habían envíado aquí para soñar con ellos,
ni para oírlos cantar.
Había sido envíado para vivir, para respirar
sudar y tener sed,
y a veces, para llorar.
Y todo cuanto me sucediera, grande o pequeño,
era algo que yo tenía que aprender.
Había espacio de sobra en la mente infinita del Señor
y yo tenía que extraer de ello una lección,
por más difícil que fuese encontrarla.